El último catón

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“El último catón”es un libro escrito por Matilde Asensi en  el 2001. Aquí se revelan los misterios descubiertos en el Vaticano y se presentan personajes ficticios y de la vida real y mitológica. Además se exponen figuras importantes dentro del cristianismo que fueron claves para los hallazgos en cuanto al tema religioso. Esta autora le proporciona al lector una parte de la historia y sus enigmas, en los cuales desaparecen ejemplares de la Biblioteca con alguna intensión intrínseca que se debe descubrir. A lo largo de la historia vamos armando el rompecabezas de la historia.

Personajes de “El último catón”:

Dentro de la obra encontramos diferentes personajes ficticios y reales, tal como Inocencio IV y Juan Pablo II. Además están el Arzobispo de Atenas y Alejo II, quienes son catalogados los principales sospechosos de la desaparición de los ejemplares en la biblioteca del Vaticano. También existen otros personajes sospechosos como Marco Catón, quien es El Patriarca de Jerusalén; Santa Helena de Constantinopla, y El Patriarca Eumérico.

Por otro lado aparecen Catalina y Siracusa, quienes se muestran muy interesadas en la investigación realizada. De la misma manera se presentan personajes importantes dentro del cristianismo como Santa Inés, Santa Águeda, Santa Catalina, entre otras. Asimismo se presentan diferentes personajes mitológicos, como  Hércules; Briareo, hijo de Urano. Cabe destacar que el autor hace alusión a diferentes antecedentes acerca de la vida de Apolo y Atenea. 

Resumen y sinopsis:

Este libro se trata acerca de una exhaustiva investigación que se realiza e en el Vaticano para descubrir la razón por la que han estado robando algunos párrafos de la Vera Cruz. Aquí se da a conocer información sobre sobre los diferentes papas que se han establecido en el vaticano desde el momento de su fundación.

De igual forma este libro nos ofrece información sobre los misterios que están en la Biblioteca del Vaticano y nos habla sobre la extraña desaparición de ciertos ejemplares, donde los sospechosos principales son el Arzobispo de Atenas y Alejo II. Además existen otros sospechosos como El Patriarca de Jerusalén, Marco Catón; El Patriarca Eumérico de Constantinopla y Santa Helena de Constantinopla.

Dichas investigaciones se hacen presente en la Iglesia Santa Lucía, donde se hallaría información relevante.  En esta parte de la historia aparecen Catalina y Siracusa quienes sobresalen por mostrar interés en esta investigación. También se muestran personajes importantes dentro del cristianismo como Santa Inés, Santa Helena de Constantinopla, Santa Águeda, Santa Catalina, entre otros personajes relevantes tanto de la historia como del mundo religioso.

Finalmente se logran reunir las pruebas del robo, donde los antagonistas de la trama tratan de purificar los pecados de otros personajes a través de la muerte. Para continuar recolectando evidencias, se realizan otros viajes hacia diferentes lugares como  la el puente Garibaldi, Boca de la verdad, la plaza BoccaDella Verita, entre otros. También se hace mención de la construcción de la Cloaca Máxima, por mandato del Rey.

Análisis de la obra:

“El último catón” es una novela que amerita la atención del lector, quien debe estar atento de todos los personajes, ficticios o reales para saber cuál es el rol que cumplen dentro de la historia. Aquí la autora deja plasmado los conocimientos religiosos y los misterios que encierra el vaticano y las diferentes figuras  dentro del cristianismo que formaron parte de la historia en general.

En este sentido, es una obra que proporciona información relevante acerca de los misterios que encierra el mundo religioso tras las desapariciones de algunos de sus textos. Además aparecen figuras de la mitología que también hacen más interesante la lectura. Lo cual además le proporciona datos para armar el rompecabezas de la historia y descubrir el culpable del robo.

Cabe destacar que este libro expone temas controversiales en los cuales el Vaticano es el protagonista central, ya que es en ese lugar donde ocurren los hechos, y donde se pretende reconstruir un pasado lleno de misterios y de piezas faltantes, ya que ha sido víctima del hurto pero también de la desinformación, dejando intrigado a las personas sobre temas relacionados con la aparición de cristo en este mundo.

Citas textuales del libro:

“Por norma, todas las religiones del mundo discriminan a las mujeres, bien situándolas en un incomprensible segundo plano o bien legitimando que puedan ser maltratadas y vejadas. Es algo realmente lamentable a lo que nadie parece querer encontrar una solución.”

“Uno mis grandes pecados es el orgullo, lo reconozco, el orgullo en todas sus variaciones de arrogancia, vanidad, soberbia… Nunca me arrepentiré lo suficiente ni haré la suficiente penitencia, pero soy incapaz de rechazar un desafío o de amilanarme ante una provocación que ponga en duda mi inteligencia o mis conocimientos.”

“Al principio, la inseguridad me atenazó con cuerdas invisibles, pero después, con la piel sudorosa y el corazón a punto de rompérseme en pedazos, me di cuenta de que en aquella cama no sólo estábamos Farag y yo, sino que también se movían conmigo, aprisionándome, los falsos tabúes y las ridículas hipocresías en las que me habían educado.”

 “No, ateo no, me dije mientras encendía la luz de la mesilla y me incorporaba para saltar de la cama. Nadie era ateo, por mucho que presumiera de ello. Todos, de una manera o de otra, creíamos en Dios, al menos eso era lo que me habían enseñado a pensar, y Farag también creería en Él a su manera, dijera lo que dijese.

“La noche pasaba y yo, unida a su cuerpo, fundida piel con piel en un destello interminable de eternidad, convertida en un río de sensaciones que, como las mareas, pasaban de la ternura más suave a la locura más furiosa, descubrí que aquello que yo estaba haciendo no podía ser esa cosa tan terrible que todas las religiones, inexplicablemente,…”

 “Nos esperaba una de esas limusinas de color negro y matrícula SCV (Stato della Cittá del Vaticano) que poseen todos los cardenales para su uso personal, y a las que los romanos, que son gentes muy socarronas, han cambiado el significado por Si Cristo lo viese”

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