La casa de Asterión

La casa de Asterión es un cuento de ficción de extensión corta del famoso y aclamado escritor de procedencia argentina, Jorge Luis Borges, que fue publicado por primera vez en 1947 en el periódico de publicación diaria Los anales de Buenos Aires y posteriormente en 1949 en El Aleph. 

Como muchos de sus trabajos, el autor ve un mito o historia popular a través de una nueva visión, interpretando y dándole nuevas perspectivas a los acontecimientos originales. Muy al estilo de Edgar Alla Poe, la histora abre con un monólogo de un personaje muy extravagante, y el final, narra algo totalmente inesperado.

Resumen y Sinopsis

Para este cuento, el autor combina una reflexión del infinito con un mito propio de la mitología griega.

Asterión, el protagonista de la historia, comienza a hacer su monólogo desde su hogar, el cual es un laberinto, reflexionando que el ver su salida y ver la forma de salir, producen en él una gran tanda de preguntas que asocia con su vivienda, la cual ve infinita. Mira detenidamente el atardecer, el templo de las hachas y el mar.

Sin embargo, cuando admira los rostros  las actitudes de la gente que vive fuera del laberinto, se siente obligado a recluirse nuevamente en su hogar, en donde se pasa matando el tiempo jugando diferentes juegos. Durante todo el largo día juega a las escondidas, mientras corre por las extensas galerías y pasadizos del laberinto; a veces juega a fingir dormirse y a veces se duerme de verdad, más su juego favorito es pretender que otro Asterión viene de visita y ambos recorren el laberinto.

Al final, se mencionan varias partes del mito original, como por ejemplo, la parte en la que se menciona que cada nueve años, nueve hombres van para que se les libere del mal, y entonces deja sus cuerpos en sitios diferentes, en distintas habitaciones, para distinguirles; después de esto, Asterión empieza a reflexionar sobre su propia muerte, sobre su casa y sobre el exterior y su gente. Sin embargo sigue esperando con ansias a su redentor, a su otro.

Al final del cuento, Asterión comprende que el mar y el templo que había visto son infinitos. La historia termina con una línea de Teseo: “¿Lo creerás, Ariadna? El Minotauro apenas se defendió.”, lo que revela que se refería a Asterión, el Minotauro de Creta, no se defendió a la hora de morir.

Género: Cuento corto de ficción.

La historia incluye una característica importante de la ficción posmoderna, que es el hábito de atraer la consideración del lector a su propio método de interpretación mientras lee la narración. Esta capacidad para mejorar la comprensión interpretativa del lector es insinuada por críticos literarios que ilustran esta historia como un viaje desde la confusión hasta la afirmación de que Asterion, el narrador y la figura central, es ciertamente el Minotauro de la leyenda.

La historia permite este método de aseguramiento al narrar el clásico mito cretense del Minotauro, pero desde la perspectiva del Minotauro. Para la mayoría de los lectores, el punto de comprensión sobre la identidad del narrador llega al final de la historia donde Theseus comenta a Ariadne que “el Minotauro apenas se defendió”. A través de un análisis estilístico de la narración, se puede observar que la figura central no solo se prueba como un arquetipo común, sino que se exalta a un reino superior que solo puede ser reconocido por el lector.

Personajes

    • Asterión: Es el personae principal y único que tiene punto de vista. Narra también el relato. Asterión, es el nombre del Minotauro de Creta, que vivía en un laberinto, el cual fue construido por Dédalo, por lo que lo siente como su hogar. En esta historia, se nos presenta un Asterión con reflexión y pensamiento más humano que en el mito original, dándonos un nuevo giro sobre el mito. Comienza diciendo: “Sé que me acusan de soberbia, y tal vez de misantropía, y tal vez de locura. Tales acusaciones (que yo castigaré a su debido tiempo) son irrisorias.” Su gran imaginación y habilidad para los juegos es lo que le ayuda a soportar la soledad. Considera la muerte como una especie de liberación de los males del mundo, y así lo cree para las personas que entran en el laberinto.
    • Teseo: Este personaje no está directamente en la historia. El relato se encuentra narrado completamente por el punto de vista del minotauro, excepto por la frase del final que es una cita en la que habla Teseo a Ariadna. Este es, en la mitología griega, el héroe que se toma la tarea de acabar con el minotauro.

Análisis

La fe obsesiva de Asterion en su “redentor” se ve reforzada por el diseño particular del texto. En un mundo desesperadamente desolado, esencialmente desprovisto de interacción humana, no es imprevisto que Asterion busque vigorosamente el significado en su macabro contacto con las personas. Además, no es de extrañar que Asterion implícitamente crea en un extraño que predice la llegada de un “redentor”.

Esas palabras son posiblemente las únicas palabras pronunciadas por una persona real a Asterion. La elección lingüística implica que para Asterion, la soledad y la pérdida de vidas humanas no son tan significativas como el advenimiento de su “héroe”. Él espera la “redención”, en cualquier forma, contando días y años, y posiblemente incluso sintiéndose decepcionado cuando esos pasos audibles no son más que sacrificios de jóvenes.

De acuerdo con el mito clásico, Teseo entra al laberinto con una multitud de contribuciones sacrificiales y mata al Minotauro. En medio del período del Renacimiento, este logro fue exaltado como una victoria heroica del bien sobre el mal, sin embargo, en la narrativa de Borges, el logro parece trivial y vacío, ya que Asterion abraza su destino irónico sin resistencia. En la historia, Asterion declara cómo se complace en pretender ser cazado, incluso levantándose de los tejados.

Es concebible que Asterion conozca la horrible realidad de su existencia y emprenda acciones autodestructivas mientras espera la redención definitiva de la muerte. Él cree que la razón de su encarcelamiento en el laberinto se debe a su linaje real y a cómo eso le impide interactuar con los plebeyos. ¿Podría ser otra de las creencias erróneas de Asterion, o es consciente de su naturaleza abominable y simplemente prefiere no enfrentarla?

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