Conoce más sobre la vida y obra de uno de los más grandes y recordados muralistas mexicanos como lo fue José Clemente Orozco, responsable de hacer florecer el arte pictórico de México gracias a sus originales creaciones artísticas.

JOSÉ CLEMENTE OROZCO

José Clemente Orozco

La historia de México se ha encargado de catapultar a grandes figuras del medio del espectáculo y entre ellas vale la pena hacer mención de José Clemente Orozco, uno de los más recordados y famosos caricaturista mexicano, también conocido por ser un brillante muralista y litógrafo. Nació en la localidad de Jalisco un 23 de noviembre de 1883.

José Clemente Orozco se encargó, a través de sus años de vida, de construir una impresionante carrera profesional, ganándose el respeto y admiración de todo el público mexicano. Se formó en la Escuela Nacional de Agricultura, además de cursar estudios en otras áreas como las matemáticas y dibujo arquitectónico. Es por hoy una de las figuras más recordadas de la historia de México.

En el año 2010 el reconocido museo mexicano MomA mostró al público una gran retrospectiva de toda la obra realizada por José Clemente Orozco, siendo ésta la tercera a un artista mexicano y la número seis a un personaje latinoamericano luego de Diego Rivera en 1931, Cándido Portinari en 1940, Roberto Matta en 1957, Manuel Álvarez Bravo en 1997 y Armando Reverón en el 2007.

Biografía

En la Biografía de José Clemente Orozco se menciona que cuando el recordado personaje mexicano contaba con pocos años de vida, sus papás tomaron la decisión de cambiar de lugar de residencia. Los Clemente Orozco se encontraban residenciados en Zapotlán, actualmente Ciudad Guzmán, de donde se trasladaron a Guadalajara y posteriormente a la Ciudad de México.

En las cercanías de la residencia donde vivía la familia de José Clemente Orozco se encontraba ubicada una imprenta en donde se llevaban a cabo los grabados de José Guadalupe Posada. Fue precisamente allí donde tuvo la oportunidad de conocer su obra y sus grabados, que con el tiempo se convertirían en fuentes de inspiración en cuanto a su amor por la pintura.

Las primeras lecciones de color de José Clemente Orozco las logró mirando a Posada trabajar en el taller de Vanegas Arroyo, cuando volvía de clases separada por varios minutos para ver detalladamente la forma de pintar que tenía Posada y fue así cómo nacieron sus primeros impulsos por trazar figuras.

JOSÉ CLEMENTE OROZCO

Reconociendo su interés y amor por la pintura, José Clemente Orozco toma la decisión de ingresar en la Academia de Bellas Artes con sede en San Carlos y comienza a recibir su capacitación académica. Vale la pena mencionar que las clases de dibujo las veía en horas de la noche, mientras que en el día aprovechaba para terminar sus estudios normales y observar a Posada pintas sus obras.

En el año 1897 el joven Orozco es enviado a estudiar a la Escuela Nacional de Agricultura ubicada en San Jacinto. La agricultura no era un área en la que estuviese interesado, sin embargo pudo ganar dinero dibujando mapas topográficos, es decir, logró mezclar su verdadera pasión que era el dibujo con la profesión impuesta por sus padres.

José Clemente Orozco contrajo matrimonio con una mujer llamada Margarita Valladares. Fruto de esa unión sentimental nacieron tres hijos. Sus primeras obras trataron en litografías de la vida indígena; apasionado por la pintura mural, pudo con los años alcanzar una perfección en cuanto a su particular forma de pintar, hasta convertirse en uno de los más grandes muralistas mexicanos.

Realizó sus primeras presentaciones en la librería Biblos de la Ciudad de México en la década de 1916. Un año después se trasladó a los Estados Unidos, donde se radicó en la ciudad de San Francisco y en Nueva York, logrando pitar carteles, murales para el Pomona College de California, para el Dartmouth College y la New School for Social Research de Nueva York.

Precisamente durante su trabajo para la New School for Social Research de la ciudad de Nueva York, José Clemente Orozco pudo llevar a cabo un verdadero fresco, dado a que pintó sobre yeso húmedo, representando así la primera obra de este tipo que se realizaba en la ciudad de Nueva York.

En la década de 1922, José Clemente Orozco se juntó a Diego Rivera y a David Alfaro Siqueiros en el sindicato de pintores y escultores, tratando de reconstruir el arte de la pintura mural con el respaldo económico del gobierno. En 1926 por petición de la Secretaría de Educación, pintó en la ciudad de Orizaba, el mural Reconstrucción, el cual fue pintado en el edificio que ocupa el Palacio Municipal.

JOSÉ CLEMENTE OROZCO

Cuando tenía 23 años de edad logró ingresar a la Academia de Bellas Artes de San Carlos donde logró terminar su adiestramiento académico, dado a que su familia había acordado que aprovechara sus indiscutibles habilidades para el dibujo en “unos estudios que le aseguran el porvenir y que, además, pudieran servir para administrar sus tierras”, por lo que el joven comenzó la carrera de ingeniero agrónomo.

Durante varios años, específicamente desde 1911 a 1916, José Clemente Orozco se dedicó a realizar varios trabajos con el objetivo de buscar nuevas entradas de dinero que le ayudarán a dedicarse a su verdadera vocación. Colaboró como caricaturista en algunas publicaciones, entre ellas El Hijo del Ahuizote y La Vanguardia, y efectuó una notable serie de acuarelas ambientadas en los barrios bajos de la capital mexicana.

Orozco pudo reflejar en sus trabajos un cálido clima afectivo, una violencia incluso que le costó el apodo de “Goya mexicano”, ya que lograba mostrar en el lienzo algo más que la realidad física del modelo elegido, de modo que en su pintura (sobre todo la de caballete) puede captarse una oscura vibración humana a la que no son ajenas las circunstancias del modelo.

Orozco en Estados Unidos

Estados Unidos representó para la carrera artística de José Clemente Orozco un país muy especial, que abrió sus puertas al talento de este emblemático personaje mexicano. Su segunda etapa mural comenzó precisamente a partir de su paso por los Estados Unidos, específicamente en la década de 1927. Durante ese tiempo tuvo la dicha de realizar importantes trabajos.

En la ciudad de Nueva York, metrópolis que visitada por segunda ocasión, se enfocó en trabajar y presentar sus obras al público. Hizo dibujos sobre escenas de la Revolución y una serie de óleos; Queensboro Bridge, The Curbz, Winter y The Subway, que muestran el carácter deshumanizado y maquitrista de la gran urbe.

Se cumplieron tres años desde que José Clemente Orozco había salido de México en busca de nuevas oportunidades en los Estados Unidos. Luego de ese tiempo, el historiador de arte José Pijoán pudo con varias autoridades para que Orozco fuera invitado al Pomona College en Claremont, California y así pudiese decorar el Frary Hall.

Fue precisamente en ese lugar donde hizo uno de los motivos más relevantes de su pintura en la figura de Prometeo, un héroe mítico que esforzadamente se apodera del fuego divino para entregarlo a los mortales. Éste mural se convirtió rápidamente en uno de los más significativos y hermosos realizados por Orozco en sus primeras etapas como pintor.

La figura principal reflejada en el mural del Pomona College es un impresionante desnudo: el Prometeo triunfador que colaboraba para que las personas pudieran purificarse. Se podría decir que esa inmensa pintura representa el punto de inicio de esta nueva fase de José Clemente Orozco. Los logros para el mexicano no acabaría allí debido a que en 1930 le tocaría asumir la responsabilidad de realizar unos murales en la New School of Social Research de la ciudad de Nueva York.

Luego de eso recibió la invitación a dar clases de técnica del fresco en el Dartmouth College en Hanover, New Hampshire, donde duró aproximadamente hasta la década de 1934.

Regreso a México

Luego de permanecer algún tiempo radicado en los Estados Unidos, José Clemente Orozco decide volver a su país natal, específicamente en 1934. Tras su llegada a México llevó a cabo destacadas pinturas, entre ellos el gran tablero rectangular del Palacio de Bellas Artes, el cual colocó por nombre “Katharsis”, situado frente al de Rivera: El hombre en la encrucijada.

Se trata de una ejemplar escena violenta del choque ocurrido entre el hombre moderno y el caótico mundo mecanizado que lo rodea y al tiempo que lo humilla. Entre los años 1936 y 1939, José Clemente Orozco hizo tres impresionantes obras murales en la localidad de Guadalajara: Una en la Universidad, la segunda en el Palacio de Gobierno y una tercera en el Hospicio Cabañas.

En la década de 1936, José Clemente Orozco fue seleccionado para decorar la cúpula y los muros de la plataforma del anfiteatro de la Universidad de Guadalajara. En la cúpula hizo una alegoría del hombre, resaltando los beneficios de la educación y de la investigación científica. Por su parte en el Palacio de Gobierno de Jalisco, Orozco hizo un mural donde trata un tema histórico.

JOSÉ CLEMENTE OROZCO

Unió los muros y la bóveda de la escalera, alcanzando así una especie de tríptico dedicado a la lucha por la libertad de México. Un gran Hidalgo es el centro mayor de interés de dicho mural. Por su parte su trabajo realizado en la capilla del Hospicio Cabañas pintadas entre 1937 y 1039, se ha dicho que significa un compendio de la filosofía humanista de su autor, que parte del origen y desarrollo de América y del mundo.

Esta impresionante obra de José Clemente Orozco se compone de 40 grandes frescos alojados en las diferentes secciones arquitectónicas de todo el conjunto; una cúpula, un tambor de soporte, las pechinas, ocho bóvedas y catorce paneles, aparte de varios fragmentos menores de la antigua capilla del siglo XIX, levantada según el diseño de Manuel Tolsá.

El hombre envuelto en llamas, que se refleja en la cúpula, resume todos los temas tratados, aparte de ser la apoteosis del tema de Prometeo en la obra de José Clemente Orozco. Al finalizar los frescos del Hospicio Cabañas, el muralista se instaló en México donde apertura una exposición con los dibujos de bocetos de sus pinturas murales.

En el año 1940, José Clemente Orozco hace dos obras murales más; una de ellas la realizó en la Biblioteca Gabino Ortiz situada en Jiquilpan – Michoacán y la otra la hizo nuevamente en la ciudad de Nueva York. El trabajo llevado a cabo en el mismo año fue petición que le hizo el Museo de Arte Moderno en Nueva York para la exposición “Veinte siglos de arte mexicano”.

El resultado fue Dive Bomber. Su tema muestra el gran riesgo que tiene encima la humanidad: el fantasma de la guerra.

Suprema Corte de Justicia de la Nación

Uno de los trabajos más importantes que hizo José Clemente Orozco lo llevó a cabo en 1941, cuando fue seleccionado para hacer los frescos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. La obra está compuesta de cuatro tableros, donde refleja tres temáticas claves: . En dos de los tableros, Orozco toca el tema de la justicia. En ellos critica y satiriza a la práctica de la justicia, repleta de errores e injusticias.

JOSÉ CLEMENTE OROZCO

La justicia y su práctica se contraponen. El verdadero derecho se abate contra los charlatanes, los demagogos y los políticos que dicen profesar los ideales de libertad y democracia pero actúan en sentido contrario. Otro de los temas que toca José Clemente Orozco en dicha obra está relacionado con las riquezas nacionales, los productos de la tierra, metales preciosos y petróleo están bajo protección de la bandera mexicana y del jaguar, símbolos nacionales. Un tema más se relaciona con los movimientos sociales obreros.

Últimas obras

Durante el periodo de tiempo comprendido entre 1941 y 1944, José Clemente Orozco se enfoca más que todo es realizar pintura de caballete, pintado a grandes celebridades como Dolores del Río y a otra gran obra mural en la bóveda y los muros del coro de la antigua iglesia de Jesús Nazareno (1942-44). Los temas que trata en dicha obra son más que todos los relacionados con el Apocalipsis.

En el año 1943, José Clemente Orozco es seleccionado como miembro fundador del Colegio Nacional. Tres años más tarde, integró bajo la compañía de Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros, la comisión de Pintura Mural del Instituto Nacional de Bellas Artes. En ese mismo año fue reconocido con el Premio Nacional de Bellas Artes de México.

Al año siguiente, José Clemente Orozco expuso en el Palacio de Bellas Artes. Después en 1948 decide volver a Guadalajara, donde se le encomendó la pintura del techo de la Cámara Legislativa. El tema tratado en dicha pintura se relaciona con la legislación revolucionaria mexicana y el decreto que en este lugar impulsó Hidalgo, la abolición de la esclavitud.

Se podría describir como una de sus últimas obras más emblemáticas y famosas. En la misma se puede apreciar, como figura principal, a Hidalgo, más sereno y pensativo que el de la escalera del Palacio. Con este último trabajo  Orozco finaliza su actuación como muralista, poniendo punto y final a una brillante etapa en la que predomina, más que la preocupación épico-histórica, la visión cualitativa del drama humano.

José Clemente Orozco finalmente pierde su vida un 7 de septiembre del año 1949, estando en la Ciudad de México. Su muerte se suscitó cuando él se encontraba haciendo los primeros trabajos en el edificio multifamiliar Miguel Alemán. El cuerpo sin vida de Orozco fue enterrado en la Rotonda de las Personas Ilustres, situado en Ciudad de México.

Obras

La obra impulsada por el gran José Clemente Orozco se encuentra incluida en el grupo de pintores y muralistas mexicanos, junto a la de otros recordados personajes de la talla de Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros. Estos personajes mexicanos anticiparon las tendencias neorrepresentativas o neo icónicas que se dieron hacia 1960.

Rivera y Siqueiros mostraron obras muy diferentes a las de Orozco, quien a lo largo de los años se enfocó más en reflejar la postura del individuo de manera apolítica, mostrando siempre su interés por los valores universales y no hace tanto énfasis en valores nacionales. Es por esa razón que sus pinturas más características comunican la capacidad del hombre de controlar su destino y su libertad ante los efectos inminentes de la historia, la religión y la tecnología.

Estilo

El estilo en el que se basa gran parte de la obra de José Clemente Orozco se encuentra basado en un realismo de carácter expresionista, conscientemente ligado a las viejas tradiciones artísticas mexicanas, de violento dinamismo y amplísima factura.

“Orozco fue un pintor comprometido con las causas sociales, en las que plasmó un realismo ferozmente impresionante. Para él, el muralismo es la forma más desinteresada de hacer arte, porque no puede hacerse de ella un uso particular, sino que tiene una trascendencia social. Es, por lo tanto, el arte más puro y derecho para que el pueblo lo vea y lo confronte”.

Galería

A continuación le dejamos algunas imágenes relevantes sobre el tema:

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