Biografía de Parménides de Elea, filósofo Griego

Te invitamos a conocer más sobre la vida y obra del filósofo griego Parménides de Elea, considerado como uno de los filósofos presocráticos más importantes. Su inicio en la filosofía vino de la mano de los pitagóricos, aunque al final desarrolló su propio pensamiento filosófico.

PARMÉNIDES

Parménides

En nuestro artículo de hoy vamos a conocer más sobre la vida de uno de los personajes de la filosofía más importantes y emblemáticos de la historia como lo fue Parménides de Elea. Se trató de un reconocido filósofo de origen griego nacido en la ciudad de Elea, colonia griega de Magna Grecia, rente el 530 antes de Cristo y el 515 antes de Cristo.

Para nadie es un secreto que el filósofo Parménides logró desarrollar una brillante y exitosa carrera, más allá de haber redactado una sola obra, la cual se trató de un poema filosófico escrito en verso épico y del que se conocen apenas unos pocos fragmentos que han sido conversados en citas por otros importantes autores mundiales.

Una de las característica principales de la obra de Parménides es que la misma tiene la ventaja de ser constituida con mayor determinación, tomando en consideración que la integridad de lo que conservamos es mucho mayor en similitud con lo recabado de otras obras de importantes filósofos presocráticos.

Investigadores han asegurado que la obra original del filósofo Parménides destaca principalmente por presentar una revelación divina que se divide en dos áreas. Por un lado encontramos la vía de la verdad, mientras que por el otro destaca la vía de las opiniones de los mortales.

Biografía

En esta parte de nuestro artículo conoceremos más acerca de los primeros años de vida y cómo fue la formación del filósofo Parménides, considerado como uno de los personajes más importantes e influyentes de la época y quien tuvo la dicha de nacer en un hogar rodeado de mucha historia.

Parménides de Elea está descrito como uno de los más grandes e influyentes filósofos griegos, considerado como el primordial representante de la denominada escuela eleática o de Elea, organización a la cual pertenecieron otros importantes personajes de la filosofía, entre ellos Jenófanes de Colofón, Zenón de Elea y el propio Meliso de Samos.

PARMÉNIDES

A lo largo de sus años de vida, Parménides de Elea se encargó de llevar adelante una corriente de pensamiento bastante atractiva e influyente, llegando a destacar como fundador principal de la ontología, lo que le permitió, entre otras cosas, concebir lo real como uno e inmutable, incluso desde la misma Antigüedad. Su forma de pensar estuvo siempre opuesta a la corriente impulsada por Heráclito de Éfeso, para quién lo real es perpetuo devenir.

A lo largo de nuestro artículo vamos a conocer datos vinculados con la historia de vida de Parménides, sin embargo es importante aclarar que hasta la fecha no existen datos fidedignos acerca de la biografía de éste filósofo, tanto es así que hay mucha polémica respecto a la fecha exacta en la que nació Parménides, dando pie al surgimiento de muchas hipótesis variadas, no solo con su nacimiento sino también con la fecha en la que murió.

En su paso por la filosofía, Parménides realizó muchos aportes interesantes entre los que vale la pena mencionar el desarrollo de la escuela eleática, sus discusiones filosóficas y sus ideas cercanas al materialismo y que han impulsado el desarrollo de esta corriente del pensamiento.

Procedencia

En la Biografía de Parménides se indica que el filósofo griego tuvo su nacimiento en una ciudad de nombre Elea, situada en Magna Grecia. Muchos historiadores se han dado la tarea de investigar acerca de sus antecedentes familiares, uno de ellos fue Diógenes Laercio, quien aseguró que el padre de Parménides fue Pires y que provino de una familia rica y respetada.

La formación como filósofo de Parménides corrió bajo la responsabilidad de importantes personajes, de acuerdo a lo expresado por el historiador griego Laercio. Él planteó dos hipótesis respecto al maestro del filósofo. En una señala que fue alumno de Jenófanes, sin embargo con el tiempo se separa de él para unirse con un pitagórico, un hombre llamado Aminias, a quién eligió como su maestro.

De la procedencia del filósofo Parménides de Elea se podría destacar el hecho de venir de una familia aristocrática en su totalidad. Lo poco que se conoce acerca de sus antecedentes familiares es que nació y creció en una ciudad de nombre Elea, ubicada en la península itálica de la que adquiriera su nombre la escuela eleática. Hay quienes llega a especular que Parménides destacó como discípulo de Aminias, pero además fue admirador de Pitágoras.

PARMÉNIDES

De acuerdo a fuentes cercanas al filósofo, se dice que Parménides fungió como uno de los principales discípulos de Jenófanes de Colofón, a quién se le atribuye la fundación de la escuela eleática. El haber estado rodeado de este tipo de personalidades, le sirvió para ir construyendo su propia corriente de pensamiento, hasta convertirse en uno de los filósofos más influyentes de la historia

Datación

Una realidad que rodea la vida de Parménides es la polémica y la poca información respecto a datos relacionados con su historia. Existen diferentes versiones vinculadas con su fecha de nacimiento, muerte y hasta de su actuación como filósofo. Por esa razón es que para muchos historiadores se ha vuelto complicado establecer con claridad una fecha de nacimiento segura. Simplemente se tratan de aproximaciones realizadas.

Fecha de nacimiento

Existen muchas versiones acerca de la fecha en la que nació el filósofo griego Parménides, pero la mayoría de ellas están centradas en dos fuentes antiguas. La primera de ella proviene de Apolodoro y se encargó de darla a conocer Diógenes Laercio. Ésta versión marca la Olimpiada 69, celebrada entre el 504 y 500 antes de Cristo, como momento de madurez, ubicando el nacimiento del filósofo 40 años antes, es decir, entre 544 y 540 antes de Cristo.

Sin embargo también existe otra versión surgida de otra fuente antigua como lo es la de Platón e indicada en su diálogo Parménides. A través de su versión, Platón compone una situación en la que Parménides, de 65 años, y Zenón, de 40, viajan a Atenas para acudir a las Grandes Panateneas. En ese momento es donde conoce a Sócrates, que era todavía bastante joven, según el texto platónico.

Es famosa la inexactitud de las dotaciones provenientes de Apolodoro, que selecciona la fecha de un suceso histórico para hacerla coincidir con la madurez – el acmé – de un filósofo, madurez que lograba invariablemente a los cuarenta años. También trata de lograr coincidir siempre la madurez de un filósofo con el nacimiento de su supuesto discípulo.

Burnet llegó a decir que la hipótesis presentada por Apolodoro se encuentra fundamentada, en cuanto a su teoría de nacimiento de Parménides, en la fecha en la que fue creada oficialmente la ciudad de Elea, que recordemos fue en el 540 antes de Cristo, para situar de forma cronológica la consolidación de Jenófanes y por consiguiente la llegue al mundo de Parménides.

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Por esa razón es que la mayoría de los filósofos, entre ellos Burnet y algunos más recientes como Cornford, Raven, Guthrie y Schofield, centran sus estimaciones de la fecha de nacimiento de Parménides en el diálogo platónico. De acuerdo a las versiones de algunos de estos filósofos mencionados, la razón por la que Platón emita tanta información referente a las edades en su texto es una demostración de que escribe con precisión cronológica. Dice Platón que Sócrates era muy joven, y se interpreta que esto significa que tenía menos de veinte años.

Cronología relativa a otros presocráticos

Si bien es cierto que existe mucha confusión e imprecisión acerca de la llega al mundo del filósofo Parménides, diversos estudiosos han enfocado su atención en algunas citas de su obra para lograr entablar un vínculo entre Parménides con otros pensadores de la época. De acuerdo a estudios, se cree que dentro de su poema se hallaron ciertas alusiones polémicas a la doctrina de Anaxímenes y los pitagóricos.

La referencia a Heráclito se ha sometido a debate en muchas ocasiones. La tesis de Bernays de que Parménides ejerce críticas contra  Heráclito, a la que se sumaron Diels, Kranz, Gomperz, Burnet y otros, fue discutida por Reichardt, a quién siguió Jaeger.

Para Guthrie, resulta bastante curioso y llamativo que Heráclito no se atreviera a censurar a Parménides si lo hubiese conocido, así como realizó con Jenófanes y Pitágoras. Su apreciación, no obstante, no se genera de dicha descripción, más bien  indica que, por la relevancia de su manera de pensar, Parménides parte en dos la historia de la filosofía presocrática, por ese motivo su apreciación referente a otros pensadores es sencilla de determinar.

Ocupaciones y anécdotas

En esta parte de nuestro artículo vamos a conocer algunas de las principales ocupaciones y vivencias que experimentó a lo largo de su vida el filósofo griego Parménides, descrito por muchos como uno de los filósofos más relevantes e influyentes de la época. Él se destacó en diferentes áreas, entre ellas como legislador y médico.

PARMÉNIDES

En la Biografía de Parménides de Elea se menciona que en algún momento de su juventud, el filósofo se mostró preocupado por la política, lo que lo llevó principalmente a involucrarse con el gobierno, además de ser el responsable de redactar las leyes de su ciudad natal, Elea.

Legislador

Una de las áreas en la que destacó el filósofo Parménides, de acuerdo a la opinión de varios estudiosos, fue en la legislación. Según lo indicado por Plutarco, Estrabón y Diógenes, y basándose en el testimonio de Espeusipo, Parménides actuó como dirigente activo dentro del gobierno de su ciudad, donde logró organizarla y aportar un código de leyes respetable.

Médico

La vida de Parménides estuvo siempre rodeada de polémica, incluso algunos episodios relacionados con su actuación en áreas alejadas de la filosofía, entre ellas la medicina. En la década de 1969 ocurrió un importante hallazgo arqueológico en la ciudad antigua de Velia, el cual sirvió para aportar un nuevo elemento a las especulaciones sobre la vida de Parménides.

El hallazgo consistió en el pedestal de una estatua original del siglo I después de Cristo. Dicha estatua contenía cuatro palabras: ΠΑ[Ρ]ΜΕΝΕΙΔΗΣ ΠΥΡΗΤΟΣ ΟΥΛΙΑΔΗΣ ΦΥΣΙΚΟΣ. En las dos primeras frases se puede leer con precisión las siguientes palabras: (Solo hay que restituir una P en el nombre) “Parménides, hijo de Pires”.

La cuarta palabra (φυσικός) “físico” era por lo general utilizada para designar a los filósofos que se dedicaban a la observación de la naturaleza. También es importante aclarar que hasta la fecha no existe una hipótesis clara de lo que significa la tercera palabra (οὐλιάδης,ouliadēs). Hay quienes aseguran que su significado es “natural de Elea” o “perteneciente a los Οὐλιος» (Ulios), esto es, a una escuela de médicos (cuyo patrono era Apolo Ulio)

Si se toma como cierta esta hipótesis, se podría decir entonces que el filósofo Parménides no solo logró destacar como legislador sino que además se desempeñó en el área de la medicina. La versión se fundamenta además con las ideas incluidas en el fragmento 18 de su poema, que contiene observaciones anatómicas y fisiológicas.

No obstante, otros especialistas aseguran que la única certeza que se puede extraer del hallazgo es la de la influencia social de Parménides en la vida de su ciudad natal, ya señalada por los testimonios que indican su actividad como legislador.

Visita a Atenas

El filósofo griego Platón, a través de su diálogo Parménides, hace referencia a la supuesta visita que realizó Parménides a la ciudad de Atenas, bajo la compañía de su discípulo Zenón de Elea. De acuerdo a la versión de Platón, la visita ocurrió cuando Parménides tenía unos 65 años de edad aproximadamente. También indica que durante ese viaje, Sócrates, quién era un hombre joven, conversó con él.

El gramático griego Ateneo de Naucratis pudo observar que, si bien las edades entre Parménides y Sócrates solo daban pie a una conversación sencilla entre ambos, el hecho de que Parménides haya tenido fundamentos semejantes a las sostenidas en el diálogo platónico es algo que a simple vista resulta como imposible.

Parménides de Elea, en sus últimos años de vida, tuvo la oportunidad de viajar a la ciudad de Atenas bajo la compañía de uno de sus discípulos, como lo fue Zenón de Elea. Durante ese viaje el filósofo Sócrates quedó impactado por la manera en la que el joven Parménides hablaba. Cuenta la tradición que Sócrates escuchó atentamente cada una de las enseñanzas del joven.

Para nadie es un secreto que la corriente de pensamiento impulsada por Parménides de Elea logró tener un impresionante impacto en el ambiente ateniense; Plutarco refiere que Pericles asistía con regularidad a sus clases para aprender un poco sobre sus conocimientos. En algo han coincido todos los filósofos, tanto del pasado como del presente, y es en la grandeza del pensamiento de Parménides.

Obra

Tal y como se mencionó al principio del artículo, Parménides pudo escribir a lo largo de toda su vida tan solo una obra, la cual colocó por nombre “Sobre la naturaleza”. Se trata, de acuerdo a la opinión de los expertos, de un poema didáctico el cual fue redactado en hexámetros. El poema de Parménides se escribió en una lengua que es un artificio en el que se expresó la épica, el dialecto homérico.

PARMÉNIDES

Según indican los estudiosos, esta manera presenta diferentes usos: primeramente da acceso a la mnemotecnia y recitación del poema, además permite juegos de forma poética, tales como la composición anular y la Ritournelle Komposition.

Vale la pena mencionar que Parménides fue uno de los primeros, por no decir el primero, en lograr mantener la superioridad de la interpretación racional del universo y en oponerse directamente a la veracidad de las percepciones sensibles; ver, oír o sentir no produce certezas, sino solo creencias y opiniones.

La corriente de pensamiento de Parménides ha sido objeto, a lo largo de toda la historia, de múltiples discusiones e interpretaciones. Se cree que su doctrina se ha reformulado a partir de los fragmentos que se conservan de su obra primogénita y de la única que se cree que escribió; un poema didáctico que colocó por nombre “Sobre la Naturaleza”:

La obra unitaria de Parménides de Elea está conformada de un proemio y dos partes; en la primera parte del poema se hace mención sobre el camino que nos traslada a la verdad, sirviéndose de la razón. En esta primera parte el narrador no sólo hace referencia al camino sino que también lo debe recorrer.

Por otro lado, en la segunda parte del poema, se habla básicamente del camino que conduce a la opinión, empleando los sentidos, con los que solo es posible llegar a la apariencia de las cosas. De acuerdo a las interpretaciones de los expertos, es en la primera parte de la obra donde se encuentra lo más preciado e innovador de la filosofía de Parménides.

Es importante aclarar que de todos los escritos de Parménides de Elea, solo se ha conversado unos 160 versos aproximadamente, que forman parte de los 19 fragmentos que integran un poema didáctico escritos por el filósofo griego. En este tratado, considerado el primero sobre “el ser”, abogaba por la existencia del “Ser absoluto”, cuya existencia declaraba inconcebible.

A través de su obra podemos entender con precisión la característica principal del pensamiento de Parménides. Para nadie es un secreto que él defendía una teoría básica y era que los fenómenos de la naturaleza son sólo aparentes y debidos, en parte, al error humano, parecen tener participación, pero no tienen entidad real. Pero su pensamiento no se limitaba solo a esa corriente.

Parménides también defendía que la realidad “Ser verdadero”, no es conocida por los sentidos, sino más bien que solo se puede encontrar en la razón. Esta particular manera de ver las cosas le convirtió en un precursor del idealismo de Platón. Muchas de las teorías impulsadas por Parménides fueron aplicadas por sus sucesores, especialmente por Empédocles y Demócrito.

Ambos sucesores de Parménides se encargaron de aplicar a la materia algunas de las teorías principales que él impulsó, por ejemplo la que indica que el ser no puede originarse del o ser, y que el ser ni surge ni desaparece. Estas teorías a su vez la convirtieron en el fundamento de su explicación materialista del Universo.

No se puede poner en duda la importancia filosófica de Parménides de Elea, la cual es descrita como enorme. El descubrimiento del ser como objetivo fundamental del pensamiento marca un hito en la historia, inaugura una nueva manera de filosofar. Según Ferrater Mora, la filosofía de Parménides representa

“una de las pocas posiciones metafísicas radicales que se han dado en la historia del pensamiento filosófico de Occidente”:

También resulta fundamental decir que la obra de Parménides de Elea fue la responsable de marcar una división notable de la filosofía de la naturaleza presocrática, la cual se dividió prácticamente en dos periodos a partir de la obra original de Parménides. Por un lado está los sistemas monistas anteriores a él y el de los sistemas pluralistas posteriores a él.

PARMÉNIDES

La obra de Parménides se caracterizó por ser opuesta a la del filósofo matemático Heráclito. Recordemos que para Heráclito, todo está en movimiento constante, de modo que, parafraseando su conocido fragmento, nadie puede bañarse dos veces en el mismo río, mientras que para Parménides, por el contrario, todo está e reposo, el ser es inmóvil e inmutable.

A pesar de que la obra de Parménides y Heráclito son opuestas una de la otra, hay un punto en el cual coinciden ambos y es en que la razón y no los sentidos, es la fuente del conocimiento verdadero.

A través de su poema, Parménides se encarga de realizar una serie de referencias mitológicas, por ejemplo las hijas del Sol, que abandonan las moradas de la noche. Su arduo trabajo en el área de la filosofía le permitió ser considerado como el fundador de la metafísica o la ontología, influyendo en toda la historia de la filosofía accidental.

Se podría decir que una de las principales novedades que presenta el poema de Parménides fue la metodología de su argumentación, la cual desarrolló con rigor. A través de su poema “Sobre la naturaleza”, Parménides de Elea trata diversos e interesantes temas, entre ellos el ser, la verdad, el origen de los dioses y la naturaleza misma.

Datación

Es importante señalar que en el verso 24 del fragmento número uno del poema de Parménides aparece una polémica frase la cual ha sido punto de partida para muchas controversias referente a la datación de la composición de dicho poema. En este verso aparece la diosa hablando al receptor del mensaje, aparentemente el mismo Parménides, a quien llama “κοῦρε” (Joven)

De acuerdo a lo que han señalado muchos estudiosos, la palabra “κοῦρε” se refiere a un sujeto no mayor a los treinta años, y teniendo en cuenta su fecha de nacimiento, se puede situar la creación del poema de Parménides entre el 490 y 475 antes de Cristo. Sin embargo, otros alegan que la palabra debe ser entendida en su contexto religioso.

Dicha palabra hace referencia a la postura de superioridad de la diosa frente al hombre que recibe su mensaje. Estudiosos como Guthrie respalda esta idea, fundamentándola principalmente en una cita (Aristófanes, Aves 977) en donde el vocablo justamente indica no la edad de un hombre (que no es joven) sino más bien su situación respecto del intérprete de oráculos, por el que está siendo interpelado.

A la conclusión a la que llega Guthrie es que resulta prácticamente imposible determinar con claridad la fecha en la que el filósofo Parménides redactó su único poema.

Eggers Lan, además de citar otro uso de κοῦρε (Homero, Il. VI, 59) donde la palabra puede aludir no a un hombre de treinta años sino a un adolescente, señala que lo menos probable es que el poema haya sido compuesto inmediatamente después de la experiencia religiosa que relata.

Transmisión textual

A pesar de ser el único poema que Parménides logró escribir, la realidad es que ha sido imposible en la historia poder recopilar por completo la estructura y contenido de dicho trabajo. Luego de ser estructurado, el poema logró ser copiado en reiteradas oportunidades, pero la última referencia a la obra completa la realiza Simplicio, en el siglo VI: escribe que esta ya se había vuelto rara entonces (Física, 144).

Lo poco que se conoce acerca del poema de Parménides ha sido gracias a diversas citas fragmentadas que se encuentran presentes en muchas obras de diferentes autores. En este aspecto, Parménides no se diferencia mucho de los otros filósofos presocráticos. Uno de los primeros filósofos que logró citar a Parménides fue nada más y nada menos que Platón.

Después de Platón, le siguieron otros importantes filósofos de la talla de Aristóteles, Plutarco, Sexto Empírico y Simplicio, entre otros muchos. En oportunidades los mismos versos fueron citados de manera implícita por estos personajes. También es importante señalar que en ocasiones ocurren notables diferentes entre una cita y la otra.

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Todo eso ha dado inicio a muchas especulaciones y polémicas en torno a cuál cita es la correcta o la original. También están aquellos casos en los que la cita es única. Es importante mencionar que la reestructuración del poema original fue posible principalmente gracias a la recopilación de cada una de las citas existentes, un proceso que inició en el Renacimiento y terminó con la obra de Hermann Diels, Die Fragmente der Vorsokratiker, en la década de 1903, que estableció los textos de la mayoría de los filósofos anteriores a Platón.

En dicha obra destacan, según algunos estudios, más de 19 fragmentos que son aparentemente originales del poema de Parménides. La mayoría de esos fragmentos se encuentran escritos en griego, mientras que uno consiste en una traducción rítmica en latín. La obra realizada por Diels fue reeditada y cambiada por Walther Kranz en el año 1934.

La forma de poema épico didáctico

El poema de Parménides ha dado paso al nacimiento de muchas opiniones acerca de la forma poética en la que se encuentra escrita dicha obra única del filósofo griego. El historiador biógrafo Plutarco, aseguró que solo era una forma de evitar la prosa, además de que hizo fuertes críticas respecto a su versificación. Otros personajes como Proclo, también emitieron opiniones referentes a la forma poética de la obra de Parménides.

Proclo señaló que más allá de usar metáforas y tropos, forzado por la forma poética de la obra, el texto de Parménides no deja de parecerse más a la composición de una prosa que a la de una poesía como tal. Por su parte Simplicio, emitió un señalamiento similar al de Proclo. Dice que no hay que sorprenderse de la aparición de motivos míticos en el texto, dado a la forma poética que emplea.

Pero las opiniones no terminan allí. El filósofo clásico Werner Jaeger sostuvo que Parménides eligió la forma de poema épico didáctico para su obra por tratarse de una innovación bastante significativa. Por un lado incluye el rechazo de la forma de prosa introducida por Anaximandro, y por el otro significa una relación con la forma de la Teogonía de Hesíodo.

Contenido

En esta parte de nuestro artículo estaremos analizando cada uno de los detalles que presenta el contenido del poema único realizado por el filósofo griego Parménides, un poema que ha servido de inspiración para la creación de citas de otros autores. Gracias a ellos es que hoy en día se puede conocer al detalle el contenido de dicho poema.

Proemio

Es importante señalar que el poema realizado por Parménides arranca con un proemio de carácter simbólico del cual se desprenden aproximadamente uso 32 versos en total. La mayoría de esos versos, específicamente treinta, han sido conservados por Sexto Empírico, a través de su escrito “Adversus Mathematicos VII”.

Por su parte el filósofo y matemático Simplicio de Cilicia, se encarga de transmitir los versos del 28 al 32 a través de su obra “de Caelo 557”. El proemio figura como el primer fragmento en la recopilación de Diels. El contenido reflejado en el proemio de Parménides se basa principalmente en describir el viaje que hizo “el hombre que sabe”.

En los versos del 1 al 10, se describe que dicho viaje se realizó en carro, tirado por un par de yeguar y conducido por las Helíades:

El camino por el que es conducido, alejado del camino usual de los mortales, es la ruta de la noche y el día, camino que está interrumpido por un inmenso portal de piedra, cuya guardiana es Dice

Las hijas del Sol la persuaden hasta que finalmente ésta logra abrir la puerta para que entre el carro (versos del 11-21). El narrador es recibido por una diosa sobre quién se centra el contenido del resto del poema. La diosa le aclara que no ha sido enviado por un destino funesto, sino por el derecho y la justicia. En virtud de ello, es necesario que conozca todas las cosas, tanto “el corazón inconmovible de la verdad persuasiva” como “las opiniones de los mortales”

Las vías de la indagación

Proclo mantiene, en su escrito Timeo I, al menos dos versos originales escritos en la obra de Parménides. En esta parte del poema, la diosa hace referencia a dos “vías de indagación que se pueden pensar”: En primer lugar menciona a una vía de la siguiente manera: “Qué es, y también, no puede ser que no sea”.

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La segunda vía a la que hace mención la diosa es “que no es, y también, es preciso que no sea” (v.5). La primera vía es la “de la persuasión”, que “acompañada a la verdad” (v.4), mientras que la segunda es “completamente inescrutables” o “impracticable”, debido a que “lo que no es” no se puede conocer ni expresar (vv. 6-8) Durante el desarrollo del fragmento B6, continúa haciendo referencia acerca de las vías de pensamiento. Los primeros seis versos argumentan en contra de la segunda vía, presentada en B2 v.5.

Señala que no es necesario pensar y decir que “lo que es” es, pues es posible lo que sea, mientras que es imposible que “nada” sea. Allí se encontraría la respuesta a la actitud que toma la diosa de aparta al “hombre que sabe” de la segunda vía. Rápidamente la diosa habla de un tercer camino que debe olvidarse, aquel en el que el protagonismo lo tienen los mortales, errantes puesto que son arrastrados por una mente vacilante, que considera que ser y no ser resulta prácticamente lo mismo, y a la vez no es lo mismo.

La reflexión acerca de las vías de la indagación continúa en fragmentos citados por Platón y Sexto Empírico en sus respectivas obras (Sofistas y Adversus Mathematicos). Allí se concluye lo siguiente:

“No hay manera de probar «que es lo que no es» (v. 1). Por ello la diosa indica que hay que apartarse de este camino de la indagación, yendo incluso contra la costumbre, que guía a la «mirada desatenta» y al «oído retumbante y la lengua», es decir, a los sentidos (vv. 2–4).

En cambio, recomienda seguir su polémica argumentación con el raciocinio (vv. 5–6). Parte del verso 6, y lo que queda del 7, conectan el tema de las vías de indagación con el fragmento A 8: solo queda el discurso sobre el camino que trata de «lo que es».

Los signos de la vía de la verdad, determinaciones de “lo que es”

El filósofo y matemático Simplicio se encargó de copiar un fragmento de la poesía de Parménides a través de su obra Física. En dicho fragmento, la diosa hace una interesante descripción de una serie de signos o códigos relacionados con “lo que es”, que aparecen a lo largo del camino y que viene a ser un conjunto de predicados del ente.

Durante el transcurso del verso 5 al 21, se expone de forma clara una crítica en contra de la generación y la corrupción. En el verso 5 de la obra se explica que “lo que es” no fue, ni será, debido a que es netamente “ahora”. También se aclara que en caso de no poderse decir nada sobre “lo que no es”, entonces no habrá posibilidad de encontrar desde dónde se habría generado, ni por qué se generaría “antes” o “después”, surgiendo de la nada.

En los versos 22 hasta el 25, la obra se enfoca principalmente en tratar temas relacionados con la condición de integridad del ente. No se pueden distinguir en él partes, debido a que es uniforme: no se da en él el más y el menos, simplemente está lleno de “lo que es” y se encuentra solo consigo mismo.

Las opiniones de los mortales

El final del fragmento 8 corresponde a una caracterización inicial de la vía de la opinión. La diosa señala que con las consideraciones anteriores termina el discurso fidedigno, y arranca un “orden engañoso de palabras”: el de las opiniones de los mortales (vv. 50-52). Estos, los mortales, han dado nombres a dos formas, con lo que se han extraviado, porque solamente es lícito nombrar una.

Les asignaron a estar formar propiedades distintas, y las describieron opuestas, por una parte el fuego, suave, ligero y homogéneo; por otra, la noche, compacta y pesada. La diosa declara este discurso no ya verdadero, sino de apariencia verosímil y lo comunica para que, en el orden de las opiniones, tampoco resucite superado el sabio.

Los fragmentos 10 y 11 hacen alusión a la cosmología. Corresponde a un análisis sobre el éter y sus signos (o constelaciones), la obra del sol y de la luna, la naturaleza del cielo, y el origen de estos fenómenos meteorológicos, pero también de la Tierra, la Vía Láctea y el Olimpo.

Problemas textuales e interpretativos

Es importante señalar que el conocimiento de la doctrina de Parménides, así como la de la mayoría de los filósofos de la época, se ve bastante afectado por el tema de la antigüedad. Esto afecta su comprensión por diferentes razones; desde el punto de vista de la transmisión de su pensamiento, la paleografía se encuentra con problemas tales como el estado fragmentario del texto y la corrupción de los manuscritos, lo que ha ocasionado lagunas en el texto o pasajes particularmente difíciles de leer.

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Los estudiosos tratan de sustituir esto con conjeturas fundamentadas en lo que se conserva en buen estado. Además estos fragmentos resultan muy complejos de entender debido a las dificultades para determinar significados precisos de los vocablos y las frases, tarea de la filología clásica.

Tampoco es fácil ofrecer una interpretación general del poema que lo ubique dentro de la producción literaria de su época y que lo relacione con las manifestaciones anteriores y posteriores de la filosofía griega. Todo esto provoca que la labor de los especialistas sea fundamental para una lectura y comprensión más sencilla del texto.

Vale la pena destacar que muchos estudiosos de la rama de la filosofía se han esforzado a lo largos de los años por reorganizar de manera perfecta el escrito original de la obra de Parménides y su interpretación durante los últimos dos siglos. Algunos críticos se han basado en comentarios de la antigüedad clásica y tardía, y en el conocimiento de las obras antiguas con las que han podido realizar comparaciones y paralelos.

Análisis del Proemio

La mayoría de los estudiosos e intérpretes de la doctrina del filósofo Parménides han preferido históricamente dejar a un lado el análisis del Proemio, pasando por alto el contenido directo incluido en esta área de la obra, llevándola a una simple concesión al estilo del poema épico-didáctico. La filología reciente, en cambio, le ha prestado la atención que merece.

Las yeguas y el carro

De acuerdo a los expertos, el proemio de la obra de Parménides se encuentra repleto de muchos recuerdos originales del poema de Homero. Ésta parte de la obra arranca con una interesante reseña  de un viaje en carro de dos ruedas, tirado por un par de yeguas, calificadas de πολύφραστοι , “atenas” o “conocedoras”. La imagen recuerda los divinos corceles de Aquiles, dotados en ocasiones incluso de voz.

Así mismo el poeta Píndaro aporta una visión parecida de bestias de tiro que “conducen” por un “camino puro” o “luminoso”. Existen diversos aspectos similares entre los textos que Brown describe como que, o la de Píndaro imita a la de Parménides – es posterior, del 468 a. C – o lo que cree más posible, que tienen una fuente en común de la que ambos se ven influidos.

Eggers Lan traduce πολύφραστοι como “muy conocedoras” porque saben reconocer los signos del camino. Todo parece querer sugerir que el carro va dirigido por poderes superiores, y hay que descartar como dice Jaeger, la interpretación platonizante de Sexto Empírico, inspirada en el mito del “carro alado”, narrado en el Fedro, en el cual el carro simboliza el alma humana.

Lo más probable es que la composición guarda una relación mucho más íntima con el mito de la muerte de Faetón, puesto que tanto este como las aurigas de este carro parmenídeo son hijos del Sol, y el camino que se transita es el de la Noche y el Día. Se trata del mismo “carro solar”.

El camino y el portal

Una de las primeras denominaciones que recibe el camino del proemio en el poema de Parménides es de interpretación discutida. El filósofo Fraenkel niega por completo que su significado sea “famoso” y relaciona el sentido de (pheme) a “noticia”, “palabra de significación activa”. Por otro lado, el diccionario  Liddell–Scott–Jones presenta un pasaje de Píndaro, Ístmicas VIII, 64, donde la palabra tiene equivalencia semántica con πολύφραστος (polýphrastos, «famoso»

Para Guthrie, las dos traducciones son reales. Eggers Lan traduce “abundante en signos”, argumentando un paralelo con el pasaje de Odisea XX 98-111. Donde habría una equivalencia entre phéme, “signo” y séma, “señal”.

Dice

Al igual que ocurre en Homero, las puertas del Olimpo están custodiadas por las Horas, hijas de Zeus y Temis, el portal del poema de Parménides está asegurado por Dice, una de ellas. Dice representa la sentencia que, atenta a lo sancionado, obra en reparación de una injusticia. Por esto se el adjetivo como πολύποινος “rica en castigos” o “vengadora”.

PARMÉNIDES

Muchos estudiosos aseguraron que en dicha obra, la diosa se identifica con Ananké, la Necesidad, que sería la divinidad que aparece en el fragmento B 12, v 3 de la “Vía de la opinión” como quien gobierna el universo visible, la mezcla y la alternancia del día y la noche. Las Helíades persuaden, con blandas palabras, a la diosa para que corra el cerrojo, y Dice finalmente abre la puerta.

Moira, Temis

Después de que el carro franquea el umbral, el “hombre que sabe” recibe la bienvenida por parte de una diosa, de quién en ningún momento se hace referencia a su identidad. El hombre es recibido por la diosa con una señal de alegría, como es costumbre en todo acto de bienvenida, tomando la mano derecha del que llega con su propia diestra.

Rápidamente, reforzando el sentido del gesto, la diosa dice “alégrate, porque no es una parca funesta la que te envió a recorrer este camino, que está alejado de la huella de los hombres, sino Temis y Dice”. La Parca o Moira es la divinidad que dispensa el destino a los mortales, pero también puede designar el destino mismo, la “parte”, asignada a cada cual.

La diosa y las Musas

Luego de la bienvenida que le da al hombre, la diosa señala que “es necesario” (con connotaciones también jurídico-religiosas) que el narrador sepa de todas las cosas, diferenciadas doblemente, según su posibilidad de ser descubiertas ora de manera persuasiva, ora sin persuasión: por un lado, el corazón de la verdad, y por el otro, las opiniones de los mortales.

Vale la pena aclarar que la lectura del atributo del “corazón de la verdad” refleja notables diferencias en cuanto a los manuscritos. La mayoría de los estudiosos prefieren la lección εὐκυκλέος “bien redonda”, comparando esta palabra con la idea del fragmento B 5, legado por Proclo.

En este sentido, la diosa señala, refiriéndose a la verdad, que es lo mismo desde donde inicia, debido a que allí regresará: la cadena de sus razonamientos es circular. Otros leen εὐπειθέος (eupeithéos, «persuasiva») lectura tradicional, mejor atestiguada y que también se puede defender apelando al contexto, puesto que luego, por contraposición, se habla de las opiniones de los mortales.

La mayoría de los especialistas coinciden en mostrar la estrechísima relación entre esta diosa innominada (θεά, theá) y lasMusas de la épica: Homero la invoca con la misma palabra en el primer verso de la Ilíada: «Canta, diosa…»; la divinidad es la que canta, en virtud de que sabe «todas las cosas» (Il. II, 485).

Interpretaciones

La mayoría de los críticos coinciden en decir que el proemio de la obra de Parménides es, de primera instancia, una alegoría. Es importante mencionar que para éste científico, su manera de presentar al lector la narrativa del viaje representa una alternativa para hacer saber un significado profundo, que es esencial. Está compuesto a partir de una rica simbología, que se nutre básicamente de la tradición épica (tato Homero como Hesíodo) pero también de la simbología órfica y de relatos y leyendas de los que se nutre la lírica.

El proemio principalmente se encarga de presentar en forma narrativa cada una de las vivencias enmarcadas dentro de la índole místico-religiosa, pero en el carácter de esta experiencia los especialistas no coinciden. De acuerdo a la opinión dada por Diels, el viaje narrado en dicha parte del poema guarda cierta similitud con el de los chamanes, hombres con el poder de viajar con su alma mientras su cuerpo está en reposo.

Más allá del origen de la experiencia narrada en el proemio, el filósofo Parménides hace uso de cada uno de los elementos descritos como base de apoyo para hacer saber algo netamente nuevo en el mundo griego: la experiencia de un tránsito de la Noche hacia la Luz representa el tránsito de la ignorancia hacia el conocimiento. Al menos así lo señalan muchos intérpretes.

No obstante Schofield, señala que dicha interpretación, la cual tuvo sus inicios en Sexto Empírico, resulta incorrecta debido a que el sabio inicia su viaje en una llamarada de luz, como es propio de quien “conoce”. Lo más probable es que la finalidad de Parménides haya sido la de dar a su obra el carácter de una revelación divina, puesto que el contenido es colocado en boca de la diosa, análoga a la musa épica.

Biografía de Parménides de Elea, filósofo Griego 1

También dicha revelación resulta prácticamente un tema incomprensible para el común de los hombres. Representa el abandono del mundo de la experiencia cotidiana, en donde la noche y el día alternan, mundo substituido por una vía de conocimiento trascendente. Por su parte Jaeger, percibió esta vía como un camino a la salvación de la que Parménides habría escuchado hablar en las religiones de los misterios, vía recta que conduce al conocimiento.

Las vías de indagación

Tal y como se ha mencionado a lo largo de este interesante artículo sobre la vida de Parménides, el filósofo griego es conocido por ser el creador de un único poema, del cual no ha sido posible recopilar todo su contenido, sin embargo más del 90 por ciento de su contenido original es público, especialmente gracias a las citas que hacen otros filósofos de este poema.

En el poema de Parménides, el autor describe dos vías o caminos posibles que son; el primer lugar la vía de la verdad y por el otro lado la vía de la opinión. Una gran cantidad de filósofos se han dado la tarea de analizar cada uno de los fragmentos relacionados a las vías de indagación. Casi todos ellos han tenido que tomar posición sobre una serie de dificultades que presentan los textos consignados.

Uno de los principales problemas que encuentran los críticos respecto a las vías de indagación expuestas en el poema de Parménides tiene que ver con la ausencia del sujeto en algunos fragmentos de la obra, específicamente en los versos 3 y 5 del fragmento número dos. En ese fragmento la diosa expone los caminos opuestos.

La oposición de ambos caminos se expresa posteriormente, de manera reducida, como ἔστιν ἢ οὐκ ἔστιν (éstin e oúk éstin, «es o no es») en el fr. 8 (v. 16). Pero este verbo (ἔστιν, tercera persona del singular del tiempo presente del verbo εἶναι, «ser») puede tener un valor predicativo («es [algo]») o existencial («existe» o «hay»), y esta misma ambivalencia dificulta no solo su traducción, sino la determinación de su sujeto.

Según expresan grandes estudiosos, continuando con la visión natural del escrito, creyeron que el sujeto es “lo que es”. Así, por ejemplo, pensaron autores como Diels y Cornford. El filósofo Parménides lograría de esa forma postural una tautología “lo que es, es”.

De acuerdo a lo pensado por el filósofo clásico Jaeger, la verdadera intención de la investigación desarrollada por Parménides, desde el primer verso, es “lo que es”, que es lo mismo que el “ente”. Corresponde a una expresión de su propio cuño, pero que vino preparada por el plural que utilizó la filosofía jonia “las cosas” o lo múltiple que no es dado.

En cambio Burnet interpretó lo expresado como la postulación del universo como un plenum, algo lleno, lo que nosotros denominamos “cuerpo” lo incorpóreo no era aún conocido para ese entonces. A Raven esto le parece una conclusión apresurada: aquí no hay un sujeto definido, y asegura que, si no se conocía lo incorpóreo, de ello no se sigue que Parménides esté describiendo un cuerpo.

Por su parte Verdenius postula como sujeto de esta construcción, primero, “la autoridad de las cosas”, pero después revisó su posición y sostuvo que el sujeto era “la verdadera naturaleza de las cosas”. Guthrie se opuso directamente a la postura de Burnet así como a la de Verdenius, por consideradas de prematuras ambas posiciones.

Siguiendo a Owen,113​ ve que la indeterminación del sujeto sostenida por Raven es también deficiente, porque Parménides llega a demostrar muchas características del sujeto del ἔστι, y este sujeto no se expresa en este fragmento, sino en B 6, v. 1

Otro de los puntos sometidos a temas de debate y crítica ha sido el relacionado con la cantidad de vías y su naturaleza. Para nadie resulta un secreto que una de las cosas más llamativas que presenta el poema de Parménides tiene que ver precisamente con el de las “vías” o “caminos”, por lo que muchos estudiosos centran su mirada en ese aspecto.

En el proemio de la obra se hace mención de un camino, hodós, al menos en dos oportunidades. Dicho camino se identifica como el recorrido divino o celestial que recorre el Sol. Esta presentación alegórica deja paso, en el fragmento 2, a una caracterización despojada de simbolismo. Allí se presentan dos caminos de indagación; uno debe ser seguido y el otro es inescrutable.

Biografía de Parménides de Elea, filósofo Griego 2

Pero en el fragmento número tres también se hacen mención a un tercer camino del cual se recomienda alejarse. La caracterización de estos caminos ha comenzado una discusión sobre la cantidad de caminos presentados, además de la naturaleza de estos caminos. El filósofo griego Cornford, alega que en el fragmento 4, la diosa hace alusión a tres vías, pero esto se oculta por el estado fragmentado del texto.

Los dos caminos principales de los que se hace mención en la obra de Parménides son las del “eso que es, es y no puede no ser” y la de “eso que es, no es y no tiene que ser”. Ambos caminos resultan incompatibles, y esta decisión radica en que la cosa pensada “es o no es”. Resulta oportuno elegir el primer camino (él lo llama “de la Verdad” dado a que el segundo camino (el del “No ser” es impensable e innombrable.

El tercer camino del que se hace mención corresponde a la de la creencia de los mortales, fundamentada en la experiencia sensible, vía expuesta en la segunda parte de la obra. Cree que “opinión” o “creencia” es una traducción muy similar, por esa razón llama a esta vía, de la “apariencia”. Por lo demás, así queda patente que estas tres vías corresponden a las tres regiones distinguidas por Platón en República 447.

Werner Jaeger trató por muchas vías de mantener una vinculación cercana entre la doctrina de Parménides con tradiciones religiosas. Explica que durante el desarrollo de todo el poema, el sentido de “camino” es el de “camino de salvación”. Por eso se atreve a comparar esa descripción de los caminos con las del simbolismo religioso del pitagorismo posterior, que presentaba una vía recta y una vía de error, en el sentido de vías moralmente buena y mala.

Autores como Raven indican que el camino número tres, protagonizado por los llamados “bicéfalos” está caracterizado por los mortales. Por su parte Schofield sostiene que este tercer camino no había aparecido a la luz en el fragmento dos, debido a que allí se exponían alternativas coherentes entre las que un investigador debe decidir, mientras que esta es un camino en el que se encuentra cualquier que no toca esa decisión y no hace uso de sus facultades críticas.

Para el punto de vista de Guthrie, no hay dudas acerca de la existencia latente de tres caminos, el segundo es desechado y el tercero, que surge del uso de los sentidos y del hábito, incluye la creencia en “que las cosas que no son sean” y “que ser y no ser son lo mismo y no lo mismo”.

Otra de las partes del poema de Parménides que ha sido sometida a mucho estudio y análisis tiene que ver específicamente con el fragmento número seis, calificado por algunos estudiosos en el área de la filosofía como una referencia al pensamiento de Heráclito. En dicho fragmento se hace mención de los “bifrontes”, que son los que creen que “ser y o ser es lo mismo y no lo mismo”:

La mayoría ha considerado esta postura como una crítica a la doctrina heraclítea de la unidad de los contrarios. Uno de los fragmentos más llamativos aparece en el verso nueve “de todas las cosas hay una vía retrógrada”, frase que parece señalar de forma directa a una idea presente en un fragmento de Heráclito “el camino hacia arriba y abajo es uno y el mismo”:

Uno de los primeros científicos es realizar dicha relación entre ambos versos fue Jacob Bernays, pero después de él vinieron otros como Walther Kranz, quién llegó a describir la relación como algo esencial para la comprensión de la historia de la filosofía presocrática. Por su parte Karl Reinhardt, presentó su teoría de la inversión cronológica y dijo:

Heráclito sería posterior a Parménides, por lo que el pasaje no podría tener por objeto la doctrina de aquel. Werner Jaeger lo siguió en este punto: cree que la crítica de la diosa se dirige a todos los mortales

Más allá de estar a favor o en contra de la inversión cronológica, lo cierto es que Guthrie también decisión seguir esa misma interpretación, sin embargo incorporó nuevos elementos. Coincide en que la diosa se refiere, como se ha venido diciendo, a todos los mortales, sin embargo, Heráclito podría ser auténticamente representativo de la “muchedumbre sin juicio”.

Biografía de Parménides de Elea, filósofo Griego 3

Es así debido a que el error que caracteriza a la muchedumbre sin juicio se basa en la confianza en los ojos y los oídos, y Heráclito simpatizaba mucho más con todo aquello que podía ver y escuchar.

Análisis del fragmento 8

En esta parte de nuestro artículo conoceremos algunas de las interpretaciones más importantes que han realizado estudiosos y científicos referentes al fragmento número ocho del poema original de Parménides, considerado como su única obra conocida a lo largo de toda su historia. El análisis inicia con el contenido reflejado en los versos del 1 al 4.

Lo primero que se puede decir es que el fragmento 8 del poema de Parménides se enfoca básicamente en hablar sobre la vía de la verdad. En él se puede hallar una serie de programa donde antecede los signos, señales que se encuentran a lo largo de todo el camino que se debe andar, y que hay que aceptar como caracteres o predicados de aquello de que se habla, una vez que se ha aceptado como única guía la sentencia “que es”.

El programa está referido en los versos del dos al cuatro y uno de los primeros signos al que se hace mención es que es “inengendrado e indestructible”, cuyos argumentos expone Parménides en los versos del 5 al 21. Luego se presenta un nuevo signo que corresponde al de “íntegro, único”, cuyas razones se despliegan en los versos 22 al 25.

Por último en los versos 26 al 33 el narrador del poema entrega todo el protagonismo al signo “inestremecible”, donde el programa se corresponde específicamente con el desarrollo de los argumentos, no obstante, en los versos 42-39 habla la diosa del predicado de la perfección, mientras que el programa termina en la edición de Diels, con u inexplicable “sin fin”.

Luego en los versos 5 al 21 del fragmento 8 se hace mención directamente a lo que es eterno, ingénito e imperecedero. La diosa hace referencia al signo relativo a la relación del ente con el tiempo, la generación y la corrupción. Al principio del verso, la diosa asegura que el ente no fue en el pasado ni debe ser en el futuro, sino que es enteramente ahora.

Para el punto de vista de la diosa, tanto el pasado como el futuro tienen la particularidad de carecer de sentido para el ente, este es en un perpetuo presente, sin distinción temporal de ninguna clase. Luego se presenta el contenido inmerso en los versos del 6 al 11, el cual no es más que el argumento en contra del nacimiento o surgimiento de lo que es.

Una de las primeras palabras que aparecen en esta parte del fragmento es “uno” y “continuo” lo que podría adelantar el tipo de contenido  de otro argumento que encontramos un poco más adelante y que está relacionado con la unidad y continuidad. A partir de allí, la diosa se hace la siguiente interrogante ¿Qué génesis le buscarías? Niega la posibilidad de que “lo que es” nazca de “lo que no es”, alegando que:

  • No puede pensar ni decirse “lo que no es”
  • No habría necesidad alguna de que “lo que no es” surgiera algo “que es”. Schofield ha interpretado que aquí Parménides tiene la siguiente postura:

«Apela al principio de razón suficiente. Supone que todo lo que llega a ser debe contener en sí un principio de desarrollo («necesidad», χρέος) suficiente que explique su generación. Pero, si algo no existe ¿cómo puede contener un principio semejante?»

Por su parte el contenido que aparece en los versos 12 y 13 ha llegado a ser considerado por muchos estudiosos como ambiguo, dado principalmente a la utilización de u pronombre que puede analizarse como refiriéndose al objeto de que se viene hablando desde versos atrás, “lo que es”, o como haciendo referencia al sujeto de la oración en que aparece “Lo que no es”:

También es importante aclarar que durante todo el desarrollo del fragmento ocho del poema de Parménides no se observa ningún argumento sólido en contra de la corrupción, sin embargo se puede deducir de postular como excluyentes al “es” y al “no es”, y rechazar al “no es”:

Biografía de Parménides de Elea, filósofo Griego 4

“El perecer involucra aceptar que «lo que es» podría «no ser» en el futuro. De la misma manera, la generación implica que «lo que es» no ha sido en el pasado (vv. 19–20). Eggers Lan, siguiendo a Szabó,  ve aquí el más antiguo testimonio de una demostración indirecta, por reducción al absurdo.

Algo maravilloso que logró hacer Parménides a través de su fragmento ocho fue lograr una distinción clara entre lo perdurable y lo eterno, sobre todo desde el punto de vista de la historia del pensamiento. Lo duradero en el tiempo es igual ahora que hace miles de años atrás, o en el futuro.

Lo que es es uno, continuo y homogéneo (vv. 22-25)

A través de estos versos, el científico Parménides se encarga de negar básicamente dos ideas que están reflejadas en las cosmogonías y en las especulaciones de los pensadores anteriores a su doctrina: la gradación de ser y el vacío. Anaxímenes se había referido a la condensación y rarefacción de su principio, acciones que, además de provocar movimiento, supone asumir ciertos grados de densidad.

Sin embargo, atenerse estrictamente a “lo que es” imposibilita la intelección de este tipo de diferencias graduales de existencia. Con este argumento se hace prácticamente imposible la cosmogonía milesia, debido a que para que el costo surja del principio, este debe tener alguna desigualdad de textura, falta de cohesión o equilibrio.

Otra de las cosas que imposibilita dicha acción es el diferenciar elementos de acuerdo a su naturaleza, como había sido la intención inicial de Heráclito. Pero sobre todo parece oponerse claramente a la idea de vacío, que los pitagóricos consideraban como necesaria para separar las unidades, físicas y aritméticas a la vez, de las que estaba compuesto el mundo.

Además de tales interpretaciones de carácter histórico, los versos mencionados han despertado cierta polémica referente a la dimensión que Parménides mentaba al hacer mención de la continuidad. Por ejemplo Owen dijo que dicha continuidad del ente se refiere netamente al tiempo, pero Guthrie entiende que el comienzo del pasaje “ni diferenciable es”, introduce un argumento nuevo e independiente del anterior.

Otros autores como Schofield sostienen que el científico Parménides piensa en una continuidad de lo que es, en cualquier espacio que ocupe, y esta cita también se refiere a una continuidad temporal. Eggers Lan indica que la continuidad no debe percibirse ni de forma espacial y mucho menos desde el tiempo, aún cuando Parménides usa un léxico con resonancias tempo-espaciales, sino en un sentido metafísico.

Lo que es inmóvil, limitado y perfecto (vv. 26-33; 37-38; 42-49)

Según lo pensado por estudiosos de la obra de Parménides, los predicados del ente incluidos en estos versos del fragmento 8 tienen una alta relevancia en el desarrollo del poema. Los intérpretes han oscilado entre una interpretación de los términos como signando relaciones tempo-espaciales y una concepción del paisaje como metáfora para indicar notas netamente metafísicas.

Guthrie observa que en este pasaje, el científico Parménides eleva su dicción a solemnidad épica y religiosa. Los últimos versos del fragmento fueron sustraídos directamente de Homero y entrega un protagonismo claro a las divinidades Moira y Ananké. Las mencionadas diosas son las responsables de mantener el límite de “lo que es” con lazos, de tal modo que permanezca inmóvil.

De acuerdo a lo que piensa Guthrie, Parménides para lograr mantener la idea de inmovilidad se basa esencialmente en que “lo que es” es continuo, lo que le impide trasladarse como un todo o cambiar internamente. Ya Platón había entendido que los eléatas negaban el movimiento, porque el Uno carecía de lugar donde pudiera moverse.

Sin embargo con el paso del tiempo salieron a la luz nuevas hipótesis respecto a este tema, por ejemplo las de Kirk y Strokes, quienes se encargaron de demostrar que la idea de la ausencia de vacío había sido expresada por primera vez por Meliso de Samos siglos atrás. Eggers Lan continúa la línea interpretativa de estos últimos y se decide abiertamente por una comprensión ontológica y no meramente física de la idea de inmovilidad.

En el atributo “de lo que es” se podría decir que existe un elemento clave y tiene que ver con la idea de límite, la cual se encuentra vinculada a la de lazos o cadenas, tales como aquellos con que fue atado Odiseo por sus compañeros en La Odisea. Estos usos mantienen la idea de una cierta privación de movilidad espacial.

Biografía de Parménides de Elea, filósofo Griego 5

Otro punto de polémica e interpretación ha sido el contenido reflejado en los versos 42 al 49 del fragmento ocho, representando para muchos estudiosos un verdadero problema. En esta parte del poema, Parménides asegura que el objeto de su investigación es “semejante a la masa de un balón bien redondo”.

La palabra σφαίρης significa en griego clásico «lo que tiene forma esférica». Por eso en la antigüedad tardía los comentaristas asumieron que Parménides sostuvo la idea de un «universo esférico», como Hipólito,161​ o incluso la de un «dios esférico», tal como postuló Aecio

Otros importantes estudiosos han llegado a calificar el objeto de la investigación de Parménides como esférico, tal fue el caso de Cornford. Así se puede notar con claridad en el desarrollo del poema, especialmente en el valor que la antigüedad atribuyó a la figura de la esfera, atestiguado en el Timeo. Demiurgo hace al mundo esférico, porque la esfera es aquella figura que contiene a todas las otras, la más perfecta y semejante a sí misma.

Cosmología

Uno de los elementos relacionados con la cosmología y la obra de Parménides se puede encontrar en el fragmento ocho, específicamente en los versos 50 al 61, donde se hace mención a la transición a la vía de la opinión. Respecto a este tema, Simplicio, por medio de su trabajo “Comentarios a la Física”, indica que en este pasaje, Parménides “transita de los objetos de la razón a los objetos sensibles”.

La diosa se refiere a esta segunda parte del contenido como βροτῶν δόξας (brotôn dóxas, «opiniones de los mortales», v. 51) Se debe tener en consideración que δόξας significa lo que parece real o se presenta a los sentidos, lo que parece verdadero constituyendo las creencias de todos los hombres; y lo que parece correcto para el hombre.

En el fragmento ocho del poema de Parménides también se presentan los elementos que componen la composición a la que se puede reducir el mundo de la apariencia: φλογός αἰθέριον πῦρ (phlogós aetherion pŷr, «etéreo fuego de la llama», v. 56) y νύξ (nýx, «noche», v. 59).

Luego en el fragmento nueve, el autor Parménides decide dar un paso más. Persiste el calificativo “noche”, pero presenta una nueva denominación para el primer opuesto. Lo llama φάος (pháos, «Luz», v. 1). A este par se puede reducir todo el mundo de lo sensible, y penetran ambos por igual toda la realidad. Las cosas pueden reducirse a manifestaciones de estos opuestos.

Otro de los puntos tocados en esta parte del poema tiene que ver con la astronomía, meteorología y cosmogonía. Para nadie es un secreto que la diosa de Parménides expone un orden cósmico que resulta un tanto complejo de reconstruir, tomando en cuenta lo escaso de los fragmentos, como lo reconocen los especialistas.

De acuerdo a lo pensado por Raven, dicho sistema astronómico tiene poca relevancia, y que es “virtualmente imposible” reconstruirlo. Guthrie directamente dice que es imposible. Schofield opina exactamente lo mismo. Existen varias cosas que valen la pena mencionar, entre ellas los testimonios antiguos, especialmente relacionados con el contenido.

Teoría del conocimiento sensible

En la Biografía de Parménides se hace especial mención a la teoría del conocimiento sensible que impulsó en su momento Aristóteles. Cuenta la historia que uno de sus discípulos, Teofrasto, luego de tomar en consideración la postura de Parménides respecto a la sensación, aseguró que la percepción procede por semejanza.

Posteriormente, el filósofo Empédocles expresó que “vemos la tierra con tierra, el agua con agua”. Aseguró, de acuerdo con su doctrina de los contrarios sensibles, que la percepción mortal depende de la mezcla de estos opuestos en las distintas partes del cuerpo. Además alegó que el pensamiento que surge de lo caliente es más puro.

Biografía de Parménides de Elea, filósofo Griego 6

Por esa razón es que Frankel llegó a creer que dicha teoría del conocimiento se ajustaba no solo a la percepción visible, sino que además servía para el pensamiento de “lo que es”.

Juicios de la posteridad acerca de Parménides

Para nadie es un secreto la importancia que tuvo la figura de Parménides en el desarrollo de la historia de la filosofía, tanto es así que han sido muchos los pensadores y filósofos los que han llevado a adelantes destacadas investigaciones respecto a su obra. En esta parte de nuestro artículo conocemos algunos de esos personajes.

En primer lugar resulta oportuno mencionar a Platón, quien a través de los personajes involucrados en sus textos, se refiere a Parménides como “el grande”, “padre”. En una ocasión hizo decir a Sócrates que Parménides es “venerable y temible a la vez… se me reveló en él una magnífica y muy poco frecuente profundidad de espíritu”.

Platón también llegó a reconocer con humildad que el comprender por completo a Parménides resultaba algo difícil para él, principalmente por su forma de desarrollar su teoría. Dijo que:

“Temo que no estemos familiarizados con sus palabras, y que lo que piensa sin decirlo nos rebase por completo”.

Otro de los personajes que hace mención del trabajo desarrollado por Parménides es nada más y nada menos que Aristóteles, quién llegó a reconocer abiertamente el aporte de Parménides dentro de la filosofía, destacándose por ser uno de los primeros filósofos en consolidar una posición especial dentro de la filosofía.

Aristóteles distingue a Parménides de los “fisiólogos” o filósofos de la naturaleza, dado a que su doctrina torna imposible el saber acerca de la misma. Al mismo tiempo lo destaca del grupo de los monistas, por manifestar una visión sobre lo Uno más profunda, según el concepto y no según la materia. El filósofo Hegel también se refirió en una ocasión a la vida y obra de Parménides, diciendo lo siguiente respecto a él:

«Con Parménides comenzó el filosofar auténtico; en ello hay que ver el ascenso al reino de lo ideal. Un hombre se libera de todas las representaciones y opiniones, les niega toda verdad y dice: Solo la necesidad, el ser, es lo verdadero.»

Por su parte Heidegger ha reconocido la intención de Parménides como el inicio de la historia de la metafísica, esto es, el encubrimiento del principio de la metafísica. El filósofo Karl Popper también observó en la vida de Parménides la primera hipótesis referente al razonamiento deductivo, aparte del universo estático y la ley de conservación de la materia y energía.

Parménides llegó a ser descrito como el padre de la lógica, junto a personalidades de la talla de Aristóteles. Uno de los primeros en calificarlo de esa manera fue Jeremy DeLong, quién además destaca la similitud de Heráclito cuando describe el Logos al igual que Parménides describe “lo que es”, divino eterno e inmutable.

Pero algunos historiadores de la filosofía y los filólogos también han dado su punto de vista respecto a la obra y vida de Parménides, por ejemplo William Keith Chambers Guthrie, quién observa que la figura de Parménides es un hito esencial que divida en dos el curso de la filosofía presocrática, principalmente porque fue el responsable de detener la indagación referente al origen y la constitución del universo y reorientó el rumbo del pensamiento arcaico.

Biografía de Parménides de Elea, filósofo Griego 7

Por su parte Allan Hartley Coxon aseguró que frente a los otros presocráticos que en principio fueron los encargados de descubrir los basamentos de lo que hoy en día se conoce como ciencia, Parménides es descrito por estudiosos como uno de los filósofos más completos e influyentes de la era griega, además se le reconoce por ser el creador de la filosofía europea y el primer metafísico propiamente dicho. Alberto Bernabé Pajares expresó lo siguiente respecto a Parménides

«La especulación de Parménides de Elea habría de dejar una impronta imborrable en la trayectoria del pensamiento llamado presocrático.

A partir de él, tanto si se aceptaron sus ideas (como hicieron otros filósofos de Elea como Zenón y Meliso) como si se propusieron alternativas (caso de Empédocles, Anaxágoras o los Atomistas), los filósofos que lo siguieron no tuvieron más remedio que partir de sus formulaciones e intentar resolver sus aporías, por lo que la especulación posterior habría de orientarse por caminos muy diferentes de los que se habían tomado anteriormente.»

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