Te invito a leer el post de la biografía de un poeta con nacionalidad española Blas de Otero. Fue un escritor muy recordado por sus poemas religiosos y existencialistas. En el cual tuvo gran relevancia sus grandes obras poéticas durante la posguerra.  Estuvo también en el “movimiento Poesía Social”. Conoce la vida, obras y mucho más.

BLAS DE OTERO

Biografía de Blas de Otero

Blas de Otero nace en el municipio de Bilbao el 15 de marzo del año 1916. Muere en el 29 de junio del año 1976 en Majadahonda un municipio de la ciudad de la Madrid. En la década de los cincuenta, en España, se convierte en uno de los primordiales representantes de la poesía social y la poesía intimista. Se puede decir que el poeta pasó por tres etapas, en las que tuvo que trascender cada una, conforme a su ideología, mientras que evoluciona su manera de pensar.

Infancia de Blas de Otero

Nace el 15 de marzo del año 1916 en el municipio de Bilbao España. Su abuelo era un capitán de la marina mercante. Su padre era un conocido médico. En sus primeros años de infancia pudo disfrutar de una vida de rico, por lo que tenía hasta una maestra de Francia. Cuando tenía los siete años de edad ingresó a la escuela de Juana Whitney, esta mujer fue la madre de la pedagoga y humanista española María de Maeztu.

Pero todo eso cambió cuando tuvo que ingresar en una escuela de Jesuitas, para así dejar su ambiente pedagógico al que estaba acostumbrado. Al terminar la Primera Guerra Mundial, en el año 1927, comienza a pasar España por unos años de hambre. Debido a esto los padres de Blas de Otero quedan en la quiebra y tienen que mudarse a la ciudad de Madrid.

Estando en aquel lugar, obtuvo el diploma como graduado del Instituto Cardenal Cisneros. Al tener Blas de Otero los trece años de edad, muere su hermano mayor con dieciséis años de edad. Después de tres años muere también su padre. Sin tener una carrera profesional, sin embargo tenía las ganas de estudiar lo que su hermano no pudo estudiar. En el año 931 empezó a estudiar la carrera de Derecho. Pero como la quiebra de su familia era tan grande, tuvieron que regresar a su lugar de origen, en el municipio de Bilbao.

Su juventud en medio de la decadencia

Al tener quince años de edad, se devuelve él con su madre y sus dos hermanas. Hacía lo que podía dada la mala situación por la que estaba pasando el país. Sin embargo Blas de Otero trabajó y estudió mediante ese proceso. Realiza colaboraciones con algunas publicaciones. Su firma era con apodo de “el Poeta” para el diario “El Pueblo Vasco”. Estaba al mando de la página “Vizcaya escolar”, siendo un vocero para los estudiantes de los institutos católicos en el año de 1935.

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Del mismo modo que comienza a realizar las publicaciones de sus poemas. Por lo que también obtiene un premio por su poesía en las festividades del centenario de Lope de Vega. Cuando se dió el golpe de estado en España en el mes de julio del año 1936, el poeta Blas de Otero empezó a formar parte del grupo del batallón de vascos. Estuvo allí como un ayudante.

Al terminar la guerra civil en España, Blas de Otero comienza a trabajar desempeñándose como abogado en una compañía metalúrgica vizcaína. De la misma manera realiza notas señalando el arte (la música y la pintura). Estas críticas las hacía para el diario “Hierro”. Al transcurrir no mucho tiempo después empezó realizar publicaciones Cuadernos de Alea, en el que aparece el Cántico espiritual, se puede decir que fue su primera obra de segura amplificación.

Sin embargo se convirtió en uno de los patriarcas de Alea, no era uno de los más aplicados, y esto se debe a lo mejor por su actitud antisocial. La combinación fue en primer lugar, un círculo artístico y un lugar de reunión para los sabios de todas las cualidades. Le aconteció “Nuestralia”, un círculo mucho más encerrado que lo conformaba por el mismo Blas de Otero y los demás que eran cuatro amigos, en el cual fue el comienzo de experimentar con recursos explícitos que no sean conocidos.

Para esa época, trabajando por su obra logra reunir las autoridades de personas importantes como Juan Ramón Jiménez, la Generación del 27, Rabindranath Tagore, Miguel Hernández y César Vallejo. Realizaban como de costumbre a mencionar y decir muchas poesías en las ocasiones en que se reunía. Por lo que es muy probable, que para ese momento Blas de Otero acogió uno de los recursos que para él sería de los más atrayentes: “la intertextualidad”. En el año 1943, decidió abandonar la compañía bilbaína para la que trabajaba.

Para seguir sus sueños y su pasión que era la literatura. Por lo que se muda a la ciudad de Madrid para estudiar  Filosofía y Letras. Frustrado por el contexto o entorno de la universidad después de la guerra. Decidió volver a irse para el municipio de Bilbao. En el que una de sus hermanas (la hermana mayor) estaba encargada de mantener a su familia, estaba mal de salud. Por lo que no pudo continuar trabajando. Otra vez en Bilbao, se desempeñó como profesor, pero dando clases personales de Derecho y a tomar medidas de pruebas.

Manifiesta su vocación  para la poesía

En el año de 1945 tuvo que sobrellevar un problema con la depresión,  por lo que terminó en aislarse en un hospital de Usurbil. El resultado de todo esto es que florecerán las tres obras de su ciclo existencial. Uno de estos fue “Ángel fieramente humano” “este fue el que se mostró al premio Adonais”, “Ansia y Redoble de conciencia”, este libro fue con el que ocupó el lugar ganador del premio Boscán en el año de 1950.

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Para ese mismo año en la ciudad de París, Francia, se encuentra con la actriz y Juventud, de “Alea” a “Nuestralia”. En el año de 1933 hasta el año de 1944 manifiesta su don por la poesía. En el año 1944 hasta el año de 1955, estuvo con la poeta vasca Tachia Quintanar, el cual conservó una relación amorosa con ella y se mantuvieron como  amigos alrededor de toda su vida. En el año de 1955 comienzan a llamarlo o a considerarlo como uno de los mejores y más grandes poetas que había después de la guerra, dicho por críticos de las divisiones.

Desde el existencialismo hasta el existencialismo

Siendo él una persona antisocial, para esa época hace amigos con la misma vocación de Blas de Otero que era la poesía y con los artistas del grupo bilbaíno. De la misma manera que se hizo amigos de los viejos alumnos del Instituto Cisneros. Su obra atrae la atención de Dámaso Alonso y Alarcos, y surge en antologías. No obstante, se hace un autoexilio en la ciudad de París, en Francia en el cual empieza a relacionarse con algunos ambientes del exilio español. Logra llegar hacer unas asociaciones en el año de 1952 con el Partido Comunista de España.

Allí mismo en la ciudad de París se inventó “Pido la paz y la palabra”. Otra vez de vuelta a España, Blas de Otero entrará en uno de los círculos de la clase obrera y campesina. Por lo que estuvo en ese lugar trabajando con unos mineros. Anduvo en algunas poblaciones del interior de “Castilla y León”, ya que vivía de su trabajo. Asimismo termina “Pido la paz y la palabra”, emprende con “En castellano”.

Durante los años 1956 y el año 1959 estuvo viviendo en la ciudad de Barcelona, el cual estuvo yendo regularmente a ver los grupos artísticos locales. Por lo que se consideraba que habían rechazado su libro “En castellano”. Sin embargo, pudieron lograr que su obra “Ancia” ganara un Premio de la Crítica en el año de 1958 y también el Premio Fastenrath en el año 1961. En el de 1960 hace un viaje a la URSS y a China como el invitado de la Sociedad Internacional de Escritores.

Ya que para ese momento le fueron publicada (no lo hicieron en su propio país España, ya que tenía censura) “Esto no es un libro” (en Puerto Rico, en el año 1963) y “Que trata de España” (en la ciudad de París, en el año de 1964). En el año de 1964 se mudó para Cuba, por lo que en aquel lugar contrajo matrimonio con Yolanda Pina y le permitieron obtener el “Premio Casa de las Américas”.

Después de pasar unos tres años viviendo en La Habana, Cuba. En el año 1967 se divorcia Blas de Otero y se devuelve para Madrid. En el cual reconquista a la que era su relación sentimental con Sabina de la Cruz. Mediante esta última etapa de su vida, hizo varias publicaciones de colecciones recopiladas por el propio Blas de Otero, y un gran manojo de obras nuevas.

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Muerte de Blas de Otero

El día 29 del mes de junio del año 1979, mure Blas de Otero en su residencia en Madrid de Majadahonda. Su muerte fue causada por una obstrucción en el pulmón, y lo enterraron en el cementerio civil de Madrid.

Su obra poética y la religiosidad

Los poemas que eran religiosos de Blas de Otero se incluyen cuando comienza con sus obras en los primeros años de vida, cerca del año 1935. Para ese momento  en el que todavía era un católico bien creyente y un buen practicante. La elaboración de estos poemas en esos años de su carrera no fue tan grande y exuberante.

De esta manera se cree que después de pasar algunos años, hasta el mismo poeta Blas de Otero habló en contra de aquellas obras que él mismo había hecho. Ya que ubicó el comienzo de su  carrera como poeta con la obra poética que hizo en “Ángel fieramente humano”.  Esto se debe y es ocasionado porque Blas de Otero en ese momento dejó de obedecer a los mandatos que eran eclesiásticos y cristianos de esos poemas que había creado.

Esta es una de las razones por las que se cree y se plantea una posibilidad, juntamente con una indecisión de saber lo que en realidad. De que se le debe dar importancia en ese momento, lo que pasó de verdad o no. Si existe, o tal vez, es porque se piensa que fue solo el destino de experiencia poética, ya que después de esto vino una carrera más grande. Pero si bien, no se debe olvidar de quién es el causante de que existiera la “poesía existencial” de Blas de Otero, lo que la hizo de fuera así esencialmente fue su falta de fe.

Esto significa de que, su frustración en los temas de su principal época y el obstáculo que tuvo con esos. De esta manera, esto es consecuencia necesaria, pero precisa de conocer. Al igual que este momento, que sin embargo no se le da gran importancia las otras cosas tal como es, sola. Se convierte posteriormente en el resultado de una clave de su progreso poético. Esto es sin mencionar cuántos poemas de los muchos que hay desprendidos por algún lado.

En el cual varios se iluminaron con estas diferentes publicaciones que se hicieron en ese tiempo. El único trabajo de ese momento fue la obra magnífica del “Cántico espiritual”. Este poema habla del  amor a lo divino, haciéndole una continuación a los mandatos que tenía la poesía religiosa castellana.

Brevemente, se puede decir, que es lo místico que poseía. La organización que tiene es cuatripartita: una “Dedicatoria” al comienzo de una manera que la hace en versos. Después una “Introducción” de ciento ochenta y nueve endecasílabos expidas. La “Liras”, que están conformadas por diez liras. Y por último el “Final”, dos cánticos y dos versos.

Durante toda la “Introducción”, la manera usual en la que comienza es con un diálogo de amor sincero entre el “yo” del poeta Blas de Otero y un “tú” que viene siendo lo divino. El que es el “yo” es un amante muy amoroso y ansioso de coger al amado. En su apariencia se desata entre ellos una reacción extravagante, algo extraña, e incomprensible con una enorme tranquilidad y un agudo dolor.

La paradoja y rareza como un retrato de elocuencia, así como lo es en cualquier poesía que sea mística. Se le da una importante relevancia que acude a ella para hablar o intentar de expresar lo inexplicable. El amor divino es una emoción, queda con tan solo la existencia, aunque incita al sufrimiento y la angustia. El amante le cede todo a él bajo ninguna circunstancia ni duda su corazón, que es un “blanco”, una “diana”, y el amor para ellos es como una “flecha”.

De esta forma es un “surco” que toma de la simiente del mismo Dios para otorgar la vida: la vid y la espiga, son símbolos del misterio de la Relación e igualmente como del propio Cristo. Con la unificación que hay entre el hombre y Dios, el poeta anuncia su inmortalidad con la divinidad. Sino que esas aspiraciones de unificación, que hace ver estos deseos no ejecutados: son una aspiración, una ambición ardiente y apasionada que inducirá al dolor, incluso puede que no se efectúe.

Y no se efectúa, porque el ser humano es en parte un cuerpo y también es en parte alma. Es por esto que este binomio, aunque el discernimiento y la comprensión se logra usar para llegar cerca de Dios. Si bien esa aproximación continuamente será defectuoso y frívolo. Por lo que, si aparece por medio de los sentidos. Esos únicamente son idóneos de atraer los aspectos y la frivolidad. Y si llega a tener la razón, será una comprensión injusta e influida.

Es por lo que, Dios es imposible de alcanzar, al igual que es indescifrable. Es Dominante e incondicional, sin embargo se muestre en las cosas puntuales. No se puede alcanzar por el conocimiento que tiene el hombre, esto se explica de una forma muy sencilla y es que el ser humano tiene un conocimiento muy limitado y escaso. Hay una sola forma que tiene y digamos así que es la fe: la desidia a la emoción que es puramente.

El “yo” se revela de una manera totalmente desamparada, con una constante batalla entre el ascenso y el derrumbamiento, la gracia y el pecado. Es por esto que la única salida es la que ofrece Dios con brindarle una larga salvación que se requiere. Lo divino es lo que le facilita el sentido a la vida y la ayuda a que prevalezcan las condiciones y desperfectos. De esta manera es que se atribuye el poder a la vía purgativa en los poemas de Blas de Otero.

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Un punto en el que dicen que Dios no consigue en cómo admitir a una persona que sea tan imperfecta para que esté cerca de él o cambiar al mismo tiempo en efectivo sin refutar su particularidad de la perfección que es incondicional. Es el ser humano, el por lo normal que debe buscar a Dios. El ser humano, abandonado y solitario, busca a Dios y activa su aspiración de no ser nunca más en la vida un hombre incompleto.

Esta es una de las maneras que se va hacia el camino de la iluminación, en donde el que está más cerca de la presencia de Dios y comienza a hacer un diálogo de unión. No obstante, el ruego no se ejecuta. El “Cántico espiritual” representa un transcurso de progreso místico por medio del camino hacia el purgatorio y la iluminación, aunque sin acabar, aunque no tiene la unitiva.

La unificación mística no termina de hacerse, sin embargo surge una nueva opción. La unión con el incondicional es específicamente una estructura de poesía. Ya que al parecer resulta algo improbable llegar hasta el mismo Dios. Se le revela algún tipo de salvación en la misma poesía. Por lo que se convierte en una vida decorativa con las prácticas, creencias y costumbres. En las “Liras” se revela el principio y la elaboración de este hecho que de alguna forma decorativa.

En resultado de que la eterna batalla que tiene el ser humano en su mundo interior. Entre ellas está “la realidad y los sueños, la luz y la oscuridad, la eternidad y la nimiedad”. Por lo usual se encuentran ubicados en el corazón de cada ser humano. La poesía, es en cierto modo es parecido a la fe, que enaltece al ser humano a partir de sus fallas hasta que lo lleva convertido en algo mucho mejor. Es de esta forma que por medio de la poesía, se puede llegar a tener los pasos que te llevan a una plenitud.

La experiencia de una delicadeza se forma por una vivencia estética que se origina o surge de algún tipo de experiencia religiosa. Esto significa que una predicación que trata acerca de la salvación del ser humano en la propia poesía. La religión es el inicio de un transcurso y no es el final. El “Final” es el que hace una inversión al tema de reaparecer o instalar la salvación del ser humano en las manos de Dios.

No obstante, otra vez en el camino de la unión no aparece. Hay una sola forma de lograr obtener esa unificación con Dios, y esa forma es morir. Ya que lo único que se puede desear a tener mientras estés viviendo en esta tierra es vivir bajo la gracia y sentir la presencia divina (Dios).

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El existencialismo en sus poemas

En la etapa en que el existencialista de Blas de Otero pertenecen a los temas del “Ángel fieramente humano “en el año 1950, el “Redoble de conciencia” en el año 1951 y “Ansia” en el año 1958. Primeramente se debe entrar en atenciones sobre la poesía existencialista de Blas de Otero llamada la oteriana. Es muy beneficioso exponer lo qué es el existencialismo, ya que es un movimiento de pensamiento filosófico en el que consiste en dichos mandatos que almacena para componer una buena distribución temática de su obra poética.

El existencialismo tiene como origen ya en los últimos años del siglo XVII, con Blaise Pascal. Si bien,  surge por medio de las manos de un filósofo danés Sören Kierkegaard y se despliega primordialmente entre las épocas antes y después de las guerras. Que fundamentalmente, solicita una existencia con una gran divergencia entre el “ser” y el “existir”. El “Ser” es un hecho y expresado neutral.

Las cosas que “son”, puesto que no interpretan un papel fundamental o algún tipo de actuación. De todos modos son la que reciben de aquellas, más no pueden escoger un destino que sea conveniente. Es lo que es en realidad, sin ninguna probabilidad de convertirse a ellos mismos en algo diferente. No obstante, el ser humano como tal “existe”, no hay razón de por qué debe concordar con lo que en realidad es, puede cambiar su mismo ser con las disposiciones que tengas.

Es lo solícito y dispuesto (el hombre) ante lo inmóvil (las cosas, todo lo que es inanimado). El ser humano es caracterizado por poseer una gran duración cósmica y por enfrentarse con el comprendido en una casualidad transitoria. Esto quiere decir, que posee es un cuerpo mortal (en eso del “ser” es una burla forjada así tal cual como lo es lo eterno). Puesto que, el ser humano no solamente “existe”, en este caso de que por lo demás es necesario hacerlo.

En el existencialismo existe una protección de la experiencia personal muy por arriba de la rectitud pura. Como resultado a la filosofía de Hegel que opinaba en una posibilidad de que existe un conocimiento razonado, que sea justamente y puramente de cualquier tipo de cosas en el mundo. De esta manera es que se plantea el individualismo moral: todo ser humano tiene que ser comprometido con todas las cosas que haga sean buena o mala, y elegir sus símbolos éticos moral.

No hay, en realidad hay nada como una base que sea justamente para proteger las elecciones morales. Lo mejor para una persona es hallar su propósito de su vida y su vocación. Esto significa que una crítica u opinión a los “más allá” metafísicos para concentrarse o ubicarse con el “más acá”. Una opción que da las filosofías es que examinan y estudian el conocimiento que justamente como debe ser. Y los pensamientos metodológicos de todo el mundo son para concentrarse en el ser humano, en su existencia (en vida) y su caída (la muerte).

Algo normal significativísimo que está dentro del existencialismo, es algo que posiblemente sella cualquiera de las poesías de que hizo Blas de Otero o poemas oterianos. Esto es una iniciación que tuvo Jean Paul Sartre: una filosofía fundamentalmente moral, que acusan a la responsabilidad del ser humano hasta con su misma libertad.

No hay un destino que esté predispuesto, no existe los dioses ni las almas: cada individuo debe hacerse cargo de su conducta y sus hechos, no hay nadie con él, sin nadie más. Es este  efecto que hace sentirse sólo en esta existencia, ya que es uno de los fundamentos de esta etapa en los poemas de Blas de Otero. El existencialismo sartriano se apunta entre el marxismo, aplazando en éste con una falta de cualquier cosa en el absolutismo: el ser humano debe ser libre obligatoriamente para que haga lo que le dé la gana.

En Blas de Otero el existencialismo surge cuando pasa por un momento de transformación en su vida, como un resultado a las dificultades que tenía espiritual en el año 1945, mediante el cual le falla la fe por completo. Por medio de esta transición es que llega a lo que habrá en el estadio determinante de su poesía, que vendría siendo la poesía social. Pero, no obstante, en este momento tiene una identidad de él mismo y una valentía para ser como es.

Después de hacer varios intentos para unificar la mística en el momento religioso. El “yo” de la poesía se encuentra en una soledad y emprende un camino en una exploración agonizante para encontrar algo nuevo, como una fe o un motivo para su existencia. El humano es un individuo que tiene como destino la muerte en un escenario de tristeza, soledad y desolaciones. Cuando es deseoso de perdurar y mantenerse vivo, para que su alma no se pierda en la nada, y es por eso que siente la necesidad de buscar a Dios.

Lo que anteriormente era una convocatoria hoy en día es una propuesta en voz alta. No obstante, solamente consigue es un silencio como resultado. Dentro de ese silencio, el corazón se empieza a llenar de temor. Ese temor es a morir, ya que se siente encarcelado y también desaprobado en todas aquellas cosas que hace, que al parecer no interesen para algo en particular.

En esta poesía, del mismo modo que lo primero, existen tan solo dos individuos: “yo (el poeta) y tú (Dios)”. En este caso se han invertido los roles: el tú no se encuentra. Fatigado y molestos por tanto alzar la voz sin obtener algún resultado o alguna contestación. Es por esto que el yo retrocede y coloca su vista dentro su ser más íntimo y lo haya devastado, totalmente fracturado, desvalijado, así como si fuera una metrópoli que había sido destruida por una guerra.

Escudriña, buscando alguna salida o salvación del ser humano en la poesía, algo que complete la integridad plena que es importante y valiosa para un ser humano que es mortal. Nada, no encuentra dentro de ser y en su mundo interno algo que le conteste que aplaque el espantoso dolor que tiene como un poeta. En el instante en que se hace sensato y juicioso de su misma desdicha e infelicidad.

El “yo” se da cuenta, y busca entre los demás humanos alguna falla, por lo que se consigue con que hay muchos más que han pasado por lo mismo al igual que él. Después de un extenso proceso, que en busca de poemas que va acorde. Ya que el “tú” al “yo” y del “yo” a “los demás”, comienza a distinguir una escapatoria en ese extenso túnel: no es necesario que se deba desistir por nada. El cual no se deben enfocar en el futuro una vida, tampoco hay que entorpecer la misma humanidad.

La única manera es acceder al mismo destino y ver qué es lo que el destino tiene preparado, y de esta forma hallar un nuevo incondicional en la vida. Ya que de esta manera encuentra dos modos  dos mandatos de la salvación: que es el amor y la poesía.

Lo que trata Blas de Otero con el amor, en esta ocasión se muestra a medida que pasa cada una de sus obras que son de diferentes expresiones. Que son dirigidas a Dios, dirigidas a la mujer, dirigidas al prójimo. Algunas de sus poesías en ciertas ocasiones es espiritual, en otras es algo carnal y las demás son humanas, sin embargo, frente a cualquier circunstancia es amoroso.

El amor espiritual surge en el primer momento de su etapa. En la tercera parte, la humanidad. El amor carnal se presenta mediante toda su vida, en todas las obras poéticas que hizo. Si bien,  encima de cualquier cosa en el momento de lo existencial, ya que se usa de pasadera que enlaza al amor hasta llegar a lo Incondicional con el amor hasta llegar a lo mundano.

Este es uno de los recursos líricos que transportan la voz del poeta Blas de Otero con el apoyo, ayuda hacia sus semejantes. El sentimiento de amor que tiene el poeta Blas de Otero lo que quiere es alguien que reciba, para así él  transmitir todo su amor por completo. Aunque el amor que viene de Dios que es lo divino se le regresa de una sola manera y es en silencio. Por otro lado el carnal es pasajero y como todas las cosas se acaba. No obstante, el amor hacia el prójimo, que se comienza a percibir, al parecer le brindar lo que el “yo” necesita, busca, desea o quiere.

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Es gracias a ese tipo de percepción del poeta Blas de Otero que es apto para todo. Después de acceder a su misma vastedad y sus condiciones, de dirigir su vista a los otros y formar un nuevo individuo con alma poética: el “nosotros” es el que conformará lo que es la tercera y última parte de su etapa en la poesía. Las tres obras existencialistas de Blas de Otero conservan su propia temática, con un semejante arranque de las cosas, progreso y final, pero es otro método para sus propias cuestiones, una segura cantidad de contenidos y aparte de eso, una diferente estructura.

“Ángel fieramente humano” se constituye de 18 versos y 16 obras libres o semilibres. Por lo usual, los poemas que lo conforman conserva, en parte, una tradición seria. Su distribución comienza con una introducción (mostrando el inconveniente existencial y la etapa espiritual del poeta), el desarrollo (la exploración poética para conseguir un nuevo conocimiento importante) y la conclusión (el hombre tiene que admitir que es un mortal; al igual que tiene valentía así tal cual como es, y por último es a él que sabe dar la poesía y no a Dios a quien debe dirigirse).

El tamborileo de conocimiento se constituye en 14 versos y 8 obras libres o semilibres. Esta obra del mismo modo tiene un sello de una tradición seria y posee una distribución aproximadamente parecida a la de “Ángel fieramente humano”.

“Ansia” está conformada por 32 de los poemas de “Ángel fieramente humano”, todos los de Tamborileo de conocimiento y 49 poemas diferentes. La distribución de igual forma es triple, pero la resolución es diferente en la que  surgen las obras que ofrece una leída incomparable: la introducción repite la protección de un protagonista combinado, y el epílogo la aprobación de la naturaleza que tiene el ser humano por lo corriente y el poeta en lo personal.

El progreso se divide tan solo en cuatro fracciones: en la primera se desenvuelve un enfrentamiento entre el ser humano y Dios. En la segunda parte habla de la salvación del hombre en el amor de la mujer. En la tercera parte le quita lo místico y  con respecto a la religión, la ironiza. Y por último en la cuarta parte se aumenta el contexto real, histórico y político del poeta Blas de Otero, España y Europa.

En “Ansia” se fortifica las cosas humanas y se va disminuyendo la propuesta a las dificultades metafísicas y teológicas: es la publicación de la actitud poética, que está de lado del ser humano. A lo que concierne en la manera de que, si bien, aparecen continuamente los poemas de forma habitual y clásica. Existen unas diferentes composiciones con nuevas características: “poemas en prosa y versículos y poemillas breves (igualados, refranes, comedia…)”.

La época social

Hay un importante paso que da la poesía existencial para convertirse en social, y ese es la inversión entre la persona, desde el “yo” hasta el “nosotros”. El poeta Blas de Otero, acepta su situación que está en una posición humana. Halla su lugar entre los demás seres humanos, y encuentra asimismo un importante propósito: la solidaridad en el ser humano, la exploración de un nuevo mejor mundo que sea por medio de la poesía.

El poeta Blas de Otero preserva la imaginación de los humanos, ya que no posee esa fe religiosa. Así que no existe algo que desear que esté más allá que sea admirable, sino, es que si bien el ser humano esté como un convicto a ser alguien que sale de la nada y va caminando hacia ella. Lo que se debe hacer es lidiar con todas las cosas para lograr obtener una vida lo más conducente posible y adecuada.

Este mismo poeta se vuelve un elegido para adivinar lo que indica que son las faltas de la actualidad para lograr pasarlos terminando con ellos y comenzar a vivir con un futuro excelente. Blas de Otero todavía está encaprichado con los valores necesarios, aunque todavía los indaga en la  actual historia. Así que, se pueden diferenciar en tres épocas poéticas:

  • El pasado histórico: las expectaciones de un resultado e inmortalidad. Etapa en la que hay un conflicto en el mundo interior, para encontrar su “yo” interno. Esto quiere decir rechazo y negación por la frustración completa de las viejas ideas del mundo. Del mismo modo que esto envuelve autodestrucción, ya que la religiosidad requería del hombre una renuncia a su misma humanidad.
  • El presente histórico: época en la que pasa especialmente la poesía social. Surgen tres factores que son claves: el “yo” poético (existencial e intuitivo). El ser humano en su ambiente histórico, el sistema poético, el pensamiento. Estas son las tres temáticas principales.

El “yo” poético divulga su misma humanidad y duración. Pues concierne a la clase humana. Posteriormente trata del ser humano en general. Su entorno en el mundo, su situación, las imperfecciones  de la humanidad en la que la rodea. Y al final su enseñanza es, con sus propias disciplinas, la salvación en medio de la poesía.

  • El futuro utópico: es el sueño que demuestra la labor y la voluntad de la actualidad. El pensamiento de la labor responsable que no se mantiene en su transmisión, sino en los logros del futuro. Alcanzar la fantasía es algo dificultoso, y es debido a que existe una batalla que lo impide. Esta es la del pasado histórico que habla de persistir y el presente es el que se debe fraccionar con el pasado para facilitar una transformación.

Es la comparación arquetípica entre la oscuridad (que se identifica con cualquier cosa negativa, con el pasado) y la iluminación (que es representada por todo lo positivo, el futuro). En el futuro ilusorio se encuentran los valores incondicionales de la paz, la justicia, la libertad. La poesía social de Blas de Otero requiere a un humano en paz en un universo justo y libre. El pensamiento marxista en la poesía de Blas de Otero se vuelve como un intermedio para el final de su disciplina poética.

Sus obras

Adecuadamente, la poesía social de Blas de Otero muestra fases propias muy selladas. Blas de Otero opera con gran delicadeza todos los sucesos precisos. A partir de las herramientas más cotidianas al percatarse de lo gramatical más complicada. Usa el verso libre, el versículo y letras semilibres. Surgen en su obra poesías ilustrados y atrevidas. La prosa y el verso.

Es uno de los más extensos poemas, ante a los demás un verso temporal. Así tal cual, el popular dístico “Poética”. El poema más corto del idioma castellano: en tema general, se puede decir que existe un estilo a patrones varias veces libres, de acuerdo con el orden de composición: “Pido la paz y la palabra y En castellano son más tradicionales que Que trata de España”.

  • Cuatro poemas, Editor J. Díaz Jácome, en el año 1941.
  • Cántico espiritual, Cuadernos del Grupo Alea, San Sebastián, en el año 1942.
  • Ángel fieramente humano, Ínsula, Madrid, en el año 1950.
  • Redoble de conciencia, Instituto de Estudios Hispánicos, Barcelona, en el 1951.
  • Pido la paz y la palabra, Ediciones Cantalapiedra, Torrelavega (Santander), 1955. Ancia, Editor Alberto Puig, Barcelona, 1958. Prólogo de Dámaso Alonso.
  • Parler clair / En castellano, Pierre Seghers, París, en el año 1959. Edición bilingüe de Claude Couffon.
  • En castellano, Universidad Nacional Autónoma de México, México, en el año 1960.
  • Ángel fieramente humano y Redoble de conciencia, Losada, Buenos Aires, en el año 1960.
  • Que trata de España, Editorial R.M., en el año 1964 (edición castigada).
  • Que trata de España, Ruedo Ibérico, París, en el año 1964.
  • Historias fingidas y verdaderas, Alfaguara, Madrid, en el año 1970.
  • Pido la paz y la palabra, Lumen, Barcelona, 1975. Introducción de José Batlló, primera edición completa en España.
  • En castellano, Lumen, Barcelona, 1977. Primera edición en España.
  • Que trata de España, Visor, Madrid, 1977. Primera edición completa en España.
  • Hojas de Madrid con La galerna, Galaxia Gutenberg-Círculo de Lectores, Barcelona, en el año 2010.
  • Edición de Sabina de la Cruz, prólogo de Mario Hernández.
  • Tiburón Blanco.

Las recopilaciones que hizo Blas otero

  • Con la inmensa mayoría, Losada, Buenos Aires, 1960 (con Pido la paz y la palabra y En castellano).
  • Hacia la inmensa mayoría, Losada, Buenos Aires, 1962 (con Ángel fieramente humano, Redoble de conciencia, Pido la paz y la palabra y En castellano).
  • Que trata de España, Editora Nacional de Cuba, La Habana, 1964 (con Pido la paz y la palabra, En castellano y Que trata de España).

Antologías

  • Antología (y notas), Mensajes de Poesía, Vigo, 1952.
  • Esto no es un libro, Universidad de Puerto Rico, Río Piedras, 1963.
  • Expresión y reunión (1941-1969), Alfaguara, Madrid, 1969.Reedición (1981).
  • Mientras, Javalambre, Zaragoza, 1970.
  • País (1955-1970), Plaza y Janés, Barcelona, 1971. Prólogo de José Luis Cano.
  • Verso y prosa, Cátedra, Madrid, 1974 (edición del autor).
  • Todos mis sonetos, Turner, Madrid, 1977. Prólogo de Sabina de la Cruz.
  • Poesía con nombres, Alianza, Madrid, 1977.
  • Expresión y reunión (A modo de antología), Alianza, Madrid, 1981.
  • Verso y prosa, epílogo de Sabina de la Cruz, Cátedra, Madrid, 1984.
  • Blas de Otero para niños, Ediciones de la Torre, 1985. Edición de Concha Zardoya, ilustraciones de Marina Seoane.
  • Poemas de amor, Lumen, Barcelona, 1987. Edición de Carlos Sahagún.
  • Poesía escogida, Vicens Vives, Barcelona, 1995. Edición de Sabina de la Cruz y Lucía Montejo.
  • Medio Biografía (Selección de poemas biográficos), Calambur, Madrid, 1997. Edición de Sabina de la Cruz y Mario Hernández.
  • Poemas vascos, Fundación Blas de Otero y Ayuntamiento de Bilbao, Bilbao, 2002. Selección y prólogo de Sabina de la Cruz.
  • Antología poética. Expresión y reunión, Alianza, Madrid, 2007. Introducción de Sabina de la Cruz.
  • Antología poética, Castalia, Madrid, 2007. Edición de Pablo Jauralde Pou.

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