Te invitamos a que conozcas en este interesante post la biografía de Louis Pasteur quien fue un químico, físico, matemático​ y bacteriólogo francés, que con sus descubrimientos marcó con gran importancia varios ámbitos de las ciencias naturales, sobre todo en la química y microbiología.

Louis pasteur

Biografía de Louis Pasteur

El 27 de diciembre de 182, nace Louis Pasteur en Dolé, a las dos de la mañana, en el seno de una familia modesta que nunca había tenido importancia Los Pasteur fueron originarios de una pequeña población de Haut-Doubs situada en la región más fría de Francia donde la vida era bastante ruda.

El bienhechor de la humanidad así fue catalogado Louis Pasteur, coexistió durante un tiempo lleno de transformaciones, adelantos, conflictos bélicos y pensamientos filosóficos y políticos que revolucionaron en su totalidad a la colectividad del siglo 19, el apellido de la familia revelaba, por lo demás, que los ancestros del ilustrado estaban vinculados con el pastoreo.

Criado bajo la admiración bonapartista (partidario del Bonaparte)desde que se aprendió el alfabeto, el niño que se volvería en el genio más célebre de Francia decía continuamente a su padre: «Al enseñarme a leer, tú tenías la intención de hacerme conocer la grandeza de Francia», un padre sobrio en palabras, pobre en fortunas y una madre dócil dedicada por entero al cuidado de las tres hijas fueron el centro del ambiente austero que acompañó durante la infancia y la adolescencia de Pasteur.

Para el año de 1883, con motivo de la inauguración de una placa conmemorativa, Pasteur hace referencia arrogantemente a sus años de niñez, «Tu entusiasmo, querida madre, me lo transmitiste, si siempre he relacionado lo grande de la ciencia con la grandeza de la patria, fue porque fui bañado con los sentimientos que me inspiraste.

Y tú, querido padre, en quien la vida se comportó tan bruscamente como tu trabajo, me enseñaste lo que puede alcanzar la paciencia durante los largos recorridos de la existencia, y es a ti a quien debo el tesón en el trabajo diario, tú tuviste no simplemente la constancia que hace de la vida algo útil, sino también la admiración por los grandes hombres y los grandes hechos».

Pasteur nace un año más tarde al fallecimiento de Napoleón Bonaparte, el monarca que compartió con sus compatriotas el frenesí por todo lo antiguo y con especial preferencia por lo romano, y así como los escuadrones franceses arrebataron las águilas de las antiguas legiones romanas como emblema, así mismo el simple ciudadano introspectivo la fastuosidad de un imperio.

Napoleón estableció el orden a lo que había sido un desastre político y solidifico la ideología y la fe en un pueblo que en el trascurso de muchos años había sufrido por su confusión sociopolítica, el sentido por el orden se proyectó en las artes, el portavoz artístico más vinculado del mundo severo del fervor revolucionario sería Santiago Luis David, un artista cuyo naturaleza y técnica se adaptaron de manera ideal al espíritu de la época.

Creador por naturaleza y apasionado de lo clásico por su formación, David creo cuadros cuya severidad era una reacción consciente a las incongruencias del rococó, David dirigió con franqueza y valor de su arte al recién fundado precepto de la clase media, motivo por el cual, asumiría el papel de un político vigoroso en el área del arte, con efecto de enorme consecuencia.

Louis pasteur

Más académico que sus antecesores academistas, fundamentó con éxito las bases del arte oficial que durarían durante todo el siglo XIX, su alumno, Juan Augusto Domingo Ingres, quien fue igualmente senador de la república, continuó con el orden establecido en la pintura advirtiéndose en sus imágenes la calidad de los trazos puros y límpidos.

Al igual que su maestro, aceptó el dogma artístico del arte como representación de la naturaleza, con la connotación de que era trabajo del artífice dar orden al proceso de reubicación y síntesis,  en el ambiente musical la tercera sinfonía de Ludwig van Beethoven, que el mismo maestro llamó Heroica, fue ejecutada por primera vez en París en 1828, veinticinco años posterior a la fecha en que fue compuesta.

Romain Rolland, el literato francés de la época posterior expresó, con todo el balance de la historia a su favor que, «La Heroica es un Auterlitz de la música, la conquista de un imperio; y el de Beethoven ha permanecido más que el de Napoleón», en las obras instrumentales del músico, los pensamiento de libertad, igualdad y fraternidad, llegaron a su expresión más abstracta y universal en su forma más pura.

Beethoven empleó el gran poder de su arte para manifestar la esencia de estos grandes objetivos humanos y al realízalo iluminó el sendero del hombre en su lucha por alcanzar su destino último de progreso y perfección, en su obra estampa la lucha gigantesca entre los comportamiento antagónicos de obediencia y afirmación, entre la pasividad y la actividad y entre la aceptación y el desafío.

Mucho antes de la romántica revolución de julio de 1830, surgían nuevas doctrinas en la mente y la imaginación de los eruditos y artistas franceses, en 1827, Víctor Hugo publicó su Crornwell, el melodrama que serviría de proclama del romanticismo, Guizot daba conferencias en La Sorbona acerca de la historia de Francia y Eugenio Delacroix con su cuadro La libertad gobernando al pueblo daba a esos grandiosos días su expresión ardiente.

Más florido que cualquier comunicado de historia, el lienzo subyuga los sentimientos de aquellos que aún estaban impasibles ante los cambios de una sociedad ansiosa de transformaciones, es entendible entonces por qué la arquitectura, la música y la literatura se unieron con el renacimiento patriótico y nacionalista dirigiendo las energías hacia nuevos vuelos de la imaginación, dando al espíritu francés una ruta de escape a los nuevos sueños de gloria imperial romana, que habían finalizados en la pesadilla de la derrota napoleónica.

La genial sinfonía de Berlioz, estrenada en 1830, poseía un fragmento de muchos pensamientos de la atmósfera musical y literaria de la atmósfera de la época, la forma musical inscrita en la tradición sinfónica beethoviana tiene como rasgo en la técnica el uso del pensamiento fijo con la cual el compositor manifiesta el pensamiento de su amada, presente en todas partes y que se apropia de todos sus pensamientos.

El dolor, el espanto y el amor se oyen por medio de toda la riqueza instrumental y el empleo al máximo del color sonoro, en su gigantesco uso requiere una gran orquesta de base, un coro de 500 voces, un tenor solista y cuatro inmensa bandas militares con el fin de reforzar efecto acústico cuando suenan las trompetas en el día del juicio final.

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Como un Napoleón de la música, Berlioz fue el primero de los directores de gran orquesta y el modelo de los grandes maes, la dinámica de la época revolucionaria, con sus desastres político, social e industrial, afrontó a los franceses a la imagen de un mundo de rápidos cambios.

El desplazamiento del compromiso y la fortuna de las manos de la aristocracia a la clase media trajeron un cambio definitivamente sorprendente, las artes dejaron de ser elaboradas sólo para un reducido grupo elitista de aristócratas, en vez de ello fueron encaminados a un público desconocido cada vez mayor, especialmente de la clase burguesa.

En lo político, la revolución explotaba en París en 1848 para extenderse naturalmente por toda Europa, a pesar de que las insurrecciones fueron dominadas, pocos espectadores anunciaron que 1848 había sido el año de la última gran revolución general en Europa.

Los cambios de la social durante y luego a la industrialización, transformó drásticamente la trayectoria de la historia y abrió inesperados aspectos y posibilidades para la vida del hombre, basta contar sólo algunas de los resultados, el incremento de la población, la emigración del campo a los centros urbanos, el progreso de las ciudades, el origen de la economía industrial y del capitalismo, la aparición del germen del proletariado.

No existe ninguna otra etapa histórica, donde el crecimiento económico ha ocasionado gran impacto en los hombres que lo vivieron entre 1848 y 1873, la progreso industrial tuvo un gran efecto en la costumbre humanística y científica, en 1789, la Asamblea Nacional Francesa había promulgado «los derechos naturales e inalienables del hombre y del ciudadano».

Los hombres», declaraba» nacen libres y sigue siendo libres e iguales en sus derechos» definiendo como la libertad, la propiedad privada, la inviolabilidad de la persona y la resistencia contra la opresión, en el curso del siglo XIX se instituyeron en el mundo occidental organizaciones políticas representativas, derechos individuales y políticos, igualdad ante la ley, libertad de opinión y de prensa y libertad de conciencia y de asociación.

Los industriales observan cómo la ciencia que creaba el esquema sobre el que se instauraba las leyes de la economía, ratificaba su rol en la regeneración del mundo, la ciencia cambia la filosofía y retaba a la religión, al tiempo que brindaba seguridad gnoseológica y aceptaba el dominio sobre la naturaleza, clave de la evolución tecnológica.

La manifestación de la supremacía de los procesos de las ciencias físicas y naturales fue el trabajo intelectual del positivismo de Auguste Comte, quien creara su célebre ejemplo de los tres estados en el progreso del conocimiento humano, el tecnológico, el metafísico y el científico, la divulgación en 1859 de El origen de las especies de Charles Darwin, fue un paso concluyente en la disolución de la línea divisoria entre las ciencias naturales y el estudio del hombre.

La autoridad de Darwin la exhortaron tanto Marx como T. H. Huxley en apoyo de la violenta ideología profano, habiendo sido usado luego para justificar un pensamiento competitivo de la historia y la supremacía social de la raza blanca, el hombre es el resultado de su entorno y su historia.

A Louis Pasteur le tocó coexistir durante una etapa de constante modificaciones con un pasado célebre rico en hermosura y majestad, un tiempo donde hubo un rey, una invasión extranjera, un restablecimiento, dos soberanos, un nuevo imperio aunque burgués, una segundo estado, un segundo poderío a veces dictatorial, a veces liberal pero siempre admirable y grandioso, una segunda invasión extranjera, un conflicto armado civil, la Tercera República, en fin, una forma dudosa en la cual los monarquistas, bonapartistas, socialistas y republicanos se entre mezclaron en conflictos filosóficos y políticos.

En las minas y las fábricas, la revolución industrial remozó la faz de la tierra que vio cruzados sus campos por el ferrocarril, los océanos por los barcos a vapor y sus cielos por la electricidad, la explotación del hombre por el hombre, aunque no nació en ese siglo, tomó proporciones iguales a las del capitalismo mundial, jamás las ciencias progresaron tanto.

Institutos, laboratorios, bibliotecas se inauguraron por dondequiera, las revistas se transformaron en la mejor ayuda del investigador quien pudo reunirse con sus iguales en congresos, en sociedades, en academias, todas las disciplinas se desarrollaron: la arqueología, la geología, la termodinámica, la filología y la fisiología.

Lo que son los laboratorio se compenetran con la industria generando nuevos colorantes, nuevas medicinas y nuevos procedimientos, fue un siglo que se inició con los ejércitos napoleónicos avanzando a pie como aquéllos de Julio César, pero, los de Bismark lo hicieron en tren orientados por el telégrafo.

A comienzos del siglo el hombre emplea su misma fuerza o la del animal y cuando termina tiene a su disposición una potencia mecánica 10 o 20 veces superior a la de un caballo, cuando se estrena sola la conciencia con la razón, resiste a las pasiones; cuando finaliza, la inconsciente toma su lugar.

Virtuosos, pensadores, doctores, teóricos, escritores, químicos y físicos apenas tuvieron tiempo para darse cuenta que estaban en una especie de marmita mágica donde se mezclaron todas las inquietudes para inventar un mundo moderno.

Hay estaba presente Louis Pasteur como la figura principal de esa época en donde las trincheras, los campos de batalla y las zonas pobres se convirtieron en caldo de cultivo para el cólera, la peste misma, el tifo, la tuberculosis y la difteria, que encontraban un clima ideal para su propagación, allí estuvo para ponerle un alto a la infección y a la muerte.

Luis Pasteur, es sin duda, uno de los científicos más notorios, todo el mundo simpatiza con los resultados de sus trabajos, la pasteurización de los lácteos, la calidad de las cervezas y vinos y la aprehensión de las enfermedades virales, muchos conocen los resultados de sus investigación sobre de la reproducción espontánea y sobre todo su invención de la vacuna contra la rabia.

Descubrimiento que lo ubica en el en lo más alto de la ciencias medicina y que en vida, le ganara el grado de «benefactor de la humanidad», Pasteur no fue médico, ni veterinario, el áspero intelectual e investigativo de normalista hizo de él un químico, especialista en una especialidad como la cristalografía, fuente y ayuda para variedad de investigaciones de los científicos franceses.

Nada lo preparó para orientarse hacia la medicina, nada predecía que dejara el cristal por el nosocomio, fue dentro de él que germinó la fuerza que lo llevaría desde la asimetría molecular al microbio y a la lucha contra las enfermedades infecciosas, sus trabajos especialmente gozaron de la peculiaridad de haber tenido inmediatamente gran cantidad de aplicaciones, médicas por supuesto, pero también agroindustriales.

En todos estos ámbitos se demostró una importancia social y económica considerable, pocas oportunidades un hombre de ciencia ha sido el origen de una marejada de transformaciones y reformas en varios ámbitos tanto de la salud individual y la higiene pública, la agronomía y la fábrica, son pocas las ocasiones donde el estudio científico tuviese resultados inmediatamente tangibles para la sociedad y aún más, que fuesen benéficos y reconocidos por todos.

Louis Pasteur, tuvo la gracia de ser respaldado por los poderes públicos para tener el respaldo económico para sus estudios y estimular a los industriales y agricultores para que emprendiesen ellos mismos los rumbos del progreso tecnológico, a todo esto Pasteur debió su popularidad, de inmediato fue considerado el modelo de sabio, aliado de la ciencia y la atención, la bondad y el desinterés.

Esta reputación fue amplificada por sus amigos y notablemente por su yerno René Vallery Radot, autor de la Vida de Pasteur, obra de consulta durante muchos decenios, en el transcurso de medio siglo Pasteur fue «San Pasteur», pero los tiempos han cambiado, la sociedad evolucionó y esta imagen mitificada algo legendaria ya no es la misma.

Pasteur hoy nos parece haber sido un sublime actor de la burguesía del siglo 19, defensor del orden social y moral, no solamente por gusto y convicción sino porque era indispensable para el desarrollo económico. Fue un conformista absoluto en lo moral y lo religioso. Partidario del poder fuerte y siempre al lado del poder.

Durante el tiempo que fue dirigente de la Escuela Normal Superior no dejó un grato recuerdo por su excesivo absolutismo, no se trata de hacer un juicio a Pasteur, sólo nos empuja el deseo de concebirlo como un ser humano, como un hombre deseoso por el orden, en todo el sentido del término, incluso en los excesos.

Fue el secreto del éxito de sus trabajos que residieron siempre en la búsqueda de un orden de las cosas, partiendo de situaciones enredadas, el genio de Pasteur le permitió alcanzar el orden por medio de una metodología fundamentada en la constancia, la paciencia y la aplicación, todos sus estudios fueron sistemáticamente precedidas del estudio de los antecedentes históricos que ordenaba meticulosamente.

Únicamente después de esta labor procedía Pasteur a un acercamiento experimental, no muy original es cierto, pero siempre ejecutado y concebido de mejor manera que la de sus antecesores. La postura de orden en las observaciones o experimentos era muy difícil puesto que, a diferencia de hoy, no se disponía sino de cuatro teórico muy rudimentario.

El principio de orden no sólo se encuentra en el método pasteuriano sino también en la naturaleza de los trabajos, estos presuntamente distinto, siempre tuvieron origen en las posibles aplicaciones prácticas, en las asignaciones tanto industriales como de las áreas públicas.

Su primer trabajo fue de un químico, puesto que puso toda su atención en la capacidad rotatoria de las soluciones de ácido tartárico sobre el plano de polarización de la luz, estando aún muy lejos del concepto microbiológico, percibió que de los dos isómeros ópticos del ácido, uno sólo es producido por los seres vivos y que uno sólo, el mismo es susceptible a la fermentación.

La solución de Pasteur fue innovadora, en vez de ser un deterioro de la materia orgánica como lo pretendía Justus von Liebig, está ligada a la vida y con mayor precisión a la acción de ciertos microorganismos, de la misma manera, el estudio de la fermentación fue consecuente y lógicamente continuados con los trabajos sobre la disimetría molecular.

La petición realizada de un fabricante de alcohol que tenía problemas con la fermentación del jugo de remolacha dio a demostrar que no solamente las fermentaciones son innatas a la vida sino que existen diversos tipos, cada una debida a un microorganismo en particular (la levadura de la cerveza causa la fermentación alcohólica, la levadura Láctica, la fermentación Láctica, etc.).

Pasteur empieza a investigar los distintos productos de las efervescencias, el estudio de la generación espontánea se articuló sobre un doble interrogante: ¿de dónde provienen los microorganismos responsables de las fermentaciones? ¿Cómo unir el origen de la vida con el origen de la disimetría molecular característica de los seres vivos?

A esto se suma la publicación del libro L’heterogenie ou traraité de la generation spontanée, en 1859, en el cual Felix Archimede Pouchet, se declaraba partidario de la generación espontánea con demostraciones científicas y filosóficas totalmente contrarios a los de Pasteur.

La gran aparición de esta obra sirvió de estímulo al genio francés para enseñar que la generación espontanea no existe y para solucionar el problema del fabricante de alcohol, las cubas de su empresa estaban contaminadas por microorganismos que interferían con la fermentación productiva de alcohol.

La aplicación práctica del estudio fue la instauración de métodos higiénicos para la industria del vino, la cerveza y el vinagre y la pasteurización de estos productos. Económicamente fue benéfico para él, pues, las exportaciones del vino aumentaron al poder garantizar la calidad del líquido. Pero, ‘cómo se convirtió Pasteur en el revolucionario de la medicina?

Dos eventos de su carrera parecen decisivos para aportar una respuesta a la pregunta. El primero fue la epidemia de cólera en 1865. Como miembro de una comisión científica consultora, Pasteur abandonó la atmósfera confinada de su laboratorio para descubrir con repugnancia el infierno cotidiano de las salas del hospital Lariboisiere donde se apretujaban los pacientes.

Estaba convencido de la presencia de un agente responsable de la enfermedad y ensaya descubriéndolo en los conductos de la calefacción, o cerca de los lechos de los enfermos que mueren de enteritis; sin llegar a descubrirlo como lo haría Kock en Egipto en 1883.

Pero fueron las patologías del gusano de seda las verdaderas responsables de que el químico francés se fuera hacia la vía biomédica, en verdad, Pasteur no poseía ningún inclinación por el gusano, su mutación, ni por las patologías destructoras del metazoario, pero ante un pedido de Jean Baptiste Dumas y de Napoleón III, el rechazarla hubiera sido injusto y fatal para la industria nacional.

Pero, algo era interesante, el poder hacer estudios primordial y tener la posibilidad de emplear los resultados en hechos precisos, la relación de la obra pasteuriana estuvo asegurada por el microbio, la infección de las crisálidas del gusano de seda junto con la fermentación del jugo de la uva, la aparición del pus y el ciclo del carbunco le facilitaron el entendimiento integral de la biología, de la química a la inmunidad, de una etapa a la otra, no hubo rupturas aparentes.

Contribuciones científicas

En 1848, Pasteur solventó el enigma del ácido tartárico, este elemento parecía existir en dos  formación química iguales, pero con características distintas, dependiendo de su origen, el ácido tartárico originado de seres vivos, por ejemplo, el que existe en el vino era capaz de absorber la luz, mientras que el elaborado artificialmente no lo hacía a pesar de contar con la misma composición química.

Pasteur inspeccionó al microscopio cristales mínimos de sales creadas a partir de ácido tartárico simplificado en el laboratorio, y detalló que había cristales de dos clases diferentes, las dos casi idénticas pero con proporciones especular, como nuestras manos, la estructura era la misma, pero la manera en la que los átomos se relacionaba podía tomar dos maneras distintas y simétricas, mientras una forma polarizaba la luz a la derecha, la otra la polarizaba a la izquierda, una era dextrógira y otra levógira.

Cuando examinó cristales creados desde el ácido tartárico natural, solo uno de los dos tipos de seres vivos creaban el ácido de una manera en la que solo se creaba uno de ellos, el que absorbía la luz a la derecha, este hallazgo le valió al joven químico la concesión de la Legión de Honor, a los 30 años de edad.

Pasteurización

Varios de sus coetáneo, incluido el célebre químico alemán Justus von Liebig, manifestaban que la fermentación era un asunto químico y que no necesitaba de la intervención de ningún organismo, con la ayuda de un microscopio, Pasteur descubrió que, en realidad, intervenían dos organismos dos clases de levaduras que eran la fundamental para el proceso, uno generaba alcohol y el otro, ácido láctico, que agriaba el vino.

Empleó una nueva técnica para suprimir los microorganismos que pueden dañar el vino, la cerveza o la leche, luego de encerrar el líquido en envases bien tapados y incrementando su temperatura hasta los 44 grados centígrados durante un corto tiempo.

Aunque rechazó en un inicio por parte del mundo industrial frente a la idea de calentar vino, un experimento controlado con muestras de vino calentado y sin calentar demostró la efectividad del procedimiento.

Con esta serie de hecho nace lo que hoy en día se conoce como la pasteurización, el proceso que en la actualidad garantiza la seguridad de numerosos productos alimenticios del mundo. Debo de hecho declarar que mis estudios han estado sumergidos con gran intensidad por el pensamiento de que la composición de las sustancias, desde el punto de vista siniestro y diestro, juega una parte esencial en las leyes más íntimas de la organización de los seres vivos, adentrándose en los más oscuros confines de su fisiología.

Omne vivum ex vivo

Enseñó, que todo el desarrollo de efervescencia y degradación orgánica se debe a la influencia de organismos vivos y que el incremento de los microbios en caldos nutritivos y no se debía a la generación espontánea.

Para demostrarlo, expuso caldos hervidos en vasijas equipadas con filtros que impedían el paso de partículas de polvo, hasta este caldo de cultivo, al mismo tiempo exhibió otras vasijas iguales pero  que carecían del filtro, a cambio tenían un cuello muy alargado y curvado que dificultaba el paso del aire, y a la vez de las partículas de polvo, hasta el caldo.

Transcurrido un tiempo se percató que nada crece en los caldos, explicando así que los microorganismos que aparecían en las vasijas sin filtro o sin cuellos largos provenían del exterior, posiblemente del polvo o en forma de esporas, de esta forma Louis Pasteur demostró que los microorganismos no se creaban espontáneamente en el interior del caldo, desmintiendo así la hipótesis de la generación espontánea y demostrando que todo ser vivo procede de otro ser vivo anterior.

Estas consideraciones científicas fueron los fundamentos de la hipótesis germinal de las patologías y la hipótesis celular significó un cambio conceptual sobre los seres vivos y el inicio de la microbiología moderna, anunció sus resultados en una gala de la Sorbona en 1864 y obtuvo todo un triunfo.

Después de solucionar el conflicto de la industria vinícola, Pasteur fue contactado en 1865 por el gobierno francés para que contribuyera a solucionar la causa de la patología que producían los gusanos de seda del sur de Francia, la cual estaba acabando con la producción.

Pasteur, manifiesta que no sabía nada de gusanos de seda, sin embargo pensaba que su desconocimiento le brindaba una ventaja, pues le permitiría enfrentar el problema sin prejuicios, tras los éxitos obtenidos, confiaba que el método científico y sería la herramienta con que resolvería el problema ayudándole a encontrar una solución. ​

Iniciando un estudio de ensayo y error durante 4 años y luego de estudiar minuciosamente las patologías del gusano de seda pudo entender los mecanismos de infección, por medio del microscopio descubrió que realmente no tenían una enfermedad, sino dos, que provenían de sendos parásitos que contaminaban a los gusanos en su etapa inicial y a las hojas de morera de que se alimentaban el hongo de la pebrina (nosema bombycis) y varias bacterias intestinales de la flacidez.

Su conclusión fue drástica los huevos y hojas contaminadas tenían que ser eliminados y reemplazados por otros nuevos, a través de una rigurosa selección pudo apartar un grupo sano y cuidó que no se contaminara, sin embargo, no todo saldría bien para Pasteur, cuando sufre una hemorragia cerebral que lo dejó casi hemipléjico del lado izquierdo.

En cuanto logra recuperarse publicó un libro en el que detalla sus investigaciones y descubrimientos, conocimiento que otras naciones no dudaron ni tardaron en aplicar, ya entonces la industria local de la seda o sericicultura recogía los frutos de su aporte y obtenía ganancias por primera vez en una década, y países como Australia e Italia imitaban ampliamente su técnica de selección. ​

El haber descubierto la cura de la patología de los gusanos de seda disparó su fama y atrajo su atención hacia el resto de patologías de transmisión, el pensamiento de que las patologías podrían ser contagiadas entre criaturas vivientes era evidente en las epidemias, como el brote de cólera de 1854 en la calle Broad, Londres, que acabó con la vida de 500 personas en un escaso espacio de 200 metros.

Mediante una entrevista con contagiados y el seguimiento epidemiológico del contagio, John Snow logra identificar el foco del brote una fuente de agua pública, Snow logra convencer a las autoridades de que cierren el pozo y la epidemia de detiene, no obstante, la idea de una enfermedad contagiosa no resultaba lógica para la población, pues chocaba con el pensamiento de la época.

El elemento que faltaba para darle lógica a esta línea de pensamiento y solucionar sus puntos frágiles e inentendible era encontrar qué o quién era exactamente el transmisor de la enfermedad, en estas condiciones y enseñó en la práctica y desarrolló la hipótesis germinal de las enfermedades infecciosas, según la cual toda enfermedad infecciosa tiene su causa (etiología) en un ser vivo microscópico con capacidad para propagarse entre las personas.

Además de ser la causa de procesos químicos como la degradación y la efervescencia, y su causa no procedía de las entrañas del cuerpo gracia a un desequilibrio de humores como se pensaba tradicionalmente, su hipótesis fue controvertida e impopular, resultaba ridículo creer que algo insignificantemente pequeño hasta lo invisible pudiese generar la muerte de seres mucho más fuertes.​

Uno de los más célebre médico cirujanos que siguió sus consejos fue el británico Joseph Lister, quien desarrolló las ideas de Pasteur y las sistematizó en 1865, Lister es considerado hoy el padre de la antisepsia moderna, y realizó transformaciones radicales en la forma en el que se llevaban a cabo las operaciones, los médicos debían lavarse las manos y utilizar guantes, el instrumental quirúrgico debía desinfectar justo antes de ser empleados, había que esterilizar las heridas con soluciones de ácido carbólico (que mataba los microorganismos).

Antes de Lister y Pasteur, pasar por el quirófano era, en muchas oportunidades, una sentencia de muerte por gangrena. El propio Pasteur, en 1871 aconsejo a los médicos de los hospitales militares a hervir el instrumental y los vendajes, describió un horno, conocido como (horno Pasteur), el antecesor del autoclave, útil para esterilizar instrumental quirúrgico y material de laboratorio y en él tuvieron entero apoyo.

Desarrollo de la vacuna

En 1880, Pasteur se estaba llevando a cabo estudios y ensayos con pollos para establecer los medios de transmisión de la microbio encargado del cólera aviar, que destruía a muchos de ellos, junto con su ayudante, Charles Chamberland, infectaban la bacteria (Pasteurella multocida) a aves de corral y valoraban el transcurso de la patología.

Se dice que Pasteur iba agarrar unas vacaciones, y dejo a Chamberlain encargado de que inyectara a un grupo de aves de corral con un cultivo de la bacteria, pero se le olvidó hacerlo, y se fue de vacaciones, cuando los 2 regresaron al cabo de un mes, los pollos estaban sin infectar y el cultivo de bacterias continuaba donde lo dejaron, pero muy débil.

Chamberlain inoculó a los pollos de todos modos como se lo habían indicado, y los animales no murieron, aunque desarrollaron varios síntomas, y una versión leve de la enfermedad, pero sobrevivieron, el ayudante, abochornado, iba a matar a los animales y empezar de nuevo, cuando Pasteur lo detuvo.

La idea de un tipo de enfermedad débil, es la responsable de la inmunidad frente a un virus igual, era conocida desde 1796 gracias a Edward Jenner,  Pasteur estaba al tanto, expuso a las aves de corral, nuevamente al cólera y una vez más sobrevivieron pues habían desarrollado respuesta inmune, denominando este procedimiento vacunación en honor a Edward Jenner.

Las variante entre la inmunización de Jenner y la de ántrax y cólera aviar, es que estas fueron las primeras vacunas de virus debilitados artificialmente, a partir de ese instante no necesitaban encontrar bacterias adecuadas para las vacunas, las propias bacterias de la patología podían ser debilitadas y vacunadas.

Pasteur puso en práctica este hallazgo de inmediato en el caso de otras patologías causadas por agentes bacterianos, en 1881, hizo una prueba emocionante, de la efectividad de su vacuna contra el carbunco (ántrax), inyectando a la mitad de un grupo de ovejas con la vacuna, mientras a la otra mitad le inyectaba el virus del ántrax, todo esto dio como resulta que la mitad vacunada sobrevivieron, el resto, murió.

Pasteur, en sus investigaciones contra la rabia, empleaba liebres contagiados con la patología, y cuando estos fallecían secaba su sistema nervioso para atenuar el virus responsable que la produce, que hoy se sabe que es un virus.

En 1885 un niño, Joseph Meister, fue lacerado por un perro con rabia cuando la inmunización de Pasteur sólo se había ensayado con algunos perros, el niño iba a morir sin duda alguna cuando desarrollase la patología, pero Pasteur no era médico, de modo que si lo trataba con una vacuna sin probar lo suficiente podría acarrear un problema legal.

Sin embargo, luego consultar con sus colegas, el químico toma la decisión de inyectar la vacuna al niño, el procedimiento tuvo un éxito total, el niño se recuperó de las heridas y no desarrolló la rabia, Pasteur nuevamente fue alabado como héroe.

Algunas publicaciones

  • Dissymétrie moléculaire – Asimetría molecular.
  •  Fermentations et générations dites spontanées​ – La llamada fermentación espontánea y generaciones.
  • Études sur le vinaigre et sur le vin – Estudios sobre vinagre y vino.
  • Études sur la maladie des vers à soie – Estudios de la enfermedad del gusano de seda.
  • Etudes sur la bière – Estudios de la cerveza.
  • Maladies virulentes, virus-vaccins et prophylaxie de la rage​ – Enfermedades virulentas, virus vacunas y profilaxis de la rabia.
  • Mélanges scientifiques et littéraires – Mezclas científicas y literarias.

Pasteur Vallery-Radot (eds.) Correspondencia de Pasteur. Flammarion, París

  • 1840 – 1857. Lettres de jeunesse. L’Étape de la cristallographie – Cartas de la juventud. La etapa de la cristalografía.
  • 1857 – 1877. La seconde étape. Fermentations, générations spontanées, maladies des vins, des vers à soie, de la bière – El segundo paso. Fermentaciones, generaciones espontáneas, enfermedades de vinos, gusanos de seda, cerveza.
  • 1877 – 1884. L’Étape des maladies virulentes. Virus-vaccins du choléra des poules, du charbon, du rouget, de la rage – El segundo paso. Fermentaciones, generaciones espontáneas, enfermedades de vinos, gusanos de seda, cerveza.
  • Vaccination de l’homme contre la rage – Vacunación de humanos contra la rabia.

Honores

  • Películas

The Story of Louis Pasteur – La historia de Louis Pasteur

Director: William Dieterle. 1936. Obtuvo el Oscar a Paul Muni en el rol de Pasteur.

  • Epónima

Astronomía:

  • El cráter lunar Pasteur Lleva este nombre en su memoria. ​
  • 1973. La Unión Astronómica Internacional Acordó lo honra nombrando con su apellido al cráter Pasteur del planeta Marte.​
  • El asteroide (4804) Pasteur igualmente honra su nombre. ​

 Toponimia:

  • Hay 2020 calles con el nombre de Pasteur en Francia, siendo uno de los más postulados como nombre de calle, durante los movimientos de descolonización, que sufrieron cambio de nombres de origen francés de gran cantidad calles, las de Pasteur mantuvieron muchas veces su denominación.
  • El Instituto de Zoonosis Luis Pasteur, en Buenos Aires, Argentina.

 Microbiología:

1887, Orden Pasteurellales Trevisan.

1919, Familia Pasteurellaceae Castellani & Chalmers.

1887, Género Pasteurella Trevisan.

Especies botánicas:

  • (Euphorbiaceae) Euphorbia × pasteuriiWalker.
  • (Rhamnaceae) Rhamnus pasteuriiLév.
  • (Rutaceae) Euodia pasteurianaChev. ex Guillaume​.

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