¿Quién es Jorge Manrique?: Biografía, historia y más

Conoce en el siguiente artículo todo lo relacionado con la vida y obra de Jorge Manrique, destacado poeta castellano que realizó importantes obras a lo largo de su vida, entre ellas Coplas a la muerte de su padre. ¡No te lo pierdas!

JORGE MANRIQUE

Jorge Manrique

En nuestro artículo de hoy vamos a conocer más sobre la vida y obra de Jorge Manrique, descrito por muchos como uno de los poetas castellanos del Prerrenacimiento más destacados de la historia mundial. Él también fue un hombre de armas. Perteneció a la Casa de Manrique de Lara, una de las familias de mayor renombre de la nobleza castellana.

Jorge Manrique creció en el seno de una familia apoderada de mucha influencia. Fue sobrino del reconocido poeta Gómez Manrique. A lo largo de sus años de vida tuvo la oportunidad de escribir muchas obras, algunas de ellas lograron trascender en el tiempo. Se cree que una de sus trabajos más importantes fue “Coplas a la muerte de su padre”, considerado como uno de los poemas clásicos de la literatura española de todos los tiempos.

También es necesario mencionar que a Jorge Manrique se le atribuyen otros famosos poemas enmarcados dentro de la línea del amor y burlescos, llegando a considerarse como uno de los poetas más relevantes dentro del Cancionero general.

Biografía

En esta parte de nuestro artículo conoceremos algunos de los datos más destacados de la vida y los primeros años de Jorge Manrique. De acuerdo a fuentes cercanas a la familia del poeta, se especula que su nacimiento pudo haber ocurrido en una zona conocida como Paredes de Nava, lo que hoy en día se conoce como la provincia de Palencia.

Sin embargo también se tienen otras hipótesis en las que se dice que Jorge Manrique nació realmente en Segura de la Sierra, donde hoy en día se ubica la provincia de Jaén, que para ese momento era responsable de la encomienda que administraba el maestre Rodrigo Manrique, quién fue su papá. Lo cierto en todo caso es que su lugar de nacimiento no está muy claro.

También vale la pena mencionar que la confusión respecto al lugar de nacimiento de Jorge Manrique parte fundamentalmente debido a que no existe ninguna referencia textual que certifique su nacimiento en alguna de las zonas mencionadas anteriormente.

JORGE MANRIQUE

En la localidad jienense esto tiene sentido dado a que durante la invasión francesa los documentos importantes al igual que el propio edificio fueron destruidos por completo, perdiéndose así importante información que jamás pudo ser recuperada por las autoridades. El año de nacimiento de Jorge Manrique también ha sido otro tema de discusión.

La mayoría de las fuentes indican que el año de nacimiento de Jorge Manrique pudo haber sido 1440, año en que Rodrigo Manrique se hizo con el señorío de Paredes de Nava, con el año de nacimiento de Jorge Manrique y, por ese motivo, se le de mayor peso de veracidad a la versión palentina.

Otras fuentes señalan que el nacimiento de Jorge Manrique pudo haber ocurrido entre la segunda mitad de 1439 y la primera de 1440. Aunque existe mucha confusión al respecto, la única cosa clara es que no nació antes de 1432, cuando fue acordado la unión matrimonial de sus padres, ni después de 1444, cuando Rodrigo Manrique, muerta doña Mencía de Figueroa, madre de Jorge Manrique y natural de Beas, hubo de solicitar dispensa apostólica para contraer matrimonio nuevamente por su condición de caballero de la Orden de Santiago.

En la Corona de Castilla, Jorge Manrique un nombre poco frecuente y ninguno de sus antepasados se había llamado de esa manera. Es por esa razón que a primera reacció resultó un poco confusa la selección de este nombre, posiblemente vinculada a la estrecha relación de Rodrigo Manrique con los Infantes de Aragón, reino cuyo patrón es San Jorge.

Se cree que buena parte de sus años de niñez y juventud las vivió posiblemente e Siles y en Segura de la Sierra. Recordemos que Rodrigo Manrique tuvo un rol fundamental en la vida del poeta y trató, por medio de su educación, hacerle a su imagen y semejanza, inculcándole valores y muchas cosas de su estilo de vida para que fuese como él.

Jorge Manrique tuvo la oportunidad de cursar estudios de Humanidades, así como formarse en el área militar, asumiendo la línea de actuación política y militar de su extensa familia castellana. Enfrentó a los musulmanes y también se vio involucrado en el levantamiento de los nobles contra Enrique IV de Castilla.

La historia también revela que Jorge Manrique participó activamente en la victoria de Ajofrín y luchó a favor de Isabel y contra Juana la Beltraneja en la guerra de sucesión castellana. Jorge Manrique tuvo la bendición de crecer en el seno de una familia muy poderosa y respetada de la época, lo que le permitió que se le abrieran muchas puertas en su profesión.

El padre de él fue un hombre llamado Rodrigo Manrique, que fue conde de Paredes de Nava, y efímero maestre de la Orden de Santiago desde la década de 1474. Rodrigo llegó a ser considerado como una de las figuras más influyentes y poderosas de la época. Cuando tenía 70 años, ocurrió su inesperado fallecimiento tras ser víctima de un terrible cáncer que le desfiguró el rostro por completo.

La muerte de su padre representó para Jorge Manrique un duro choque emocional, sin embargo su vida debía continuar. La madre de éste afamado poeta castellano fue Mencía de Figueroa, quién era prima hermana del Marques de Santillana. Ella perdió su vida cuando Jorge era apenas un niño, es decir, no compartió mucho con la figura materna, aunque sí tuvo la dicha de conocerla.

Jorge Manrique también se vio directamente influenciado en sus dotes para la poesía gracias a su tío, un hombre de nombre Gómez Manrique, que según la historia, también se convirtió en uno de los creadores de poesías más brillantes y respectados de su momento, pero también fue creador de importantes dramáticos. Dentro de su familia no faltaron otros hombres de armas y letras.

Como se puede aprender, la familia de Jorge Manrique poseía mucho prestigio dentro de la sociedad. Los Manrique de Lara llegaron en un momento a ser considerados como uno de los núcleos familiares más influyentes de España y tenía algunos de los títulos más importantes de Castilla, como el Ducado de Nájera, el Condado de Treviño y el Marquesado de Aguilar de Campoo, así como diferentes cargos eclesiásticos.

De la vida de Jorge Manrique también vale la pena mencionar su parte sentimental. Se dice que estuvo casado con doña Guiomar de Castañeda, quién era la joven hermana de su madrastra. Ambos contrajeron nupcias aproximadamente en la década de 1470, aunque la fecha no está muy clara todavía.

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La esposa de Jorge Manrique provenía de una de las familias más respetadas e influyentes de Toledo y la unión entre ellos se dio más que todo por intereses financieros y no tanto por que estuviesen perdidamente enamorados. El matrimonio entre Jorge y Guiomar trajo como fruto el nacimiento de dos hermosos hijos; Luis y Luisa.

Cuando cumplió sus 24 años de edad, Jorge Manrique intervino en los ataques perpetrados al castillo de Montizón (Villamanrique, Ciudad Real), donde obtuvo popularidad y respeto por parte de la sociedad, llegando a ser considerado como todo un guerrero. Una de sus frases más comentados de la época era “Ni miento ni me arrepiento”.

Jorge Manrique también estuvo durante algunos meses en prisión, específicamente en el municipio español de Baeza, lugar donde falleció su hermana Rodrigo, luego de su ingreso militar en la ciudad para colaborar con sus acompañantes de batalla, los Benavides, en la lucha contra los delegados regios (el conde de Cabra y el mariscal de Baena).

Después de eso, Jorge Manrique decide sumarse a las tropas del bando de Isabel y Fernando en la lucha contra los partidarios de Juana la Beltraneja. Como teniente de la reina en Ciudad Real, en compañía de su papá Rodrigo, logró levantar el asedio que a Uclés habían puesto Juan Pacheco y el arzobispo de Toledo Alfonso Carrillo de Acuña.

En esa lucha, en una contienda cercana al castillo de Garcimuñoz en Cuenca, respaldado por el Marqués de Villena, Jorge Manrique resultó herido gravemente, tanto así que terminó perdiendo su vida debido a esa herida recibida. La muerte del poeta quedó registrada en 1479, posiblemente hacia la primavera.

Al igual que ocurre con la fecha y lugar de su llegada al mundo, en el caso de su muerte también existen muchas versiones distintas que impiden especificar con claridad su lugar y fecha de fallecimiento. Algunos estudiosos de renombre, entre ellos Hernando del Pulgar y Alonso de Palencia, dan testimonio de que murió en la misma pelea, frente a los muros del castillo.

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Sin embargo, también existen otras versiones como la planteada por Jerónimo Zurita, que plantean que la muerte de Jorge Manrique ocurrió en Santa María del Campo Rus (cuenca), donde se situaba su campamento, días después de pelear en la batalla.

Rades de Andrada indicó cómo se le hallaron entre sus ropas dos coplas que comienzan «¡Oh mundo!, pues que me matas…» Pedro de Baeza, caudillo del ejército del Marqués de Villena, escribió que la campaña en el Castillo de Garcimuñoz, se prolongó por aproximadamente cinco meses y que Jorge Manrique murió «a la postre de esta»

Se estima que las luchas bélicas iniciaron en el mes de noviembre o diciembre de la década de 1478 y, de acuerdo a la opinión de Derek Lomax, Jorge Manrique falleció en el mes de abril o mayo del año siguiente, es decir en 1479. Sus restos mortales fueron sepultados en el monasterio de Uclés, cabeza de la orden de Santiago. La guerra castellana concluyó pocos meses luego, específicamente en septiembre.

Señor de Belmontejo de la Sierra (actual Villamanrique), comendador del castillo de Montizón, Trece de Santiago, duque de Montalvo por concesión aragonesa y capitán de hombres de armas de Castilla, fue más un guerrero que escritor, pese a lo cual fue también un insigne poeta, considerado por algunos como el primero del Prerrenacimiento.

En su poesía, el idioma castellano sale de la Corte y de los monasterios para encontrarse con el autor individual que, frente a un hecho trascendental de su vida, resume en una obra todo el sentir de su corta existencia y salva para la posteridad no solo a su padre como guerrero, sino a sí mismo como poeta

Obras

En esta parte de nuestro artículo vamos a estar conociendo sobre la carrera profesional del poeta castellano Jorge Manrique, es decir acerca de cada una de las obras realizadas a lo largo de su exitosa vida:

Poesías menores

Si bien es cierto que Jorge Manrique no realizó muchas poesías durante sus años de vida, no se puede negar que su éxito fue rotundo con las pocas obras que presentó al público. De acuerdo a cálculos, se cree que la obra poética de Manrique está compuesta por aproximadamente unas 50 poesías, incluidas la mayor parte de ellas en el Cancionero general (1511).

Por lo general la obra poética de Jorge Manrique se encuentra agrupada en tres grupos: amoroso, burlesco y doctrinal, siendo el amoroso donde realizó mayor cantidad de obras, llegando a escribir algunas poesías eróticas que en su momento causaron bastante polémica entre sus seguidores.

Se tratan, en su gran mayoría, de trabajos enmarcados dentro de la corriente satíricas y amorosas convencionales dentro de los cánones de la poesía cancioneril de la época, aún manteniendo una fuerte influencia provenzal, con un tono de galantería erótica velada por medio de finas alegorías. Manrique cumple con las convenciones lingüísticas de la poesía provenzal, uso de la canción y del decir, en verso octosílabo, empleo de repeticiones de palabras y uso de la guerra como símil amoroso.

En su poesía del género amorosas, Jorge Manrique se caracteriza principalmente por hacer uso de infinidades de elementos, especialmente las palabras que utiliza en sus obras para destacar su pasión por el amor cortés, así como era la manera de hacer poesía por parte de destacados autores del siglo XV. Por eso están presentes en sus versos las heridas de amor, el deseo del vasallo y el rechazo de la señora.

Vale la pena decir que Jorge Manrique no es original en estas composiciones, debido a que toma como ejemplo la lírica trovadoresca. No existe casi obras que hagan referencia a aspectos relacionados con la vida sentimental del autor, por lo que es esta una poesía más de valor histórico y literario que un reflejo de pasiones íntimos experimentos por el poeta durante su vida.

Son muchas las poesías menores que realizó Jorge Manrique a lo largo de su exitosa vida, sin embargo una de las más famosas fue “De la profesión que hizo en la orden del Amor”, obra en la que se hace referencia a un esquema religioso en particular para reflejar la devoción por la amada (votos de pobreza, obediencia).

Otra de las composiciones más importantes de Manrique fue “Escala de Amor”, trabajo en el cual la relación amorosa se representa como algo que debe ser valorado y defendido. El poema “Castillo de Amor” también se considera como una de sus creaciones emblemas. Allí la dama destaca por sus especiales cualidades y el amante admira todas sus virtudes como ocurre en el amor cortés.

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No es de extrañar que en sus composiciones burlescas la ironía sea mucho más intensa y directa que en las obras amorosas. Se podría decir que el tono de burla estuvo presente en muchos de sus trabajo, llegando a considerarse como humor negro que provocaba heridas en algunos de sus lectores. Es importante mencionar que la poesía burlesca de Jorge Manrique incluye tres poemas.

El número uno es el poema titulado “A una prima suya que le estorbaba unos amores” el cual está compuesto de nueve versos. Una de las particulares más relevantes que presenta dicho poema es el doble sentido que tiene la palabra prima, la cual puede referirse a la cuerda de timbre más agudo de un instrumento o entenderse como una pariente.

A través de dicho poema, Jorge Manrique se encarga de comparar a una prima suya que no quería corresponderle en su deseo amoroso con la cuerda del mismo nombre que está desafinada. Dentro de la poesía burlesca de Manrique también destaca otro poema titulado “Coplas a una deuda que tenía empeñado un brial en la taberna”:

En este poema, Jorge Manrique se encarga de dejar en ridículo a una dama, quien con la idea se seguir tomando, entrega su manto a cambio de que le de dinero. El autor hace uso de las líneas de su poema para ejercer señalamientos en contra de esta mujer, porque se percata que va hablando mal de él. El poema número tres se llama “Un convite que hizo a su madrastra”. Se cree que éste último es uno de los más largos de los tres poemas mencionados, al tener un total de 120 versos.

Se dice que Jorge Manrique escribió el poema luego del año 1476 y a través del mismo se puede apreciar de forma evidente la conexión que había entre Don Jorge con quien para ese entonces era su madrastra y al mismo tiempo su cuñada, Elvira de Castañeda, tercera esposa de su padre, Rodrigo Manrique y a su vez, hermana de su esposa, Guiomar de Castañeda.

En el poema “Un convite que hizo a su madrastra”, Jorge Manrique menciona parte de lo sucedido en la celebración que realizó para homenajear a su madrastra, en la cual tanto el lugar como los invitados y la comida presentan un aspecto desagradable y da una imagen un poco desagradable en general. Queda claro que Manrique no respetada a su madrastra y se dice que nunca la llegó a querer como tal.

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Los dos poemas dedicados a su mujer se creen que fueron escritos durante los años posteriores a su boda, es decir alrededor de la década de 1470. El primer poema dedicado a su esposa fue “Coplas” el cual escribió en 1477, mientras que el segundo llevó por título “Coplas póstumas”, escrito tiempo antes de ocurrida su muerte.

Coplas por la muerte de su padre

No se puede poner en duda el impresionante talento y habilidad que tenía Jorge Manrique para escribir poemas. No en vano llegó a considerarse como uno de los poetas castellanos más respetados de la época y ese cariño se lo ganó, en parte, a su particular manera de mezclar tradición y originalidad en sus obras, especialmente en el poema “Coplas por la muerte de su padre”.

A través del poema “Coplas por la muerte de su padre”, Jorge Manrique se encarga de exponer todos los detalles que marcaron el acto velatorio de su padre, Rodrigo Manrique, describiéndolo como un ejemplo de heroísmo, de virtudes y de serenidad ante la muerte. Se cree que ésta obra es uno de los clásicos de la literatura en España y se ha pasado al canon de la literatura universal.

La obra fue realizada por Manrique justo después de ocurrido el fallecimiento de su adorado padre, mientras que su publicación se dio después de su muerte, entre los años 1480 y 1490, en Zamora o Zaragoza. El testimonio más sólido que se mantiene proviene del Cancionero de Baena, por tanto no pudo ser el manuscrito que Juan Alfonso regaló a Juan II.

Vale la pena aclarar que el Cancionero de Baena fue sometido a una serie de interpretaciones por parte de infinidades de autores, y su traducción al latín no podía ser la excepción. En ellas se progresa en el tema de la muerte desde lo general y abstracto hasta lo más concreto y humano: la muerte del padre del escritor.

Por lo general se dice que éste poema se encuentra dividido en tres partes: La parte número uno es aquella que comprende las primeras catorce estrofas escritas por el autor y se trata de una introducción en tono moralizante relacionado con el mínimo valor de la vida terrenal, la muerte y su omnipotencia. La segunda parte va desde la estrofa quince hasta la veinticuatro.

En esta segunda parte, el escritor hace especial mención a la desaparición física de personajes significativos de un pasado reciente y cercano. Por última encontramos la tercera parte, que va desde la estrofa 25 hasta la número 40. La parte final del poema está enfocada en ensalzar la figura de Rodrigo Manrique con la de otros destacados personajes de la época romana para destacar de esa manera sus habilidades.

El poema finaliza con una conversación entre él y la muerte. A través de esta obra, Jorge Manrique presenta la existencia de tres vidas: La humana y mortal, la de la fama, que es más extensa y la vida eterna, que nunca llega a su fin. El autor se salva y salva a su padre mediante la vida de la fama que le otorgan no solo sus virtudes como caballero y guerrero cristiano, sino mediante la palabra poética, tal como finaliza el poema:

De igual manera resuena el fatalismo de los tópicos medievales del ubi sunt?, vanitas vanitatum, homo viator.  Se dispone en la actualidad de una versión crítica de las Coplas de Vicenc Beltrán. Los testimonios más antiguos de las Coplas a la muerte de su padre, vienen de los cancioneros de Baena, de Egerton y de Oñate-Castañeda, así como de las primeras ediciones, las de Pablo Hurus y Antón de Centenera.

Estas también fueron interpretadas por muchos autores de la talla de. Alonso de Cervantes, Rodrigo de Valdepeñas, Diego Barahona, Jorge de Montemayor, Francisco de Guzmán, Gonzalo de Figueroa, Luis de Aranda, Luis de Aranda, Luis Pérez y Gregorio Silvestre. También se realizaron importantes traducciones al latín.

La influencia de dicha obra también impactó en la vida de otros destacados poetas de la talla de Andrés Fernández de Andrada, Francisco de Quevedo o Antonio Machado. Al idioma francés fueron traducidas, entre otros, por Guy Debord, el influyente autor de “La sociedad del espectáculo”, como Stances sur la mort de son pére.

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Los recursos métricos de su poesía prefieren las formas breves frente a las vastas composiciones denominadas decires. La rima en oportunidades no está perfecta y se descuida mucho. El autor no hace uso excesivo del cultismo, más bien opta por la utilización de un lenguaje llano frente a poetas como Juan de Mena y el marqués de Santillana, y en general, de la lírica cancioneril de la época.

Se podría decir que ese es un rasgo que individualiza bastante al escritor en una etapa en la que presunción cortesana hacia a los líricos cancioneriles exponer su creativa mediante un prematuro conceptismo o bien demostrando sus conocimientos con el latín izamiento de la escuela y alegórico-dantesca.

Lo que está claro es que Jorge Manrique poseía un estilo definido y llamativo a la hora de escribir sus obras. A través de su estilo se encargó de reflejar la claridad y el equilibrio renacentistas. Su forma de escribir resulta sencilla, pero a la vez llamativa, que van respaldada de símiles, como es propio del sermo humilis o estilo humilde, el natural y común de la literatura didáctica.

También se podría decir que dentro de la obra de Manrique existen incluso vulgarismos, que le dan un toque de sencillez y sobriedad y que hace encajar de forma única en las técnicas retóricas y juegos de palabras típicos de los poetas cuatrocentistas de la época. Por otro lado, la importancia que se le da a la vida que proporcionan la fama y la gloria mundana, frente al ubi sunt? Medieval es también un rasgo de antropocentrismo que anuncia el Renacimiento.

La fuerza comunicativa que Jorge Manrique alcanza a reflejar en las Coplas es bastante imponente. En sus párrafos hace alusión a temas que ya han sido tocados con anterioridad, por ejemplo la muerte y lo efímero, sin embargo lo hace dotando de gran belleza a cada estrofa de su poema, provocando como resultado final un poema de uniformidad y unidad increíble.

Jorge Manrique en la literatura española

Para nadie es un secreto que la labor realizada por Jorge Manrique ha servido de fuente de inspiración e influencia para infinidades de escritores anteriores, quienes han expresado sentir gran pasión y respeto por la vida y obra de Manrique, descrito como uno de los poetas más emblemáticos de todos los tiempos.

Muchos autores de las nuevas generaciones de la poesía se han sentido atraídos e influenciados por varias de las obras realizadas por Jorge Manrique, especialmente por su poema referencia “Coplas por la muerte de su padre”. Sus versos han sido extensamente recreados y han pervivido a través del tiempo como fuente de inspiración.

Justa fue mi perdición

Es importante señalar que muchos de los poemas realizados por Jorge Manrique fueron llevados a la música, logrando una receptiva entre el público increíble. Ejemplo de ello es la canción “Justa fue mi perdición”, la cual fue extensamente difundida con música de Juan de Urrede en los siglos XVI y XVII y es una de las canciones de amor cortés más importantes del Siglo de Oro.

Así se puede evidenciar debido a la gran cantidad de fuentes documentales en las que ha pervivido: catorce manuscritos que la mencionan y más de 40 ediciones impresas diferentes en que se copia o se glosa. El texto de esta canción se conserva en el Cancionero general, en los cancioneros musicales Cancioneros de Palacio y Cancionero de Segovia y en otros cancioneros no musicales manuscritos e impresos.

También aparece interpretada en cancioneros manuscritos e impresos, tanto colectivos como individuales y citada o aludida en obras en prosa y en verso. Algunas de las personalidades que la han interpretado son: Juan Boscán, Juan Fernández de Heredia, Andrade Caminha, Luis Vaz de Camoens, Joaquín Romero de Cepeda, Gregorio Silvestre o Francisco de Borja.

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Otra de las personalidades que hacen alusión a la canción es el poeta y dramaturgo Lope de Vega, quien la menciona en La Dorotea y en las piezas teatrales La Prueba de los Ingenios y Porfiar hasta morir. Vale la pena aclarar que la prolongada divulgación de “Justa fue mi perdición” durante esta época no está directamente relacionada, sin embargo, con la fama personal de Manrique, ya que los documentos en que se conserva apenas hacen alusión a su nombre.

Versiones musicales de las Coplas

Desde el año 1540 fueron diversos los artistas y músicos de importante talla que se atrevieron a realizar composiciones musicales de las Coplas por la muerte de su padre, obra original de Jorge Manrique. Hoy en día se conservan aproximadamente seis versiones compuestas por Alonso Mudarra, Luys Venegas de Henestrosa, Juan Navarro de Sevilla, Pere Albert, Melchor Robledo y Francisco Guerrero.

También hay testimonios de otras dos versiones de Philippe Rogier y Gabriel Díaz Bessón, hoy perdidas. Algunas de estas versiones musicales de las Coplas debieron de ser conocidas por el público de la época, debido a que fueron interpretadas en los corrales de comedias y en las fiestas del Corpus.

Jorge Manrique en el Siglo de Oro

Los glosadores realizados por el poeta Manrique fueron muchos, sobre todo durante el Siglo de Oro. Probablemente ningún otro autor consolidado de siglo XV influenció en una gran cantidad de escritores de este periodo como lo hicieron las Coplas de Jorge Manrique. Lope de Vega llegó a expresar de esta obra en el prólogo a El Isidro que “Merecía estar escrito en letras de oro”.

La obra manriqueña también ha tenido importante referencia dentro de los teatros, especialmente los clásicos, donde ha sido cantada o glosada.  Lope hace mención a ella en La Dorotea, y en dos obras de teatro: La prueba de los ingenios y Porfiar hasta morir. Así mismo en La devoción del Rosario, comedia fechada entre 1604 y 1615.

Las generaciones del 27 y del 28 y Jorge Manrique

Los noventayochistas Miguel de Unamuno, Ramiro de Maeztu, Azorín y Antonio Machado, se acercaron a Manrique , eso sí cada quién lo hizo de acuerdo a su manera, aunque la verdad es que todos ellos sentían un gran cariño y admiración por la vida del escritor español. Unamuno en su Vida de don Quijote y Sancho rescata seis versos de las Coplas para el episodio de la muerte de Don Quijote.

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También en su Cancionero hace mención especial a la vida del poeta Jorge Manrique, a quién lo reconoce como personaje y creador en el poema Al pasar por Carrión de los Condes. Maeztu observa y describe los versos manriqueños con aprecio en su discurso de ingreso en la Real Academia Española, mostrando su respaldo y elogio hacia las Coplas.

Durante todo su discurso, Maeztu hace referencia al tema de la brevedad de la vida y su presencia en la poesía lírica castellana. Presenta a Manrique como un escritor de mucha influencia, tanto así que llega a decir que es digno ejemplo para las generaciones futuras. Azorín trata de reflejar el espíritu de Manrique:

 «Jorge Manrique… ¿Cómo era Jorge Manrique? Jorge Manrique es una cosa etérea, sutil, frágil, quebradiza. Jorge Manrique es un escalofrío ligero que nos sobrecoge un momento y nos hace pensar. Jorge Manrique es una ráfaga que lleva nuestro espíritu allá, hada una lontananza ideal.» Nos presenta a un Manrique «redivivo» que permanece aún hoy a nuestro lado.

Jorge Manrique es el poeta predilecto de Antonio Machado “Entre los poetas míos, tiene Manrique un altar”, expresa en uno de sus tantos poemas escritos. Machado se encargó por muchos años de comentar la obra literaria de Manrique y en muchos de sus poemas se aprecia claramente la inspiración manriqueña.

De la vida de Manrique aprende muchas cosas, especialmente forma fácil de transformar textos sencillos y rodearlos a la vez de elementos atractivos a los lectores. Es decir tenía la capacidad de crear fascinantes obras a partir de cosas comunes y cotidianas. Su admiración llega al punto de dar a su último y misterioso amor el nombre de la esposa de Manrique, Guiomar. Para los poetas de la Generación del 27 Jorge Manrique llegó a ser considerado como uno de los poetas más apreciados y respetados.

Otro de los autores que hizo referencia a la vida de Manrique fue Luis Cernuda, quien en una oportunidad lo describió como “poeta metafísico”. Por su parte, Jorge Guillén, también fue muy influenciado por Manrique, al punto de colocarle por título a una de sus obras “Clamor” con un verso de Jorge Manrique, Que van a dar en la mar. Pedro Salinas también le dedica un fundamental estudio, el ensayo Jorge Manrique, o tradición y originalidad, donde describe así la figura del poeta:

No es ciertamente el contenido conceptual de las Coplas, inventado y formulado antes por muchos. Tampoco es obra de su invención la forma métrica de las Coplas. Habrá que encontrar, pues, su personalidad en su tratamiento de ese pasado, en su actitud frente a la tradición. Ello es lo que, a mi ver, define la figura poética de Jorge Manrique.

El triángulo manriqueño

La tradición del “Triángulo manriqueño” comenzó hace más de 20 años, cuando los lugareños de Castillo de Garcimuñoz, Santa María del Campo Rus y Uclés, decidieron homenajear de una u otra manera la vida y obra de Jorge Castillo. Se trata de una ruta turística donde se resalta especialmente el paso de Manrique por estos tres lugares mencionados. Recordemos que en Castillo de Garcimuñoz fue herido de muerte, en Santa María del Campo Rus murió y en Uclés fue enterrado.

De acuerdo a lo que nos enseña la historia de vida de Jorge Manrique, éste poeta español cayó herido un 24 de abril del año 1479 en Castillo de Garcimuñoz. Transcurrió poco tiempo para que llegara su inminente muerte en Santa María del Campo Rus y finalmente su cuerpo fue enterrado en Uclés, lugar donde también reposan los restos de su padre, el de las Coplas.

El Triángulo Manriqueño podría considerarse en la actualidad como una de las rutas más visitadas por turistas y lugareños, especialmente por aquellos que sienten admiración por la vida y obra de Jorge Manrique. Se cree que de los tres lugares que componen el Triángulo Manriqueño, el más llamativo es Uclés, por ser el espacio donde se encuentra sepultado el legendario personaje.

También vale la pena mencionar que recientemente se estrenó un documental titulado “El triángulo manriqueño. Ruta cultural de Jorge Manrique”, original del director de cine de origen español, Daniel Chamorro. Un trabajo audiovisual donde se pretende promover el patrimonio e historia de este atractivo espacio turístico, directamente vinculado con la literatura española.

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