Te invitamos a conocer más sobre la vida y trayectoria del militar y explorador de origen español Francisco de Montejo. Fue responsable de liderar junto a su hijo y sobrino el proceso de conquista de Yucatán, hoy día México. Aprende más de su interesante historia de vida en el siguiente artículo.

FRANCISCO DE MONTEJO

Francisco de Montejo

En nuestro artículo de hoy vamos a conocer un poco más sobre la historia de vida de uno de los militares y exploradores de origen español más destacados de todos los tiempos como lo fue Francisco de Montejo, recordado por ser uno de los principales personajes en liderar el proceso de conquista llevado a cabo en el siglo XVI sobre Yucatán, actualmente México; una conquista que provocó el dominio español sobre los pueblos mayas. La lucha la lideró en compañía de su hijo y de su sobrino.

Francisco de Montejo nació en la localidad de Salamanca en la época de 1479 y su muerte tuvo lugar en Ibídem en el año 1553. A lo largo de su vida desempeñó importantes acciones como militar y explorador. Desde joven demostró estar interesado en la lucha independentista y llevó a cabo interesantes planteamientos que terminaron con la conquista de lo que hoy en día es México.

Entorno familiar de Francisco de Montejo

El militar y explorador de origen español, Francisco de Montejo nació de la unión sentimental entre Juan de Montejo y Catalina Álvarez de Tejeda, quienes fueron sus padres. Desde joven se caracterizó por ser un hombre enamorado y conquistador de mujeres. Cuando apenas se encontraba disfrutando su etapa de juventud, procreó un hijo con una mujer llamada Ana de León.

El primer hijo de Montejo nació en el mes de diciembre del año 1508 en la localidad de Sevilla, España. Le colocaron por nombre Francisco de Montejo y fue considerado hijo legítimo. El primogénito de Montejo siguió los mismo pasos de su padre, incluso le acompañó en el proceso de conquista de Yucatán, donde lucharon incansablemente hasta alcanzar sus objetivos trazados.

Debido a que ambos, tanto padre como hijo, se llamaban igual, tuvieron que colocarle un apodo para poder diferenciarlos en medio de las luchas de conquista. Francisco de Montejo “padre” fue apodado El Adelantado, mientras que su hijo recibió el apodo de El Mozo. Durante un viaje que realizó a España por órdenes de Hernán Cortés, Montejo se unió en matrimonio con Beatriz de Herrera, con quién logró procrear una hermosa niña llamada Catalina de Montejo.

Catalina de Montejo, cuando creció, contrajo nupcias con Alonso de Maldonado, entonces Presidente de la Real Audiencia de los Confines de Guatemala y Nicaragua durante el periodo de 1543-1548. También destacó como presidente de la real Audiencia de Santo Domingo en el periodo correspondiente de 1556 al 1558 en la isla La Española.

FRANCISCO DE MONTEJO

Francisco de Montejo también tuvo otro hijo a quién llamó Juan Montejo y a Diego, éste último mestizo, hijo ilegítimo que tuvo producto de una relación con una indígena. El entorno familia de este militar español nos demuestra la inestabilidad de sus relaciones amorosas, pero más allá de eso pudo siempre hacerse cargo de sus responsabilidades como padre.

Francisco de Montejo: Carrera militar

La carrera militar de Francisco de Montejo fue brillante y exitosa. En la década de 1514 partió de su país natal España con destino a Las Indias, llegando a Santo Domingo en la isla La Española. Luego de llegar a ese lugar comenzó un nuevo recorrido, ésta vez con destino hasta la isla Fernandina situada en Cuba. En el año 1518 intervino activamente en la expedición de Juan de Grijalva; como era rico, puso uno de los navíos y muchos bastimentos, por lo que era socio y capitán.

Durante dicho viaje realizaron un recorrido similar a la de Francisco Hernández de Córdoba, sin embargo las fuertes corrientes los fueron induciendo a nuevos lugares y fue así como llegaron a descubrir la isla de Cozumel. Por varios días se mantuvieron bordeando la costa de la península de Yucatán y a lo largo de su expedición llevaron a cabo diferentes choques con la comunidad indígena de los mayas, al mando de halach uinik Moch Couoh.

Durante los enfrentamientos con los mayas varios de los militares que se encontraban bajo responsabilidad de Francisco de Montejo resultaron heridos. Más allá de las barreras con la que se encontraron, la expedición pudo avanzar hasta alcanzar tierras veracruzanas. Desde ese lugar emprendió su viaje de retorno con rumbo a Cuba. El viaje de regreso lo hizo en una embarcación que estaba al mando de Pedro de Alvarado.

Evaluando el complejo escenario, Francisco de Montejo se opuso a la idea de dejar a militares para que iniciaran a establecer posiciones en las zonas que habían descubierto. A ese rechazo se le sumó también Alonso de Ávila, quien creía que no era oportuno dejar a soldados en esos territorios, tomando en cuenta las circunstancias adversas que se vivían para la época.

Transcurrió un año para que Francisco de Montejo participara en una nueva expedición. En esta oportunidad acompañó la expedición de Hernán Cortés. Dicha expedición realizó el mismo recorrido de Juan de Grijalva y fundaron la Villa Rica de la Vera Cruz, actualmente conocido como el Puerto de Veracruz, punto de partida para la conquista de México.

FRANCISCO DE MONTEJO

El 22 de abril del año 1519, Francisco de Montejo asume la responsabilidad de ser alcalde y regidor, junto con Alonso Hernández Portocarrero. Ambos desempeñaron un breve trabajo al frente de dicho cargo. A lo largo de su carrera militar, Montejo se caracterizó por su diplomacia, lo que le permitió ser enviado por Cortés a España para que informara a la Corte Real de los resultados de la expedición.

Montejo, junto con Portocarrero y el piloto Antón de Alaminos, se embarcaron el 26 de julio de 1519 con la primera carta de relación y el Quinto Real a fin de hacer valer los intereses de Cortés ante Carlos I. Años más tarde, específicamente el 8 de diciembre de 1526, el propio Carlos I autoriza a Montejo para que lleve a cabo la conquista de Yucatán con los títulos de adelantado, gobernador y capitán general.

Es importante mencionar que esos mismos cargos los heredó el hijo de Francisco de Montejo, alías El Mozo. En la década de 1527 emprendió el viaje desde Sanlúcar de Barrameda con destino hasta tierras americanas.

Pacificación de Tabasco

El explorador Francisco de Montejo logró arribar a Santa María de la Victoria, capital de la provincia de Tabasco. En ese lugar pudo instalar su “Real” en la década de 1528 bajo el título de Alcalde Mayor de Tabasco. El objetivo principal que tenía en mente era lograr pacificar y poblar dicha zona para posteriormente proceder a la conquista de Yucatán, tal y como se le había encomendado.

Cuando llegó a la provincia de Tabasco, Francisco de Montejo se encontró con un escenario realmente confrontador para sus objetivos futuros. La provincia no se encontraba bajo dominio español como se creía, sino que el control estaba bajo los propio indígenas, quienes se habían levantado en rebeldía en contra de las autoridades españolas. Los pocos españoles que residían en la provincia se encontraban acuartelados en la villa de Santa María de la Victoria.

Todo ese contexto llevó a Francisco de Montejo a tener que reorganizar sus planes de conquistas. Se planteó como objetivo central la recuperación del control de la provincia de Tabasco. Desde el año 1528 hasta la década de 1530, lideró infinidades de batallas en territorio tabasqueño. Luego de muchos enfrentamientos logró alcanzar sus objetivos: La pacificación parcial de la provincia. Los españoles comenzaban a tener nuevamente el control sobre el territorio.

Sus intenciones por lograr la pacificación total de la provincia de Tabasco se vieron interrumpidas luego de que la Primera Audiencia tomara la decisión de apartarlo del cargo de Alcalde Mayor, restándole poderío a los planes de Francisco de Montejo. En la década de 1535, la Segunda Audiencia lo vuelve a nombrar como Alcalde Mayor, sobre todo porque los indígenas se habían levantado en rebeldía una vez más en contra de las autoridades españolas.

Otra vez el ambiente en la provincia de Tabasco era tenso y de mucha confrontación entre indígenas y españoles. Esa inestabilidad obligó a Francisco de Montejo a emprender un viaje con destino a España. La finalidad de dicho viaje era solicitar mayor apoyo para el proceso de conquista y pacificación, logrando que la reina Juana I le expida una Real Cédula que le otorgaba la Gobernación de Yucatán, Cozumel y Tabasco, región comprendida desde el río Cupica en Tabasco hasta el Ulúa en Hibueras (Honduras).

Luego de muchos esfuerzos, finalmente Francisco de Montejo logra alcanzar de manera parcial sus objetivos de pacificar la provincia de Tabasco, lo que le costó graves penalidades hasta 1537. Después de haber logrado la pacificación parcial de la provincial, Montejo se enfocó principalmente en su próximo objetivo: La conquista de Yucatán.

En el año de 1539, Francisco de Montejo pudo conseguir que las autoridades nombraran a su hijo como Alcalde Mayor y Gobernador de Tabasco. Tras el nombramiento, lo envía a Santa María de la Victoria para asumir el cargo y proseguir con las acciones especiales de carácter militar para pacificar por completo la provincia.

Si bien es cierto que la pacificación absoluta de la provincia de Tabasco no se logró sino hasta la década de 1560, los esfuerzos realizados por Francisco de Montejo el padre fueron muy importantes y determinantes. Los zimatecos fueron los últimos en rendirse ante los españoles en esa provincia. Para ese momento, Montejo, que se preciaba de ser el gran conquistar de Tabasco, hacía ya varios años que había fallecido.

La conquista de Yucatán

La conquista de Yucatán fue una lucha que amerita muchos años y esfuerzo por parte de los españoles, ya que al frente se encontraban los indígenas, quienes se oponían a los intentos de conquista. La historia revela que fueron necesarias tres campañas y 20 años para poder conquistar la península de Yucatán.

En compañía de Alonso Dávila, Francisco de Montejo llevó a cabo la primera campaña por el oriente de la península de Yucatán. Luego de eso estableció una guarnición en las proximidades de Chichén Itzá; dividió sus fuerzas militares ordenando a Dávila hacer campañas en Bacalar y Chetumal, los mayas se percataron de ello y obligaron a Montejo a movilizar a sus hombres a Campeche.

Francisco de Montejo tuvo que recurrir una vez más a pedir respaldo a la corona española, recibiendo una respuesta a favor de sus intenciones. La entonces reina Juana I de Castilla emitió una Real Cédula otorgándole la gubernatura del territorio comprendido desde el río Copilco en Tabasco hasta el río Ulúa en Hibueras. Después de recibir el apoyo de la corona española, Montejo se trasladó a Centroamérica para realizar campañas militares en contra de los lencas.

Sin embargo, Pedro de Alvarado también había recibido el mismo encargo por parte del virrey Antonio de Mendoza y Pacheco. Debido al conflicto de intereses, se efectuó una permuta del territorio de Chiapas que pertenecía a Alvarado por el territorio de Hibueras. Ante esta perspectiva Montejo se trasladó a Ciudad Real de Chiapa.

Nadie se esperaba la repentina muerte de Pedro de Alvarado en plena Guerra del Mixtón en la década de 1541. Tras el fallecimiento de Alvarado, el cargo de gobernador de Hibueras quedó solo y fue cuando entonces la Real Audiencia de los Confines le pidió a Francisco de Montejo que asumiera una vez el cargo. No obstante, tuvo que desistir del nombramiento y las gubernaturas de Higueras y Chiapas presentando sus respectivos juicios de residencia.

Le otorgó a su hijo Francisco de Montejo “El Mozo” el cargo de Alcalde Mayor y Gobernador de Tabasco. Fue él quién se encargó de ponerle punto final al proceso de pacificar por completo el territorio de Santa María de la Victoria, actualmente el estado mexicano de Tabasco. Luego de eso fue nombrado teniente general de Yucatán y le entregó la responsabilidad de realizar la tercera campaña militar de la conquista de Yucatán.

El mozo, como era conocido el hijo de Francisco de Montejo, se encargó de fundar las ciudades de San Francisco de Campeche en el año 1540 y Mérida, Yucatán en la década de 1542. Por su parte, su sobrino, también llamado Francisco de Montejo “El Sobrino”, se encargó de fundar la villa de Valladolid en el año 1543.

A pesar de su prolongada edad, Francisco de Montejo se mantenía firme en sus intenciones de lograr la conquista de Yucatán. En el año 1546 sostuvo un encuentro en San Francisco de Campeche con su hijo y su sobrino. Para ese entonces el objetivo de conquista sobre Yucatán había sido alcanzado, sin embargo los indígenas una vez más se sublevaron y comenzaron a realizar una serie de acciones violentas en la zona con el fin de evitar la conquista española.

Los enfrentamientos se prolongaron hasta el año 1547, cuando “el mozo” y “el sobrino” por fin lograron ponerle punto final a los intentos de levantamiento por parte de los indígenas. La pacificación de los mayas por cuanto a la guerra de conquista que había sido emprendida por los Montejo, no sucedió, sin embargo, sino hasta 1697, 150 años más tarde, cuando el último reducto de los itzaes ubicado en la población de Payasal en el Petén guatemalteco fue conquistado por los españoles al mando de Martín de Urzúa y Arizmendi.

Desde la década de 1546, Francisco de Montejo desempeñó su nombramiento de adelantado, gobernador y capitán general de Yucatán, sin embargo varios años más tarde, para ser más precisos en 1550, el militar español fue señalado por presuntas irregularidades en su administración. Entre algunas de las cosas por la que fue acusado estuvo la de ejercer presuntos abusos en contra de los indígenas mayas.

Las acusaciones en contra de Francisco de Montejo lo llevaron a que fuese destituido de los cargos que ejercía para ese momento. Además fue requerido para presentar su defensa ante el Consejo de Indias. El proceso de investigación no pudo concluirse debido a que en 1553, específicamente el 8 de diciembre, Montejo murió en su natal Salamanca.

Testamento

Jorge Rubio Mañé, autor del prólogo a la segunda edición, corregida, de la traducción al español de la Conquista y Colonización de Yucatán, del mayista Robert S. Chamberlain, dice:

«Entre los hallazgos felices del doctor Chamberlain en los archivos españoles (se debe) mencionar el testamento del Adelantado Francisco de Montejo, hecho pocos días antes de su muerte en Salamanca, su misma ciudad natal, el «día de Nuestra Señora», septiembre de 1553, ya muy anciano.

Dicho testamento fue firmado en Valladolid, el 16 de agosto de ese año, ante la fe notarial de Francisco Cerón. Lo halló en el Archivo Histórico Provincial de Valladolid, en los protocolos del referido escribano, tomo II, legajo 128″

No se puede poner en duda en gran esfuerzo que realizó Francisco de Montejo por intentar alcanzar la conquista definitiva de Yucatán. Recordemos que desde un primer momento fue él quien tuvo la responsabilidad de liderar los intentos de conquista sobre tierra mexicana, sin embargo la resistencia de los indígenas mayas no permitió que el explorador español pudiera lograr sus objetivos trazados. La conquista total de Yucatán no se le atribuye a Francisco de Montejo directamente, sino a su hijo, quien siguió el mismo camino de su padre.

Francisco de Montejo, más allá de los escándalos en los cuales se vio involucrado en su última etapa de carrera militar, fue un hombre luchador y siempre enfocado en alcanzar sus metas. Se le reconoce como uno de los exploradores españoles de mayor importancia en la historia, sobre todo gracias a su lucha incansable por lograr la conquista de nuevos territorios a favor de España.

Montejo, junto a otros destacados luchadores, lograron la conquista de muchos territorios, pero en otros tuvieron que enfrentarse duramente con los nativos mayas, quienes no se rendían ante los intentos de invasión por parte de los españoles.

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