Te invitamos a conocer en el siguiente artículo un poco más acerca de la vida y obra de Erasmo de Rotterdam, Humanista neerlandés que se convirtió en una de las figuras más incómodas en la vida religiosa. Descubre su paso por la filosofía y más a continuación.

ERASMO DE ROTTERDAM

Erasmo de Rotterdam  

La historia describe a Erasmo de Rotterdam como uno de los personajes vinculados con la filosofía más importantes y emblemáticos de todos los tiempos. Además de destacar como filósofo, también fue considerado como un gran humanista, filólogo y teólogo neerlandés. A él se le conoce por haber sido el autor de relevantes obras escritas en latín.

Nombres

Antes de comenzar a conocer más acerca de la vida y obra de Erasmo de Rotterdam, es importante hacer un breve repaso por cada uno de los nombres que recibió a lo largo de sus años éste emblemático filósofo. Originalmente su nombre fue Desiderius Erasmus, sin embargo desde el primer día de su nacimiento fue llamado por sus familiares como Erasmus.

En cuanto a lo que respecta el origen de su particular nombre, hay quienes aseguran que el responsable de haberle colocado así fue su papá Gerard, quién desde siempre se consideró como un fiel devoto de San Erasmo, uno de los santos más representativos del siglo XV. De allí es de donde proviene el nombre de este personaje.

Desde que era apenas un muchacho joven y teniendo en cuenta su compromiso con la religión, Erasmo Rotterdam salió de su ciudad natal, Róterdam, convirtiéndose la denominación de su pueblo natal en parte de su propio nombre. El propio Rotterdam describió su nombre en latín como Desiderius Erasmus Roterodamus en la década de 1506, con las modificaciones de la escritura típica de aquellos años.

Lo cierto del caso es que su nombre ha sido punto de partida de muchas investigaciones y estudios referente a su origen y definición. Una realidad es que en el nombre de este filósofo se observa una gran variación en su escritura, es decir, en muchos países se escribe y pronuncia de forma distinta, por lo que a veces resulta complicado saber con precisión su verdadera forma de escribirlo.

El nombre Desiderius también puede ser escrito como Desiderius o en español como Desiderio. Por su parte el nombre Erasmus aparece en algunos textos escrito como Erasmus, Erasmi o en latín y/o español Erasmo, y para el caso de Roterradamus podemos encontrar variantes como Rotteradamus, Roterdamus, Rotterdammus, Rotterdammensis o en latín Roterdami o Roterdamo o en español Róterdam o Rotterdam.

ERASMO DE ROTTERDAM

Durante el siglo XVII nació una famosa leyenda de que se habría conocido en su juventud como Geert Geertsen (que significa “Gerardo, hijo de Gerardo”, porque así era el nombre de su papá), con las variaciones de Gerhard Garhards o Gerrit Gerritsz.

Biografía

En esta parte de nuestro artículo podrás conocer más a precisión acerca de la vida y trayectoria del reconocido filósofo Erasmo de Rotterdam, considerado por muchos estudiosos como uno de los personajes más influyentes y respetados de la época, principalmente por sus innumerables obras realizadas en vida, las cuales alcanzaron un éxito considerable.

Origen y formación

En la Biografía de Erasmo de Rotterdam no se especifica de forma clara cuándo fue su fecha de nacimiento, sin embargo a pesar de las diferentes hipótesis que se tiene, hay quienes apuntan a que el filósofo nació en una madrugada del 28 de octubre, sin aclararse el año. Una buena referencia puede ser la fecha que aparece en una de las estatuas ubicadas en Róterdam, donde se indica que nació en el año 1467.

No obstante, esa fecha ha sido cuestionada por muchos investigadores, entre ellos, Harry Vredeveld, quién en la década de 1993 llevó a cabo un estudio en el cual aseguró que Erasmo de Rotterdam habría nacido en el año 1466, convirtiéndose así en una de las fechas más aceptables hasta la actualidad. Más allá de toda la polémica en cuanto a su fecha de nacimiento, lo cierto es que estamos frente a un gran personaje de la historia que vale la pena conocer más.

Erasmo de Rotterdam nació en el seno de una familia de renombre. De acuerdo a la historia, se dice que su padre fue un hombre llamado Gerard, quién para sus años de vida se dedicaba a la actividad sacerdotal, mientras que su madre fue Margaretha Rogerius, quién era una sirvienta. Así se pudo conocer tras la narración de Charles Reade en su popular novela “El claustro y el hogar”.

Cuando Erasmo de Rotterdam tenía apenas nueve años de edad, sus padres toman la decisión de que se vaya a estudiar a la escuela de Deventer de los Hermanos de la Vida Común, institución en la cual logró entablar sus primeras relaciones con el movimiento espiritual de la devotio moderna, además de aprender latín y un poco de griego.

Una buena parte de sus conocimientos, tanto en latín como en griego, se los debió a un hombre llamado Alexander Hegius von Heek, quién se convirtió por muchos años en su director y maestro. Cuando cumplió su mayoría de edad pudo ingresar en el monasterio de Emaús de Steyn, situado cerca de Gouda. Era el monasterio de los Canónigos Regulares de San Agustín, monasterio que participaba igualmente en la espiritualidad de la devotio moderna.

En la década de 1488, Erasmo de Rotterdam terminó su formación religiosa y años más tarde fue nombrado como sacerdote. Al poco tiempo de haber recibido dicho nombramiento, recibió de parte de sus superiores la autorización para desempeñarse como secretario del obispo de Cambrai, Enrique de Bergen, quien le dio una beca, hacia 1495, para estudiar teología en la Universidad de París.

Es importante recordar que para esa década, la Universidad de París enfrentada con gran fuerza el Renacimiento de la cultura de Grecia y Roma. Fue estando en este instituto superior donde Erasmo de Rotterdam logra conocer y hacerse amigo del célebre asceta Juan Momber, al igual que con uno de los primeros humanistas de París, Roberto Gaguin.

Si se toma en cuenta la descripción histórica, se podría decir que fue durante esa época en la que Erasmo de Rotterdam comenzó su pensamiento humanista que lo llevaron finalmente a convertirse en un pensador libre y profesor de ideas independientes.

Viaje a Inglaterra, docencia y los “Adagios”

Durante los años 1499 y 1500, Erasmo de Rotterdam realiza un viaje a la ciudad de Londres, lugar donde tuvo el privilegio de oír a John Colet dado una extraordinaria presentación sobre la vida de san Pablo en la Universidad de Oxford. Apenas Colet concluyó con su discurso, el joven Rotterdam no lo pensó dos veces y se acercó a él.

Según narra la historia, el encuentro estuvo marcado por la amabilidad de Colet y la admiración de Erasmo de Rotterdam, tanto así que estuvieron hablando por largo rato, especialmente sobre el método correcto para realizar una lectura verdaderamente humanista de la Biblia. La conversación marcaría definitivamente el pensamiento de Erasmo.

ERASMO DE ROTTERDAM

Para nadie es un secreto que Erasmo de Rotterdam siempre mostró una admiración impresionante por Colet, tanto así que «Erasmo que no reconocía otro maestro que a sí mismo, dio solo a él el título de praeceptor unicus».

Durante el año 1500, Erasmo de Rotterdam, con el apoyo de Publio Fausto Andrelini, logró escribir sus “Adagios” (fábulas), que están conformados por más de 690 refranes y moralejas de las tradiciones de las antiguas Grecia y Roma, junto con comentarios sobre su origen y su significado. Ésta se cataloga como una de las obras más emblemáticas del autor a lo largo de todos sus años.

Tanto ha sido el impacto de estos refranes originales de Erasmo de Rotterdam que muchos de ellos se continúan usando en la actualidad. El filósofo trabajó en los Adagios durante el resto de su vida, hasta tal punto que la colección había crecido y ya contenía 3400 en 1521, siendo 4500 en el momento de su fallecimiento. El libro se vendió con éxito y llegó a contar con más de 60 ediciones.

Erasmo de Rotterdam también comenzó a ofrecer una cátedra como docente titular de teología en la Universidad de Cambridge en Inglaterra, específicamente bajo el reinado de Enrique VIII, donde entabló amistades que se mantuvieron durante toda la vida, entre ellas con John Colet, Tomás Moro, Thomas Linacre y John Fisher “hombres de un gran humanismo cristiano y una teología fundada en la Biblia y en los padres de la Iglesia”.

En esa misma época, Erasmo de Rotterdam recibió el ofrecimiento de un trabajo vitalicio en el Queen’s College de la Universidad de Cambridge y es probable que, de desearlo, habría podido pasar el resto de sus años de vida dando clases sobre ciencias sagradas dirigidas a lo mejor de la realeza y la nobleza inglesa. No obstante, su naturaleza inquieta y viajera, además de su espíritu curioso, lo hicieron rechazar tal oferta y todos los que se le ofrecieron en años siguientes.

Viaje a Italia

El filósofo Erasmo de Rotterdam también realizó un importante viaje a Italia, específicamente durante los años 1506 y 1509. Durante ese tiempo se desempeñó más que todo como trabajador en una imprenta. En 1506 se le fue otorgado el título de doctor en teología. En esos años continuó recibiendo propuestas llamativas, sobre todo como profesor, sin embargo su respuesta siempre fue la misma, un no.

Rotterdam aseguraba que lo poco que ganaba como trabajador de la imprenta era suficiente para su sostenimiento y que por tal razón no quería aceptar las proposiciones que le hacían. Teniendo en cuenta sus nexos con universidades y con redactores que iban a la imprenta, Erasmo empezó a relacionarse más con quienes pensaban igual que él y rechazaban los abusos del clero y de los monjes ignorantes.

La popularidad de Erasmo de Rotterdam comenzó a expandirse de manera rápida por todo el continente europeo, especialmente por Italia donde se encontraba viviendo para la época. Las ideas que tenía él acerca de la elevación intelectual y religiosa comenzaron a conocerse y discutirse, no obstante, no todos respaldan la postura que tenía Erasmo.

Existían personas que se oponían abiertamente a las ideas y pensamientos de Erasmo de Rotterdam. La mayoría de estos detractores comenzaron a crítica a Erasmo tanto en público como en privado. Aunque contaba con el respecto y admiración de los cardenales Giovanni de Medici, posterior papa León X, y Domenico Grimani, estos “«no pudieron convencerle de que fijara su residencia en Roma y rehusó las ofertas de promociones eclesiásticas», regresando a Inglaterra.

La lucha contra la disciplina y las instituciones

Aún no ha podido ser aclarado con exactitud cuál de los tres centros educativos en que estuvo internado Erasmo de Rotterdam fue el causante de haber provocado en él un profundo rechazo hacia el autoritarismo que impedía pensar libremente. Hay quienes aseguran que pudo haber sido la escuela primaria en la que estuvo hasta los 13 años.

Sin embargo, también pudo haber sido el convento agustino, donde Erasmo estuvo internado hasta sus 22 años de edad. Otra posibilidad latente pudo ser la Universidad de París, centro educativo al que ingresó a mediados de la década de 1490 y donde estuvo hasta sus 24 años de edad. Lo cierto es que durante toda su vida mostró rechazo hacia el autoritarismo.

La formación, bien sea en una de ellas o en los tres centros educativos en general, provocó que Erasmo de Rotterdam desarrollara un sentimiento de rechazo frente a la institución y llegó a concluirse de que tanto los colegios como las universidades, y en general muchas veces la propia Iglesia, impedían pensar libremente.

ERASMO DE ROTTERDAM

Fue así cómo Erasmo de Rotterdam comenzó a mostrar una postura bastante fuerte ante las instituciones, llevándolo a mostrarse como un hombre con carácter difícil de moldear. Prácticamente durante toda su vida rechazó a cualquier tipo de autoridad y buscó mayor libertad analizando a los autores clásicos griegos y latinos de la época.

También hay quienes argumentan que posiblemente fueron los métodos de disciplina que se aplicaban en las tres instituciones educativas en las que cursó Erasmo de Rotterdam para quebrar la voluntad de los alumnos, lo que lo llevó a alejarse de las autoridades y mostrarse en rechazo a ellas. Lo que nadie podía prever era que la voluntad de Erasmo se resistiría a ser quebrada hasta el mismo día de su muerte.

Erasmo de Rotterdam también mostró una postura de rechazo ante la forma en la que eran disciplinados los niños en dichas instituciones, mientras que los monjes gozaban plácidamente contrariando los propios principios que enseñaban en las aulas.

Fue estando en la Universidad donde Erasmo de Rotterdam se percata de que en vez de enseñarse las nuevas ideas, se continuaba practicando con mucha importancia la discusión escolástica, reclamando el retorno a las fuentes genuinas, mediante la aplicación rigurosa del método histórico crítico.

Tomando en cuenta cada una de las irregularidades que observó durante todo ese tiempo Erasmo de Rotterdam, éste creyó que era necesario hacer algo para cambiar esa realidad: Apoyándose en las ideas de sus compañeros de los monasterios agustinos y algunas otras ideas de John Colet, empezó a analizar detenidamente los libros más relevantes de las antiguas civilizaciones griega y romana.

La idea que tenía en mente Erasmo de Rotterdam era lograr, a través del análisis de dichos libros, modernizar sus contenidos e intentar ajustarlo a la vida de la sociedad compleja en la que vivía, intentando extraer lo más significativo de los libros, para que cualquier individuo estuviese en la capacidad de comprenderlas e influir en su significado.

Una particularidad que tuvo Erasmo de Rotterdam durante sus años de vida, sobre todo durante su juventud, fue la de ir en contra  de la cárcel espiritual que él observaba en todas partes; en todas los centros de educació, intelectuales, políticas y sociales de su época. Esto le provocaría muchos inconvenientes a lo largo de su trayectoria.

Fama y productividad literaria

Erasmo de Rotterdam volvió a Inglaterra en el año 1509 y fue en ese momento cuando realizó uno de sus trabajos más populares de todos los tiempos como lo fue “Elogio de la locura”. Dicha obra se convirtió rápidamente en todo un suceso global, llegando a alcanzar siete ediciones.

Se tenía pensando en un primer momento que la distribución de la obra “Elogio de la locura” fuese realizada solo en círculos privados, tomando en cuenta las duras críticas que se hacían en ella respecto a los abusos y locuras de las varias clases de la sociedad, sobre todo la Iglesia. Sin embargo la realidad fue diferente, dado a que la obra se expandió por todo el continente europeo, creciendo la popularidad de Erasmo.

Rotterdam empezó a recibir halagos de todas partes y su nombre ya era conocido prácticamente en toda Europa. Por esa razón es que se dice que fue gracias a la obra “Elogio de la locura” que éste escritor logró alcanzar su mayor productividad literaria. Su consolidación llegó de manera tardía, es decir, cuando ya era una persona madura, o al menos en comparación con otros autores de la época.

Su salto a la fama tardó, de acuerdo a lo dicho por el propio Erasmo, debido a que él consideraba que quien no sabía escribir, siempre se equivoca al expresarse o transmitir un mensaje. Por ese motivo fue que decidió enfocarse muchos años en su preparación y formación como maestro en el uso de la prosa en lengua latina para después crear sus obras.

Fue precisamente la lengua latina el idioma más claro y manejable que encontró Erasmo de Rotterdam para escribir sus obras. Lo consideró como el idioma más ideal para transmitir sus complicadas ideas, y el más útil para transmitir sus ideas a todo el continente europeo.

ERASMO DE ROTTERDAM

Cuando estaba en la ciudad imperial de Basilea, de donde recordemos se vio obligado a marcharse debido a la insostenible situación de Lovaina en el Brabante Flamenco, su anterior domicilio como empleado del emperador Carlos V, Erasmo sintió la calidez del lugar, que lo acogió con hospitalidad y cordiales atenciones.

Logró estando allí rodearse una vez más de buenas amistades y personas que creyeron en él y en sus propuestas. La historia indica que fue allí donde se dedicó a la edición crítica del Nuevo Testamento, hacia 1516. Encontró en Juan Froben un impresor y editor competente para su obra, que llamará Novum Instrumentum.

Si se considera que la convicción de Erasmo era educar, para que el estudiante pudiese dudar de la administración y los asuntos públicos de la Iglesia y del gobierno, sus aparentes contradicciones desaparecen y comienzan a observarse con claridad la gran coherencia de su obra, sostenida con firmeza a lo largo de los años y las décadas.

Erasmo y Martín Lutero

Aunque parezca un poco difícil de creer, la verdad es que Erasmo de Rotterdam y Martín Lutero nunca llegaron a conocerse de forma personal, es decir que nunca tuvieron un encuentro cara a cara. A pesar de que Erasmo no se adhirió a la Reforma Protestante promovida por Lutero, también es cierto que el vínculo entre ambos fue notable más allá de no haberse conocido personalmente.

En muchas oportunidades, Martín Lutero expresó que una de sus mayores fuentes de inspiración para su Reforma Protestante era precisamente la traducción que Erasmo de Rotterdam había realizado del Nuevo Testamento, esa traducción había llamado la atención del gran reformador y la estudió minuciosamente hasta los últimos años de su vida.

La traducción de Erasmo se convirtió en una fuente de inspiración principal para Lutero, quién mostró un interés especial por esta versión, la cual provocó una gran infinidad de traducciones, que por primera vez puso al Nuevo Testamento al alcance de la gente que no sabía leer el latín.

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En la década de 1511, seis años más tarde de la publicación de Erasmo de Rotterdam, Lutero tradujo la Biblia por primera vez en la historia al alemán. A su vez, la versión alemana de Lutero fue la base de la primera traducción de William Tyndale al inglés en el año 1526.

Tras la traducción de la Biblia al alemán por parte de Lutero, sus seguidores fueron aumentando considerablemente a lo largo y ancho del continente europeo, justo un año después de la publicación del Nuevo Testamento en griego de Erasmo de Rotterdam, lo que puso al traductor en una complicada situación de exposición pública.

A partir de allí Lutero no tuvo más opción que aclarar a la colectividad que el trabajo de Erasmo lo había ayudado a ver la verdad, por lo que la mirada de la Iglesia empezó a caer ahora sobre la vida de Erasmo, que aparentemente había dado el paso inicial de la Reforma que acabaría finalmente por dividir al cristianismo en su totalidad.

Ésta nueva realidad a la que le tocaba enfrentarse Erasmo de Rotterdam no fue nada fácil para él, aún más teniendo en cuenta su duro carácter y la poca simpatía que sentía hacia la Iglesia y sus autoridades. Los choques entre la Iglesia y los luteranos fueron evidentes por todo el mundo, y ambos bandos exigieron de inmediato, que quienes no habían tomado partido, que eligiese un bando.

Lo que ni Lutero ni el Papa comprendía era que, en la mentalidad individualista del sabio, ponerse del lado de católicos o de protestantes le resultaba igualmente repugnante. No estaba dispuesto a colaborar con ninguno de los dos bandos, porque le importaba más su libertad de pensamiento y su independencia individual e intelectual, creía que esa libertad se perdería si se unía a cualquiera de los bandos, por eso se negó a tomar partido.

El conflicto religioso

Erasmo de Rotterdam siempre mostró a través de sus años de vida una clara y contundente postura respecto a los temas religiosos, especialmente referente a las autoridades de la iglesia y los poderes establecidos. Él se mostraba en contra de los constantes abusos que los malos religiosos hacían de ellos.

Cuando se vio implicado en la trampa de tomar partido, tuvo que dar explicaciones y decir abiertamente que sus ataques nunca había sido dirigidos contra la Iglesia como institución, y mucho menos contra la figura de Dios como fuente de sabiduría y de justicia, sino más bien contra los malos obispos y frailes que ganaban dinero vendieron el paraíso y cometen otros delitos religiosos como la simonía.

Finalmente la propuesta de Erasmo logró sobresalir al punto de que todos los demás le creyeron su idea, básicamente porque su labor respecto a la Palabra de Dios confirmaba su fe y su enorme difusión pública, que lo había transformado en un personaje respetado y admirado, tanto por los católicos como por los protestantes.

No obstante, Erasmo de Rotterdam se mostraba a favor de algunos planteamientos impulsados por Martín Lutero, sobre todo en los señalamientos respecto al método de administrar la Iglesia. Lutero por su parte siempre mostró una postura de apoyo a las ideas planteadas por Erasmo, alegando que eran el resultado de un trabajo limpio y de una mente superior.

Con el tiempo la presión de Lutero hacia Erasmo fue aumentando. Lutero tenía el objetivo de hacer que Erasmo se presentara como la cara visible de los reformistas, sin embargo Erasmo se opuso rotundamente a esa idea. Por su parte el papado también ejercía presión sobre Erasmo para que escribiera contra los protestantes.

Erasmo de Rotterdam se negó a ambas posturas y eso lo llevó a que fuese considerado por ambos bandos como un hombre cobarde y desleal. La Iglesia lo acusó con una frase célebre:

“Usted pudo el huevo y Lutero lo empolló”

Ante eso, Erasmo respondió con la no menos conocida frase: “Si, pero yo esperaba un pollo de otra clase”.

La discusión doctrinal

El respaldo de Erasmo Rotterdam al impulso del Luteranismo provocó en la religión un resultado diferente al que esperaban. Al revivir los ideales del santo fundador de la orden de los agustinos, el protestantismo daba un gran interés al compromiso de los fieles en la religión. Sin embargo, la postura de Erasmo siempre fue la de luchar por transformar los abusos que los monjes y demás autores de la iglesia hacían de las ideas cristianas.

Erasmo Rotterdam aseguraba que la reforma podía realizarse sin ninguna necesidad de recurrir a cambios doctrinales. Solo en dos ocasiones permitió que se lo vincula en polémicas sobre asuntos de doctrina, ya que las considera ajenas a la verdadera tarea de su vida. Uno de los temas que trató con gran profundidad fue el de la libertad, el cual era más próximo a las ideas de la reforma de Lutero que al rigorismo característico de la espiritualidad católica del tiempo.

En la década de 1524, Erasmo Rotterdam reconoció y atacó las exageraciones de Lutero sobre la libertad humana en el texto “De libero arbitrio diatribe, discusión sobre el libre albedrío).

En Erasmo Rotterdam existía un profundo deseo por alcanzar la verdad científica, además de tener intenciones claras por la paz entre ambos bandos. Por eso, procede a estudiar los argumentos contrarios de los católicos y da como conclusión de que ambas posiciones tienen en su fondo algo de verdad. Asegura que, en verdad, el hombre nace atado al pecado, pero que también tiene vías para pedirle a Dios que le permita desatarse y depende del pecador saberlas aprovechar.

Los últimos años

De acuerdo a lo que expresa la Biografía de Erasmo Rotterdam, el reconocido filósofo vivió sus últimos años de vida bajo una fuerte persecución por parte de católicos y reformadores, principalmente por su postura tomada ante la Iglesia y sus aliados. Según fuentes cercanas, la etapa final de Erasmo se vio marcada por duros enfrentamientos con hombres que en algún momento fueron aliados de él.

Para Erasmo, el hecho de tener que enfrentarse con personas a las que él mismo había considerado aliados y amigos fue algo muy difícil de superar, sin embargo le tocó salir adelante. Éstas personas habían ido en contra de Erasmo principalmente porque no le perdonaron el hecho de que no hubiese querido tomar partido e intentaban desprestigiar en su ancianidad.

Uno de los choques más notables en los que se involucró Erasmo de Rotterdam fue el sostenido con Ulrich von Hutten, quién era un investigador brillante pero que tenía un carácter inestable, que se había volcado al luteranismo con toda la fuerza de su corazón. Llegó a decir que “Erasmo, si le queda algo de decencia, tiene que hacer lo mismo”.

A través de su obra “Spongia adversus adspergines Huttei” la cual se publicó en el año 1523, Erasmo señala a Hutten de haberlo malinterpretado sobre su postura de apoyo a la Reforma y reafirma su férrea determinación de no tomar partido en la disputa, cualquiera que fuese los argumentos que las partes e pugna intentara utilizar para convencerlo.

La ciudad suiza de Basilea, en la cual vivía Erasmo de Rotterdam desde la década de 1521, se adhirió de manera oficial en 1529 a la Reforma Protestante, por lo que se apartó de allí e instauró su residencia en la ciudad imperial de Friburgo de Brisgovia, donde siguió con su trabajo literario, aprovechando ese tiempo para terminar una de sus obras más importantes de ese periodo como lo fue “El Eclesiástico”.

La obra “El Eclesiástico” se trató de una paráfrasis del libro bíblico que lleva el mismo nombre, donde el escritor asegura que la labor de predicar representa el método que mayormente acepta la fe católica, restando valor a los demás oficios religiosos. En la década de 1521 tuvo la oportunidad de conocer a Johannes a Lasco, el futuro reformador de Frisia, que se convirtió en uno de sus estudiantes favoritos.

Erasmo de Rotterdam realizó una última obra que tituló “Preparación para la muerte” en la cual revela que haber tenido una vida íntegra, proba y honesta es la única condición para lograr una “muerte feliz”, como el mismo autor se refería al hecho de partir del plano terrenal.

El papa Paulo III le concedió en el año 1534 una renta en el priorato de Deventer, por ese motivo decidió volver a su país natal con el objetivo de pasar allí sus últimos años de vida. No obstante, por algunos compromisos de trabajo (Johann Froben seguía publicando sus obras), tuvo que viajar nuevamente a Basilea en 1535, poco después de la publicación de su libro del Eclesiástico.

Debido a un fuerte mal de gota, que no le permitió emprender el viaje, Erasmo de Rotterdam se vio en la obligación que quedarse en la ciudad, dejando solo en el recuerdo sus ganas de volver a su país de origen. Finalmente el filósofo falleció en la ciudad de Basilea en la noche del 11 al 12 de julio del año 1536, de acuerdo a fuentes cercanas.

Al momento de su muerte, Erasmo de Rotterdam contaba con una gran popularidad y respeto en todo el continente, muestra de ello fue el hecho de haber sido sepultado en la catedral de Basilea a pesar de ser sacerdote católico. Parte de su legado se presenta en el Museo de Historia de Basilea. El lema de toda su vida fue:

«Cuando tengo un poco de dinero, me compro libros. Si sobra algo, me compro ropa y comida.»

Pensamiento

En esta parte de nuestro artículo vamos a analizar de manera detallada algunas de las ideas y pensamientos más importantes impulsados por el famoso filósofo Erasmo de Rotterdam, quién se caracterizó principalmente por ir en contra de ciertas posturas y abusos cometidos por autoridades de la Iglesia durante su época de vida.

Reforma de la vida cristiana

Para nadie es un secreto que Erasmo de Rotterdam siempre tuvo la intención de usar sus conocimientos aprendidos en la universidad, además de su habilidad para dar ideas, con la finalidad de aclarar las doctrinas católicas y provocar que la Iglesia autoriza más libertad de pensamiento a sus fieles, sin embargo, sus objetivos no eran los mismos que tenían muchos de los obispos del siglo XVI, por lo que tuvo que enfrentar muchos problemas.

Vale la pena recordar que su “guerra” no era en contra de los dogmas de la Iglesia, sino más bien en contra de la vida moral y las prácticas piadosas externas de las personas, muchas veces incoherentes, en especial de los eclesiásticos.

Desde su trabajo de académico versado tanto en la doctrina como en la vida monacal, Erasmo creyó que su deber era liberar a la Iglesia de la parálisis a que la condenaban la rigidez del pensamiento y las instituciones de la Edad Media, dado a que él creía que el Renacimiento era una forma de pensar fundamentalmente nueva.

Una de las pretensiones que tenía Erasmo de Rotterdam era la de limpiar el cristianismo de lo accesorio y pegadizo que se la había ido adhiriendo a través de los años, por medio de una espiritualidad auténtica y no formalista, despojada de ritos agobiantes.

De acuerdo a lo que pensaba Erasmo, la ejecución de la religión debe ser iluminada con las creencias originales: La Biblia y los representantes de la Iglesia. Sobre esa base recondujo, al menos teóricamente, la vida espiritual del cristiano al bautismo “que introduce al hombre en un horizonte de libertad y de amor”:

Para Erasmo de Rotterdam, la vida consagrada no agrega nada al cristiano, no representa un grado de vida superior, porque no es el lugar (bien sea el monasterio o el convento) el que cambia la condición del hombre, sino más bien la condición de bautizados.

Reforma de la teología

De acuerdo a lo que planteaba el filósofo y humanista Erasmo Rotterdam, el propósito de la teología es descubrir a Cristo, de ahí su lucha contra la escolástica basada, según él, en “discusiones vacías que no contribuyen en nada a la conversión del hombre”.

Por esa razón, el evangelio debe ser accesible a todas las personas y en todas las lenguas, con la razón de ayudar a los cristianos a regresar a una religión interior, que está principalmente enfocada en la imitación de Cristo como mayor ejemplo a seguir.

Legado

Vale la pena hacer mención de la obra y legado que dejó el filósofo Erasmo de Rotterdam, quien a pesar de su corta vida, logró impulsar interesantes ideas enfocadas en la libertad plena del cristianismo, además de luchar en contra de los abusos cometidos por las más altas autoridades del clero.

Obras centrales

A lo largo de sus años de vida, Erasmo de Rotterdam tuvo la oportunidad de publicar grandes trabajos que quedaron marcados en la memoria de muchas generaciones, incluso hasta nuestros días. En la década de 1503 realizó el lanzamiento del primero de sus libros más emblemáticos como lo fue el “Enchiridion militis christiani (Manual del soldado cristiano, también llamado a veces La daga de Cristo).

A través de ésta obra, corta pero atractiva, Erasmo intenta explicar los principales aspectos de la vida cristiana, que luego pasaría el resto de su vida desarrollando y profundizando aún más en el tema. Según dice Erasmo en este libro, la clave de todo se encuentra en la sinceridad:

El Mal se oculta dentro del formalismo, dentro del respeto ciego por la tradición, dentro del consumo innecesario, dentro de las organizaciones que se niegan a cambiar, pero nunca en la enseñanza de Cristo.

Mientras estuvo residenciado en Inglaterra, Erasmo de Rotterdam aprovechó ese tiempo para iniciar un análisis detallado de los libros que integra el Nuevo Testamento, para luego preparar una nueva edición en traducción latina y su Nuevo Testamento en griego.

Sus análisis fueron publicados mediante una obra que realizó Johann Froben en la ciudad de Basilea en el año 1516. Se trató de una versión erasmiana la cual provocó que se analizar de forma más profunda los estudios bíblicos durante el proceso de la reforma protestante.

Incluso, en esta nueva traducción se basó Martín Lutero para desarrollar su trascendental estudio científico de la Biblia, de allí obtendría el fundamento para sus proyectos posteriores. Por ese trabajo de Erasmo enfrentó complicados efectos históricos que continúan hasta el día de hoy y se le encuentra en la misma génesis del protestantismo y de las nuevas iglesias cristianas.

La versión griega que Erasmo hizo del Nuevo Testamento es la base de la versión inglesa, reconocida como King James Bible, también llamada en ocasiones como rey Jaime. Tiene la virtud de representar la primera aproximación desde tiempos de la versión de la Vulgata de un académico para traducir con certeza el contenido de la Biblia.

En un gesto que suele interpretarse como de profunda ironía, Erasmo dedicó su versión de la Biblia al papa León X, que representaba todo lo que el escritor odiaba en la Iglesia y el Estado.

Tras lanzar oficialmente el texto, Erasmo empezó a trabajar en una de sus más destacados proyectos como lo fue “Paráfrasis del Nuevo Testamento”. En este trabajo pudo presentar de forma clara y sencilla cada uno de los contenidos que trae el nuevo testamento, permitiendo que todas las personas pudieran entenderlo de forma fácil.

El impacto de la obra de Erasmo, más allá de estar escrita en latín, fue impresionante, sobre todo en la sociedad renacentista y, por ello, de inmediato se tradujo a todas las demás lenguas vulgares de los países europeos. A Erasmo le gustaron y agradeció estas traducciones, porque comprendía que pondrían su obra al alcance de muchísima gente, algo que nunca podría lograr el original en lengua latina.

Entre las principales obras de Erasmo de Rotterdam, sin ser una lista exhaustiva, se encuentran las siguientes:

  • Adagios(primera edición en 1500; edición corregida y aumentada por el autor en 1508, 1518, 1520, 1523, 1526, 1528, 1533 y 1536)
  • Enchiridion militiis christiani(Manual del caballero cristiano) (1503)
  • De ratione studii(Sobre el método de estudio) (1511)
  • Encomium moriae seu laus stultitiae(Elogio de la locura) (1511)
  • Institutio principis christiani(Educación del príncipe cristiano) (1516) dedicada a Carlos V
  • Novum Instrumentum(Nuevo Testamento en griego -llamado Textus Receptus- y su traducción al latín) (1516) [1]
  • Paráfrasis del Nuevo Testamento(1516)
  • Colloquia(1517), edición no autorizada. Sucesivas ediciones corregidas y aumentadas por el autor en 1519, 1522, 1526, 1530
  • Spongia adversus aspergines Hutteni(1523)
  • De libero arbitrio diatribe(«Discusión acerca del libre albedrío») (1524) que desencadenó la contestación de Lutero con su «De servo arbitrio»
  • Primer tomo de Hyperaspistes(Superescudo) (1526), réplica al De servo arbitrio de Lutero
  • Segundo tomo de Hyperaspistes(1527)
  • De pueris statim ac liberaliter instituendis(Sobre la enseñanza firme pero amable de los niños) (1528)
  • Ciceronianus, sive de optimo dicendi genere(El Ciceroniano) (1528)
  • Utilissima consultatio de bello turcis inferendo(Utilísima consulta sobre si se ha de hacer la guerra a los turcos) (1530)
  • Ecclesiastes(tratado de predicación) y Preparatio ad mortem (Preparación para la muerte) (1534)

Cartas

Una de las particularidades que tuvo Erasmo de Rotterdam a lo largo de su exitosa vida fueron sus atractivas e interesantes cartas. En ellas hay 500 hombres de los más influyentes del mundo de la política y el pensamiento que le enviaban sus escritos para pedir su colaboración, ayuda o algún consejo de su parte. Muchos de ellos respetaron la palabra de Erasmo, pero no todos.

Cada una de las cartas que escribió Erasmo estuvieron caracterizadas, entre otras cosas, por su variedad y calidad, sin embargo, lo más atractivo respecto a las cartas de éste filósofo es su interminable intercambio con el líder protestante Martín Lutero, con quien siempre estuvo vinculado.

Desde el primer momento de su vinculación estrecha, Martín Lutero y Erasmo de Rotterdam se enfocaron en intercambiar infinidades de cartas, que se conservan y arrojan una importante luz sobre sus caracteres y el tipo de relación que los unió por muchos años.

En sus primeras cartas, Martín Lutero deja ver su gran admiración y respeto que sentía por la vida de Erasmo de Rotterdam, sobre todo por sus ideas y manera de trabajar a favor de una mayor y mejor Cristiandad. Es importante aclarar que en ninguna de estas cartas, Lutero hace mención a la Reforma que él mismo pensaba emprender.

Tiempo más tarde empieza a rogar y luego a exigir a Erasmo que abandone el catolicismo y que se una al recién formado bando protestante. Ante tal solicitud, Erasmo responde con palabras de comprensión, respeto y simpatía hacia la causa reformista, pero como era habitual en él, se negaba amablemente a comprometerse con ningún tipo de actitud partidista.

Explica a Lutero que el hecho de convertirse en un líder religioso a su lado, acabaría por completo con su reputación como estudioso y pondría en peligro sus obras de pensamiento puro, un trabajo que le había llevado décadas y que era su único interés y el objetivo de su existencia.

Martín Lutero también emite su respuesta, mostrando una actitud diferente a la sostenida por Erasmo. Asegura que la única manera de poder realizar una reforma real y completa de la Iglesia es abandonando los libros y convirtiéndose de hecho en un líder espiritual del pueblo.

Erasmo llegó a reconocer a través de sus cartas que Martín Lutero había realizado un impresionante esfuerzo por lograr una reforma, por eso le agradece todo su empeño colocado, sin embargo se muestra en contra de la posibilidad de unirse a él en su proyecto.

Censura

Una particularidad llamativa que tuvieron la mayoría de las obras realizadas por Erasmo de Rotterdam es que fueron censuradas e incluidas en el “índice de Obras Prohibidas” por el Concilio de Trento. Así mismo, una buena parte de sus obras fueron denunciadas por la mayoría de los pensadores protestantes que tenían influencia en ese tiempo.

Influjo en España

De acuerdo a lo que expresa la Biografía de Erasmo de Rotterdam, su vida y obra generó mucha influencia dentro del continente europeo, especialmente en España, país donde logró impactar de forma positiva en muchas personas. Su influencia en dicho país fue estudiada ampliamente por Marcel Bataillon en Érasme et I´Espagne (1937), traducido al español por Antonio Alatorre y publicado en México en 1950.

Dicho libro tuvo un gran impacto entre hispanistas, como Albert Sicroff, pero durante el franquismo, como tantos otros libros, no pudo editarse en España.

Homenajes póstumos

Luego de su inesperada y dolorosa muerte, Erasmo de Rotterdam continuó siendo figura merecida de grandes homenajes póstumos alrededor de todo el mundo. A lo largo de los años, éste personaje ha sido reconocido infinidades de veces como uno de los filósofos más recordados de la historia mundial, especialmente por su labor en temas del cristianismo.

Existen multitud de escuelas, colegios y universidades en el mundo que llevan su nombre, como muestra de reconocimiento a su labor y legado. Uno de los centros educativos más famosos que lleva su nombre es la Universidad de Róterdam.

La Red de la Comunidad Europea para intercambios Académicos lleva asimismo el nombre de Programa Erasmus en homenajea a la gran labor que desempeñó durante sus años de carrera

Erasmo en el arte

Los homenajes a la vida y obra de Erasmo de Rotterdam no terminan solo allí. Hoy en día existen muchas pinturas y obras de arte en las que se puede apreciar la figura ilustrativa de este personaje de la historia mundial. Para nadie es un secreto que Erasmo fue representado en retratos por diferentes pintores, algunos llegaron a conocerle en persona, pero otros tuvieron que acudir a imágenes de otros autores para poder realizar sus pinturas.

Uno de los primeros retratos realizados de Erasmo de Rotterdam fue hecho por el pintor Quentin Metsys: una efigie pintada por él fue tomada como modelo por Durero para un retrato grabado de Erasmo, nada fiel a sus rasgos según su propia apreciación.

Hans Holbein el Joven fue el principal retratista de Erasmo; pintó diferentes versiones de su efigie y a cambio Erasmo le entregó cartas de recomendación para que obtuviese un buen empleo en Londres. En la década de 1630, Anton van Dyck se basó en uno de estos retratos, de 1530, para realizar un grabado destinado a su serie Iconografía.

Ciertamente no llegó a terminar el grabado debido a problemas técnicos, sin embargo la plancha pudo imprimirse en diferentes ediciones que son ahora muy cotizadas. Otro grabado fue realizado en los años posteriores por parte de Lucas Vorsterman.

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